La inestabilidad financiera y la crisis de deuda globales fuerzan a un proceso de transparencia y armonización contable internacional en gobiernos y organismos públicos

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  • La escasa y heterogénea información financiera que aún emiten muchos gobiernos y entes públicos frena en ocasiones la toma de decisiones políticas, legislativas o financieras
  • La progresiva adopción en los diferentes países de las normas internacionales de contabilidad para el sector público (IPSAS) es un paso hacia la transparencia
  • España, con un nuevo Plan General de contabilidad pública adaptado a las normas IPSAS, mejora sensiblemente la calidad y transparencia de la información de los entes públicos

Madrid, 15 de enero de 2011. La inestabilidad financiera global y la crisis de la deuda soberana no están consiguiendo que las instituciones financieras internacionales, las agencias de calificación o el público en general sean considerados por la propia Administración como usuarios prioritarios de la información financiera emitida por los gobiernos de muchos países. Esta es una primera conclusión del informe de EY Toward Transparency (Hacia la Transparencia), un estudio sobre los retos que tienen los gobiernos y los organismos públicos de todo el mundo a la hora de presentar sus informes financieros y para el que se han entrevistado a miembros de la Administración Pública de 33 países, incluida España. La comparativa señala que para la mayoría de los entrevistados, un 84%, los propios gobiernos y los parlamentos forman parte de los usuarios prioritarios de la información financiera del sector público; para un 33% lo son también las agencias de rating; el 39% menciona a las instituciones financieras internacionales; y la mitad, un 51%, ve a los ciudadanos como otros destinatarios de la información financiera.

Las conclusiones del estudio sugieren que aún hay muchos gobiernos e instituciones que no transmiten de forma efectiva la información sobre su situación financiera. Esto podría conllevar implicaciones para la economía global si sus potenciales audiencias no cuentan con información suficiente y fiable a la hora de tomar decisiones críticas sobre las inversiones, la regulación o las decisiones políticas. "Tras la crisis financiera, los gobiernos deben estar motivados a poner en marcha las condiciones adecuadas para una gestión moderna y para reformar sus métodos de contabilidad, así como para abordar las preocupaciones acerca de la transparencia, la rendición de cuentas y la sostenibilidad de los sistemas", comenta Philippe Peuch-Lestrade, socio global de Gobierno y Sector Público de EY.

El informe pretende identificar las tendencias y la evolución de los estándares de contabilidad utilizados en el sector público en los diferentes países, al tiempo que evalúa el proceso de transición mundial en la contabilidad pública desde el principio conocido como "criterio de caja" hacia el denominado "criterio de devengo" y, todo ello, con el objetivo final de adoptar las normas internacionales para el sector público IPSAS (International Public Sector Accounting Standards).

Dicha convergencia en la reglamentación financiera es reclamada tanto por el G20 como por otros muchos países a la hora de lograr estabilidad en los mercados de capitales y entre los inversores.

A pesar de ello, el estudio concluye que las normas nacionales de presentación de los informes financieros son, en gran parte, diferentes en cada país, haciendo muy difíciles las comparativas financieras entre los mismos. La gran mayoría de los países incluidos en el estudio usan su propio sistema de reporte de contabilidad y de información financiera, por lo que no es posible establecer fácilmente comparaciones acerca del nivel de eficiencia entre los diferentes gobiernos.

El informe también indica que una buena parte de los gobiernos consultados, el 52%, ya ha modificado sus estándares contables hacia una contabilidad adaptada al "criterio de devengo", lo que les ha reportado beneficios, en términos de facilitar la toma decisiones, mejorar la gestión de activos y el cash management, y en el análisis de la relación entre costes y beneficios. Dentro de los gobiernos que no tienen previsto acometer cambios en sus sistemas contables a corto plazo, resulta preocupante que un 55% pertenece a países europeos, donde la inestabilidad en materia fiscal es especialmente patente. Del estudio también se concluye que la mayoría de las administraciones de los gobiernos consultados conocen las normas IPSAS, pero solo 3 países del total de los consultados tienen implementadas hasta la fecha dichas normas.

España, a la vanguardia en normas contables IPSAS
En cuestiones de contabilidad pública, España está entre los países de vanguardia. La reciente aprobación del Plan General Contable adaptado a las normas IPSAS constituye un paso más en el proceso de modernización y transparencia en los organismos públicos y administraciones, al tiempo que supone la armonización con otros países de nuestro entorno y con los procesos que desarrolla el sector privado. "Dicho Plan se presenta como un instrumento eficaz para mejorar la calidad de la información financiera de los entes públicos y la transparencia de su gestión, lo que contribuye a mejorar la eficiencia y competitividad del sector público", comenta Rocío Ingelmo, responsable del Sector Público de EY.

Los expertos en finanzas públicas y políticos se muestran cada vez más convencidos de que los desafíos a los que se enfrentan sus países pasan por desarrollar normas más transparentes y convergentes entre países. "Es alentador ver que la modernización en el sector público se esté impulsando desde los propios gobiernos. El sector privado ha tenido que incorporar medidas de transparencia y usabilidad en los estados financieros, y el sector público precisa hacer lo mismo con urgencia. Al tiempo, la crisis de la deuda soberana se ha centrado en la necesidad de transparencia en las finanzas públicas, especialmente en Europa, pero es importante para los gobiernos de todo el mundo asegurar que sus estados financieros sean tan precisos como sea posible, a través del uso de sistemas modernos de contabilidad que aporten una imagen financiera real y completa de sus respectivos gobiernos", concluye Ingelmo.


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