Ahorrar con una gestión eficiente de la tesorería corporativa

Por Alberto Peña y Patricia Conde, Socio y Senior Manager, respectivamente, de EY

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Publicado en El Correo, el 17 de noviembre de 2019

El peso del coste financiero en la cuenta de resultados de las pequeñas y medianas empresas duplica al de las grandes compañías en España y triplica el coste relativo de la zona euro. Es evidente que parte de esta diferencia corresponde a la mayor capacidad de negociación con la banca de la gran empresa, pero hay otra que se debe a la gestión más o menos eficiente de la tesorería corporativa.

Descontada la capacidad de negociación, las organizaciones están buscando ahorrar principalmente por medio del aumento de los niveles de eficiencia, una fórmula que depende más del nivel de madurez de los procesos tecnológicos y de la experiencia del equipo, que del tamaño de la empresa y/o volumen de operaciones.

En algunos casos, grandes y medianas empresas disponen de personal experto en temas bancarios y tesoreros, y de herramientas informáticas que les permiten controlar los saldos, previsiones y costes; pero en otros, el responsable financiero debe gestionar su tesorería sin medios técnicos ni recursos humanos. Es precisamente para esos niveles de madurez bajos o intermedios donde el ahorro de costes financieros puede venir de la mejora en el control y gestión del efectivo, así como de una óptima negociación de las condiciones bancarias y control de las mismas.

Y entonces la gran pregunta es… ¿qué tiene que hacer la empresa para conseguir ese idílico ahorro? ¿Cuál es el nivel óptimo de inversión en tecnología, nuevos recursos internos, formación y servicios de asesoramiento externo? Son cinco las reglas de oro de la gestión eficiente de la tesorería:

1. Saber la caja que tienes en cada momento y qué está pasando con tus flujos de tesorería. Sin importar el número de cuentas bancarias, divisas, bancos y zonas geográficas en las que se trabaje es necesario conocer la posición en tiempo real del disponible en cuentas a la vista y la situación del saldo dispuesto en cuentas de crédito. También mantener actualizado el Cash-Flow de tu empresa alimentado desde los propios movimientos bancarios. Trabajar con estos datos homogeneizados, actualizados y automatizados aumenta la eficiencia y visibilidad para la toma de decisiones. El ahorro también llega al conocer saldos y descubiertos para evitar situaciones que generan costes indeseados, rentabilizar puntas de tesorería y hacer un buen uso de productos de circulante, así como para optimizar el reparto de efectivo entre empresas del grupo.

2. Saber la previsión de cobros y las obligaciones de pago. Es necesario facturar cuanto antes, realizando un correcto seguimiento de los cobros e integrando mejor las distintas fuentes de información de la compañía. Pagar en los periodos máximos permitidos, siendo ágil en la toma de decisiones por medio de la visibilidad sobre los datos, y, por último, realizar previsiones de tesorería utilizando métodos sencillos y realistas.

3. Anticiparse a las necesidades de financiación. Conocer las alternativas y saber cuánto cuesta cada una. Para ello, es muy importante poder simular los distintos escenarios partiendo de los planes de negocio de la compañía, siendo habitualmente necesario realizar un diagnóstico económico financiero. De esta forma se podrán fijar objetivos de negociación con entidades bancarias y proceder a la renegociación de productos y condiciones, dando como resultado una de las grandes fuentes de ahorro.

4. Saber cuánto gana cada banco con la empresa. Debemos conocer el volumen de negocio por tipología de producto y rentabilidad por banco para compararlo con otras entidades y obtener las mejores condiciones. Resulta imprescindible, por tanto, obtener de forma ágil y constante el análisis de nuestros datos gestionados con cada entidad bancaria.

5. Comprobar que los bancos no cobran más de lo que corresponde. Verificar que las entidades financieras cobran según lo firmado en los contratos de financiación, en la aplicación correcta de los tipos de interés, de las fechas de valoración y en los cargos aplicados por comisiones de servicio. Y, por supuesto, tener un proceso ágil de reclamación y seguimiento del estado de esos costes indebidos.

Aplicar estas cinco reglas sin que ello suponga un sobrecoste mayor que el propio ahorro en sí es todo un reto que las empresas deben afrontar activando la transformación digital en sus procesos de tesorería, invirtiendo en formación, externalizando tareas adecuadamente y, por supuesto, mediante la selección e implantación de soluciones tecnológicas adecuadas al tamaño y presupuesto de la empresa.

 

Sobre los autores

EY - Alberto Peña   Alberto Peńa 

Socio de EY
Tel. +34 944 872 923

EY -  Patricia Conde   Patricia Conde

Senior Manager de EY
Tel. +34 944 873 003