¿Cuáles deberían ser las prioridades de tu Consejo de Administración?

Por María García, Socia de EY

  • Compartir

Publicado en El Correo, el 22 de septiembre del 2019

La rapidez de los cambios y el paisaje cada vez más complejo en el entorno empresarial hace que la labor de los Consejos de Administración sea un reto año tras año. Cada vez hay más riesgos que manejar, más oportunidades que aprovechar, más normas que cumplir y más tecnología que comprender. Por esta razón hay ocho temas que deberían estar en la agenda de todos los Consejos de Administración en mayor o menor medida.

Sostenibilidad y valor a largo plazo. Cada vez más los reguladores, los políticos y el público en general espera que las organizaciones se focalicen en aportar valor a largo plazo y en ser sostenibles. Por tanto, los Consejos tienen el reto de comunicar, por encima del corto plazo, la estrategia de la organización para crear valor a largo plazo tanto en la sociedad como en el medioambiente de forma consistente con el fin último de la propia organización. Esto supone un cambio cultural priorizando la toma de decisiones con impacto en el largo plazo por encima de los resultados en el corto plazo.

Cultura y estrategia del Consejo. Hoy en día se espera que las organizaciones tengan un fin por encima de la obtención de beneficios económicos para sus accionistas. Los propios accionistas quieren ver que la organización contribuye positivamente a la sociedad y al medioambiente en el día a día de su negocio. Estas expectativas en las organizaciones están rediseñando los propios Consejos de Administración provocando cambios importantes en la cultura, función y estrategia de los mismos.

Talento, diversidad e inclusión. El talento es vital para el crecimiento, la innovación y el éxito de una organización. Los Consejos que miran al futuro dedican tiempo al diseño y análisis de la estrategia a seguir para potenciar el talento en sus empresas, así como a medirlo e identificarlo.

Tecnologías disruptivas. Las compañías están operando en una época de transformación como consecuencia de tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, blockchain, cloud, técnicas innovadoras de análisis de datos, el internet de las cosas, robotización y automatización de procesos y realidad virtual. Estas tecnologías están cambiando ciertos sectores de actividad, los modelos tradicionales de negocio y permitiendo el surgimiento de start-ups que están haciéndose un hueco en los mercados. Los Consejos deben asegurarse de que tienen entre sus miembros las competencias y perfiles adecuados para navegar en la era del cambio tecnológico y seguir la evolución de todas estas tecnologías y muy especialmente la inteligencia artificial.

Ciberseguridad y estrategia de protección de datos. La ciberseguridad se ha convertido en un tema habitual en la agenda de los Consejos puesto que los ciberataques suponen una amenaza no sólo financiera sino también de operaciones, regulatoria y reputacional. El Word Economic Forum considera el riesgo de ciberseguridad como uno de los cinco mayores riesgos del mundo hoy en día. Los ciberataques no buscan sólo dinero o datos sino también información sobre el modelo de negocio de una determinada organización.

Riesgo de comunicación. Los miembros del Consejo pueden fortalecer o debilitar la reputación de una organización con lo que dicen o hacen. Hoy en día, con las redes sociales cualquier comentario o acto por pequeño que sea puede tener consecuencias muy serias en la reputación de una compañía llegando incluso a influir en el precio de la acción. Adicionalmente, los propios consejeros son el objetivo de los hackers puesto que manejan información sensible de una o varias organizaciones si se sientan en varios Consejos.

Comercio internacional y riesgo geopolítico. El entorno cada vez más complejo genera riesgos y oportunidades. La proliferación de políticas proteccionistas, las guerras comerciales o el Brexit son indicadores de ese nuevo horizonte.

Regulación. El Consejo se debe asegurar que la organización cumple con todas las obligaciones legales y por tanto deben estar atentos a los desarrollos normativos en curso y analizar el impacto de cada nueva norma. La regulación de la Unión Europea debería ser un área de particular interés en los Consejos puesto que es un regulador que tiene una marcada influencia en las actuaciones de otros reguladores del mundo.

En definitiva, además de atender las demandas del día a día, los Consejos deben planificar adecuadamente la agenda para poder dedicar tiempo a estas nuevas prioridades en un mundo que cambia tan rápido y en donde no es posible mantenerse al margen.

Sobre la autora

EY - María García  María García 

Socia de EY
+34 944 872 914