El impacto de las smart cities en el mundo del retail

Por Javier Vello, Socio responsable del sector Retail & Consumer Products en EY, y Yaiza Goñi, Directora de Transformación Digital

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Publicado en Código 84, el 30 de octubre de 2018

El desarrollo de las smart cities está propiciando cambios sustanciales en numerosos sectores e introduciendo importantes novedades en acciones tan cotidianas como puede ser hacer la compra. La interconexión de tres de las megatendencias que definen ya nuestro presente y que marcarán nuestro futuro en este ámbito (un consumidor con más poder, un mundo cada vez más urbano y el futuro de lo inteligente) generará, sin duda, oportunidades valiosas no solo para las compañías sino también para las ciudades y los organismos gestores de las mismas.

Un mundo cada vez más urbano con consumidores con más poder

Históricamente, mirábamos España como un país de más tradición rural que otros países de Europa, pero ya el 68% de la población vive en un entorno urbano de más de 50.000 habitantes y los ayuntamientos están trabajando por mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y están embarcados, en mayor o menor medida, en proyectos y definiendo soluciones en un entorno smart.

Es cierto que el salto cualitativo de la digitalización ha pasado de edificios, hogares y fábricas a las propias infraestructuras de la ciudad. Ahorrar en energía y agua, mejorar la red de conectividad, la gestión de residuos, optimizar la movilidad del tráfico, así como la accesibilidad y el acceso a los datos que la propia ciudad genera son acciones que desde muchos ayuntamientos se están llevando a cabo. Y algunas de ellas son, incluso, desconocidas para los propios ciudadanos que habitan estas ciudades.

En este nuevo entorno, los ciudadanos urbanitas también están cambiando su manera de consumir y sienten cada vez más ese poder. Un poder que se manifiesta en su relación con las marcas, en la información, en el trato que demandan y en la gestión de múltiples canales de comercialización.

Conviene considerar que alrededor de un 75% de la población de las grandes ciudades visita al menos dos o tres veces a la semana las tiendas para adquirir productos frescos y un 15% acude a ellas todos los días. Además, cuestiones como el cambio de los hábitos de consumo y la forma de comprar durante la crisis, la menor utilización del coche, las barreras normativas y el buen hacer de las cadenas de supermercados (entre otras) han hecho que los establecimientos preferidos sean los de proximidad (entendiendo como tal los supermercados, tiendas y mercados tradicionales) . Buen ejemplo de ello es que los ciudadanos del área metropolitana de Barcelona realizan casi el 70% de sus compras entre tiendas de barrio y mercados.

Esta apuesta por los establecimientos de proximidad al domicilio, incluyendo producto fresco y visitando la tienda a menudo, hace que las cadenas estén definiendo sus estrategias en torno a esta nueva forma de consumir.

Nos encontramos, por lo tanto, con la primera intersección de estas megatendencias, un consumidor más urbano que ha adaptado su forma de consumir y que espera que la tienda aparezca ante sus ojos como si estuviera recién abastecida. De hecho, desea que lo esté sobre todo cuando adquiere esos productos frescos que le hacen visitar la tienda. Es en este momento cuando deberíamos encontrarnos el primer punto de colaboración entre ayuntamientos y empresas para satisfacer a ese ciudadano/consumidor y plantearse la siguiente pregunta: ¿cómo ser capaces en un entorno de mejora de la sostenibilidad de la ciudad de mejorar la calidad del aire y optimizar la movilidad, y a la vez tener en cuenta esta demanda de los consumidores?

Todos los ayuntamientos son conscientes de que la paulatina urbanización, la preferencia de los consumidores por las tiendas de proximidad y el sostenido auge del comercio electrónico generan unas nuevas necesidades que deben recoger en sus planes sobre el concepto de ciudad sostenible e inteligente.

El propio Ayuntamiento de Madrid, en su plan de Calidad del Aire de la Ciudad de Madrid y Cambio climático (Plan A), indica que en la ciudad de Madrid hay más de 2.400 puntos de carga y descarga que podrían dar servicio a 30.000 operaciones de estacionamiento. Sin embargo, en el 40% de las horas en las que se puede desarrollar esta actividad éstos están ocupados por vehículos que nada tienen que ver con estas operaciones. Ante esta situación, el plan recoge la necesidad de crear un registro de vehículos y de reservas de las áreas de carga y descarga, algo similar a la app que ya funciona en Barcelona.

Además, el Ayuntamiento de Madrid está también coordinando, junto a otras cuatro ciudades europeas, un programa financiado por la UE (H2020-CIVITAS- ECCENTRIC), entre cuyos objetivos se encuentra la experimentación de soluciones logísticas para una distribución urbana libre de CO2 en 2030.

La necesidad de una visión compartida

El propio Ayuntamiento es consciente de que necesita contar con la colaboración de las empresas para la innovación y eficiencia de los procesos logísticos urbanos, pero para ello es necesario conocer previamente cuáles son las necesidades de las industrias a las que representa AECOC y entender el porqué de las mismas.

La necesidad de trabajar conjuntamente es un hecho. No obstante, en un encuentro que realizamos recientemente EY y AECOC sobre smart cities, se puso de manifiesto la brecha existente entre el sector público y privado para colaborar conjuntamente en el desarrollo de un marco de actuación conjunto.

Esta colaboración tiene que ver con entender que ambas partes son demandadas por el mismo “cliente”, ya que el votante/ciudadano/consumidor son el mismo sujeto. Pero también con saber que las necesidades del ciudadano no pueden entrar en colisión con las del consumidor y que disfrutar de una ciudad sostenible e inteligente no puede ni debe estar reñido con que este ciudadano pueda recibir en su casa o ir a la tienda a por los productos que demanda y en el momento que los quiera.

Aquí es donde el segundo eje de intersección de las megatendencias se presenta, la unión de del “futuro de lo inteligente” con las otras dos.

La competi-colaboración y la gestión del Delivery y del Dato (D2)

Esta necesaria colaboración público - privada no se puede desarrollar desde apriorismos ni con una visión estática del problema.

Las compañías disponen hoy en día de dos armas de competición: el delivery y cómo ejecutan de forma eficiente las promesas de servicio, y cómo explotan toda la información de la que disponen en relación con los consumidores para mejorar la relación que tienen con ellos.

Uno de los aspectos que más puede preocupar a una empresa que intenta sostener su ventaja competitiva en las capacidades adquiridas (por ejemplo, el servicio en dos horas) es que la regulación estandarice esa ventaja para todos, definiendo cómo y cuándo se deben realizar las entregas, con qué tipo de vehículo, etc. Si las alternativas o soluciones definidas eliminan o diluyen esa ventaja competitiva, nos encontraremos con la necesidad de buscar otros elementos de diferenciación en la relación con el consumidor.

Por todo esto, es fundamental que ambas partes desarrollen esa colaboración, teniendo en cuenta que las decisiones que se tomen en relación con la ordenación de la logística de reparto (ya sea para tiendas o entregas a domicilio) alterarán las dinámicas competitivas actuales.

Hoy los ayuntamientos ya disponen de una información generada por dispositivos Internet of Things (IoT) que ayudaría de forma clara a las empresas del sector. Por ejemplo, ya hay ayuntamientos en España que tienen mapas de calor de las principales calles comerciales de su ciudad. Conocer el tráfico de peatones a lo largo del día, unido con la información interna de la compañía (el propio tráfico interno y los tickets), permitiría a las empresas, por ejemplo del sector textil, comprender mejor el desempeño de las tiendas.

Pero si vamos un paso más allá en esta colaboración y tratamos de imaginar cómo organizar las entregas en una gran ciudad, el ayuntamiento y las empresas deberán compartir la información de la que disponen.

El Ayuntamiento cuenta con la información del flujo de vehículos y de la utilización de los puntos de carga y descarga. Por su parte, las compañías tienen información de los flujos logísticos que deben poner en marcha para abastecer tiendas y las empresas de logística y paquetería de las entregas previstas para los consumidores. ¿Y si fuéramos capaces de gestionar esta información de forma conjunta o al menos ser capaces de enriquecerla para dotarla de más utilidad para las partes?

El Ayuntamiento podría conocer por anticipado cómo se comportan determinados barrios (sus ciudadanos) a la hora de realizar pedidos por el canal on line y cómo esto impacta en las necesidades de movilidad y de recogida de residuos (cartón, por ejemplo). Las compañías, por otra parte, conocerían la situación real de movilidad en función de los flujos estimados y las acciones puntuales en calles.

Imaginemos ir un paso más allá en la gestión de la carga y descarga: compartiendo las previsiones por punto y optimizando conjuntamente la utilización de ese punto. No estamos hablando solo de realizar las reservas anticipadas, sino de gestionar eficientemente el punto e interconectarlo con otros puntos de la red de acuerdo a las propias rutas de reparto y de las necesidades de la ciudad.

Aplicar inteligencia artificial para la optimización de rutas y de los puntos de carga y descarga puede parecer utópico, pero no es porque tecnológicamente no sea posible, sino porque requerirá que todas las partes involucradas entiendan el punto de vista del otro y, aunque sea por unos minutos, se pongan en sus zapatos.

El futuro de las smart cities y que toda esa “sensorización” sea útil para los ciudadanos no estará tanto en la aplicación de algoritmos y en manos de la inteligencia artificial, sino en la inteligencia de las partes a la hora de comprender que están mejorando la vida de un sujeto que a la postre es el mismo -el ciudadano o el consumidor son la misma persona-.

 

Sobre los autores

EY - Javier Vello   Javier Vello   

Socio responsable del sector Retail & Consumer Products de EY
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EY -Yaiza Goñi  Yaiza Gońi  

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