¿Cómo se afronta la digitalización?

Francisco Rahola, Socio responsable de la Zona Norte de EY

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Publicado en El Correo, 15 de octubre de 2017

Desde hace unos años, al común de los mortales se nos llena la boca con el concepto de “digitalización”. Todos hablamos de digitalización a todas horas. Todos tenemos un amigo que nos ha contado orgulloso que opera con su banco a través del móvil. Al que no aborde la digitalización de manera inmediata se lo llevará la marea.

EY, la Firma a la que pertenezco, no sólo ayuda a las empresas a diseñar y ejecutar su agenda digital, sino que tiene su propia agenda digital. Créanme si les digo que semana tras semana se producen cambios en nuestra forma de trabajar. Estoy seguro de que no se sorprenderán si les digo que somos los más veteranos de la Firma a los que más nos cuesta adaptarnos a estos cambios. No hacemos otra cosa que quejarnos y continuamente nos vemos obligados a pedir ayuda para no quedarnos atrás.

En general, uno tiende a pensar que la “digitalización” es el término del que todo el mundo habla, pero que casi nadie entiende. En ese sentido, me gustaría compartir ciertas conclusiones preliminares al respecto.

La primera es que, salvo excepciones, la digitalización suele venir acompañada de un importante cambio cultural: las empresas más avanzadas aprovechan para eliminar los despachos. Se fomenta el teletrabajo porque, por definición, la digitalización ayuda a trabajar sin tener que estar presente. Muchas veces, la digitalización viene acompañada de una modificación del modelo organizativo en favor de una organización más funcional y menos jerárquica. Desaparecen las corbatas. Se flexibilizan los horarios. En resumen: todo se moderniza.

La segunda conclusión es que la creación de una agenda digital no debería ser sólo responsabilidad de los altos directivos de la empresa, que, en muchos casos, no conocen en detalle la totalidad de procesos de la organización ni están familiarizados con el mundo digital. En ese sentido, nuestra experiencia nos enseña que las empresas más exitosas son aquellas en las que existe un grupo de profesionales de perfiles muy diversos que diseñan dicha agenda. Ese equipo debería comprender profesionales de diferentes departamentos, con diferente formación – no sólo ingenieros o informáticos- y de diferentes edades. De hecho, hay varios consejeros delegados que mantienen reuniones periódicas sobre el tema con empleados de menos de treinta años para obtener otros puntos de vista.

La tercera es que, sin embargo, se necesita la implicación de casi toda la plantilla para que la digitalización sea exitosa. A la hora de la verdad, se necesita alimentar los sistemas para que todo funcione. Se requiere que los profesionales se acostumbren rápido al nuevo entorno empresarial y no sean reacios al cambio. Si no es así, se corre el riesgo de realizar una inversión que en la práctica no sea utilizada o que ofrezca resultados erróneos.

La cuarta y última conclusión es que las empresas más exitosas están siendo aquellas que no sólo circunscriben la “agenda digital” a las herramientas comerciales -mejorar la web, que se pueda operar desde una tableta o desde el móvil- sino aquellas que aplican la agenda digital a la gestión de sus riesgos corporativos y, sobre todo, a sus procesos internos de negocio. La digitalización no sólo debe ser vista como una manera de “robar” clientes al competidor porque la experiencia de compra es más agradable, sino que también debe ser entendida como un paso necesario para ganar competitividad. Los procesos digitalizados tienden a ser más eficientes y pueden ser ejecutados más rápidamente.

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EY - Francisco Rahola

 Francisco Rahola

Socio responsable de la Zona Norte de EY