Intensificando el rol de auditoría interna
Los auditores internos se enfrentan a nuevas oportunidades y un creciente déficit de facultades, al ser buscados por las administraciones para dar recomendaciones para mejorar sus negocios y atender una gama más amplia de riesgos estratégicos y operativos. "Escalating the role of internal audit: Ernst & Young’s 2008 Global Internal Audit Survey " examina el estado actual y la evolución de la función de la auditoría interna y cómo los principales ejecutivos de auditoría enfrentan las crecientes expectativas de los interesados.De acuerdo con la encuesta, las difíciles condiciones económicas y una mayor expectativa de los accionistas han ejercido presión sobre la dirección ejecutiva y los comités de auditoría para mejorar la gestión del riesgo y ofrecer mayor valor. Consecuentemente, la función de la auditoría interna está evolucionando claramente, y convirtiéndose más en una función de consultoría. El cumplimiento regulatorio sigue siendo importante, pero la alta gerencia espera recomendaciones para mejor el desempeño y pautas para sobrellevar los riesgos emergentes, además de una amplia cobertura de los riesgos.
La encuesta fue realizada entre 348 ejecutivos de auditoría interna en 24 países. El estudio muestra la necesidad de una mayor atención sobre los riesgos operativos para los próximos dos años. Un 75% de los encuestados dijo centrarse en los riesgos de TI, 61% en los de fusiones y adquisiciones, 53% en sus principales programas de capital, 45% se centra mejorar rendimiento, 44% en riesgos de seguridad de la información, y el 39% en el fraude. Sin embargo, sólo el 69% de los encuestados están al 90% de la planilla presupuestada, o arriba, con el 64% indicando que reclutar y retener a especialistas en estas áreas es un reto.
La encuesta también sugiere que las competencias tradicionales de la auditoría interna no satisfacen plenamente las necesidades de las organizaciones de hoy. Esta falta de recursos, experiencia relevante y conocimientos dificulta la capacidad de llevar a cabo una evaluación de riesgos eficaz. Sólo el 17% de los encuestados calificaron su desempeño en la gestión del riesgo como muy competente.