Cambia la normativa: más deuda en las empresas para 2019

Por José Morales, Socio de FAAS (Financial Accounting Advisory Services)

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Publicado en Expansión, el 1 de agosto de 2018

Los inversores y analistas deben ser conscientes de un importante cambio contable que tendrá lugar en 2019. En este año, los balances serán muy distintos a los de 2018, no debido a operaciones patrimoniales, sino simplemente a la aplicación de una nueva norma contable.

Las empresas que aplican las NIIF (las Normas Internacionales de Información Financiera) en la preparación de sus estados financieros (básicamente los grupos cotizados) verán incrementar su nivel de deuda. Este incremento puede ser, en algunos casos, muy significativo, afectando a ratios de apalancamiento y a otras métricas como ROA, EBITDA, etc. De hecho, existen estimaciones que apuntan a un incremento de deuda en el IBEX 35 de unos 40 mil millones de Euros.

La nueva norma contable, que se denomina NIIF 16 (“Arrendamientos”), modificará la contabilización de los contratos de arrendamiento para los arrendatarios (los arrendadores no verán modificada su contabilidad). Hasta ahora, bajo la actual normativa, los arrendatarios, tenían que clasificar sus operaciones de arrendamiento en dos grupos, en función de la “esencia económica” del acuerdo y no de la forma legal: arrendamientos operativos y arrendamientos financieros (a veces denominados leasing). Solamente los segundos se capitalizaban. Esto es, solamente en los segundos el arrendatario reconocía en su activo el bien arrendado (a pesar de no ser de su propiedad) y en su pasivo una deuda. Por el contrario, en los arrendamientos operativos simplemente se reconocía un gasto por arrendamiento (sin reconocer ningún activo o pasivo más allá del devengo relacionado con el gasto).

Bajo la NIIF 16 prácticamente todos los arrendamientos deberán capitalizarse, lo que conllevará, con relación a los antiguos arrendamientos operativos, reconocer un nuevo activo relacionado con el bien arrendado (que se denominará “derecho de uso”) y una nueva deuda relacionada con el valor actual de las cuotas futuras de arrendamiento. Las únicas excepciones (voluntarias) serán los arrendamientos de corto plazo (inferior a un año) y bajo importe (valor del bien arrendado nuevo inferior a unos 5.000 dólares estadounidenses).

La cuenta de resultados también cambiará, debido a que el antiguo gasto por arrendamiento (que actualmente se incluye dentro del EBITDA) se convertirá en gasto por amortización del activo y gastos por intereses del pasivo (ambos fuera del EBITDA). En otras palabras, el EBITDA se incrementará.

Los sectores más afectados serán los que tienen un mayor volumen de arrendamientos: retail (arrendamiento de locales comerciales), hoteles (arrendamiento de inmuebles), compañías aéreas (arrendamiento de aviones) y utilities (arrendamiento de terrenos para renovables), entre otros. Todos estos bienes arrendados, como decimos, “subirán” a balance contra una deuda (esto es, se capitalizarán).

Además, las empresas que llevaron a cabo operaciones de sale and leaseback (por ejemplo, de sus oficinas centrales, de una cartera de locales o edificios) con el objetivo de reducir su balance y disminuir su deuda verán como al menos una parte de la deuda que dieron de baja volverá a su balance.

Las empresas pertenecientes a los sectores anteriores (y a otros muchos) están actualmente llevando a cabo el proyecto de implementación de la nueva norma. Están tomando las decisiones contables oportunas, implementando un sistema que sea capaz de contabilizar los arrendamientos bajo la nueva norma, formando a su personal, realizado cambios en los procedimientos internos, etc.

Cabe destacar que la norma conlleva tomar varias decisiones que influirán en el efecto que ésta tendrá en las cifras contables. Algunas decisiones son de política contable y otras son de estimaciones. Entre las decisiones de política contable destacan, por ejemplo, cómo reconocer el efecto de la NIIF 16 por primera vez (se pueden aplicar hasta tres variantes), mientras que entre las estimaciones destacan el plazo del arrendamiento. Si la empresa tiene un arrendamiento con opción de ampliar el plazo, opción de cancelar u opción de compra, debe estimar si es “razonablemente cierto” el ejercicio futuro de estas opciones. Si lo es, deben considerarse. Esto puede influir en gran medida en el plazo de los arrendamientos y, por tanto, en los flujos futuros y en el activo y pasivo a reconocer.

Estas novedades normativas también se implementarán más allá de las fronteras europeas: en EEUU, por ejemplo, las empresas aplicarán una norma parecida denominada ASC Topic 842, que tendrá unos efectos muy similares, aunque subsisten numerosas diferencias entre ambas. Entre otras, en el Topic 842 no existe la excepción para arrendamientos de bajo valor (por lo que estos arrendamientos también se capitalizan y suponen mayor deuda) y se sigue distinguiendo entre arrendamiento financiero y operativo (no a efectos de capitalizar o no, sino a efectos de aplicar un modelo u otro de reconocimiento del resultado).

Sobre los autores

EY - José Morales  José Morales   

Socio de FAAS (Financial Accounting Advisory Services)
Tel. +34 917 493 450