La pérdida esperada se define técnicamente como la medida de riesgo asociada a la probabilidad de incumplimiento de un crédito individual que refleja la media de la distribución de pérdidas y ganancias, es decir, indica cuánto se puede perder en promedio.
Las metodologías o modelos internos juegan un papel esencial en el proceso de negocios, la administración de riesgos, en la asignación de la rentabilidad del capital económico y en el gobierno corporativo.
La creación de un modelo de valuación de cartera debe incluir todos aquellos procedimientos que se llevan a cabo desde el momento en que un cliente solicita un crédito hasta que se obtiene la pérdida esperada, el capital económico y la rentabilidad ajustada al riesgo asociada a la misma.
El pilar fundamental de un modelo para la creación de estimaciones sobre créditos otorgados bajo pérdida esperada son las bases de datos utilizadas para la estimación, cálculo y almacenamiento de información.
La obtención de datos para la generación de la pérdida esperada y el capital de una transacción es solo posible si existe una interrelación entre las distintas áreas involucradas en el manejo de los riesgos.
La pérdida esperada es el producto de los tres componentes siguientes:
a. Probabilidad de incumplimiento
b.Severidad de la pérdida una vez que se presenta el incumplimiento
c. Saldo dispuesto al momento de incumplimiento o exposición
Los modelos para el cómputo de reservas bajo pérdidas esperadas deben reflejar (y replicar) en forma adecuada cada uno de los componentes antes mencionados, con la finalidad de determinar la mejor estimación de irrecuperabilidad de las cuentas por cobrar o portafolios de créditos otorgados.