Dos personas. Una visión.

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Crear una organización global líder como la que EY es ahora ha requerido un liderazgo enérgico e incontables contribuciones de gente alrededor del mundo. Nuestras raíces se remontan al siglo XIX con nuestros fundadores, Arthur Young y Alwin C. Ernst.

Photo: Arthur Young
Photo: AC Ernst
Arthur Young 1863–1948
Alwin C. Ernst 1881–1948

Arthur Young nació en Glasgow, Escocia. Realizó sus estudios en leyes; sin embargo, se interesó en la banca y las inversiones. En 1890, se mudó a los Estados Unidos para estudiar una carrera en contabilidad. En 1906, fundó una firma de contadores, Arthur Young & Company, con su hermano, Stanley.

Alwin C. Ernst nació en Cleveland, Estados Unidos. Al finalizar sus estudios, trabajó como asistente contable. Posteriormente, en 1903, él y su hermano, Theodore, fundaron Ernst & Ernst, una pequeña firma de contadores públicos.

Arthur Young y Alwin C. Ernst eran innovadores y apreciaban la importancia de la calidad en su trabajo. Ernst fue precursor de la idea de que la información contable puede ser utilizada para tomar decisiones de negocio y marcar una diferencia en las organizaciones de los clientes. Inspiró a su gente a brindarles mejores servicios a los clientes. Además, Arthur Young se logró posicionar tanto como un asesor de negocios como contador.

Ambos comprendieron la importancia de su gente. En 1920, la filosofía operativa de Ernst & Ernst era la siguiente: “El éxito de Ernst & Ernst depende completamente del carácter, la habilidad y el ingenio de los hombres y mujeres que conforman la organización.” Young promovió el desarrollo de profesionales. En 1920, fundó una escuela para capacitar al personal, y en 1930, la firma era la primera organización en reclutar personal de diferentes recintos universitarios.

Las dos firmas entraron rápidamente al mercado global. En 1924, ambas formaron una alianza con firmas inglesas de prestigio;  Young con Broads Paterson & Co., y Ernst con Whinney Smith & Whinney. Estas alianzas fueron las primeras de muchas para ambas firmas, las cuales abrieron oficinas alrededor del mundo para brindar servicios a sus clientes internacionales.
Alwin C. Ernst y Arthur Young jamás se conocieron, y en 1948, ambos murieron con pocos días de diferencia. Sin embargo, sus filosofías trascendieron a lo largo de los años y, en 1989, ambas firmas se fusionaron para crear EY. La nueva organización se posicionó rápidamente como una firma de vanguardia caracterizada por una rápida globalización, nuevas tecnologías de negocios y un cambio continuo en la manera de realizar los negocios.

Seguramente, Alwin C. Ernst y Arthur Young estarían orgullosos del resultado: una organización global de 175,000 personas que comparten sus ideales y pasión para ayudar a construir un mejor entorno de negocios.

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