¿Es relevante la información no financiera?

Por Francisco Rahola, Socio responsable de la Zona Norte de EY

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Publicado en El Correo, el 15 de abril del 2018

Uno de los temas más debatidos en los últimos años en el mundo de los negocios es la información no financiera, que incluye fundamentalmente aspectos medioambientales, sociales y de gobierno corporativo. Las compañías suelen recoger este tipo de información -junto con las “tradicionales” cuentas anuales- en sus informes integrados. El Gobierno central aprobó el año pasado el Real Decreto-Ley 18/2017 sobre información no financiera y diversidad, que venía a transponer la Directiva Europea del mismo nombre

EY, la firma a la que pertenezco, acaba de publicar un estudio titulado Tomorrow's Investor Rules, que recoge el resultado de preguntar a más de doscientos inversores institucionales acerca de la relevancia de la información no financiera en su proceso de toma de decisiones, cuya conclusión fundamental es que la inmensa mayoría de los inversores tiene muy en cuenta los factores ESG (“environmental, social, governance”; medio ambiente, sociedad, gobierno corporativo) y que no invertirían en una compañía que presentara riesgos significativos de este tipo o no facilitara ningún tipo de información al respecto.

Mi experiencia es que los consejos de administración y los directivos de nuestro entorno están cada vez más preocupados por estos aspectos, pero que vamos detrás de otros países. Empresas vascas recibían sorprendidas hace ya bastantes años preguntas de sus clientes del Norte de Europa sobre sus políticas medioambientales o sobre su modelo de gobierno corporativo. No conviene perder de vista, por otra parte, que la publicación de información no financiera implica necesariamente un cambio de mentalidad en la empresa: el director financiero deja de ser el único responsable de dar explicaciones a terceros y pasa a ser necesaria la involucración de la práctica totalidad de los directivos, cada uno en su ámbito.

En ese sentido, lo primero en que se debe trabajar es en la obtención y publicación de información completa y con el suficiente nivel de detalle. Para un tercero que se acerque a una empresa es mejor tener una foto clara de la misma -independientemente de que no se salga muy agraciado en la misma- que tener una foto borrosa o no tener nada. En muchas de las transacciones en que asesoramos, nos encontramos con inversores que nos piden que analicemos aspectos medioambientales o sociales -incluso reputacionales- o que incluso llegan a desechar proyectos por no disponer de información suficientemente detallada sobre, por ejemplo, aspectos medioambientales y, por tanto, no poder evaluar cuál sería el coste de “poner la empresa al día” una vez adquirida.

El disponer de información no financiera completa permite, en primer lugar, hacer un análisis interno del estado en que se encuentran cada uno de los tres aspectos más arriba mencionados y compararse con otras empresas que operan en entornos parecidos o en industrias similares. En segundo lugar, permite también conocer la opinión de terceros -clientes, inversores, reguladores, proveedores, empleados- sobre la situación de una empresa.

Una vez se dispone del análisis interno y de la opinión de terceros, se puede preparar un plan de acción serio que evalúe las medidas que hay que llevar a cabo más urgentemente, el coste de cada una de ellas y el valor que generan para la empresa.

Independientemente del escepticismo que algunos -cada vez menos- empresarios tienen al respecto, en mi opinión esta tendencia no sólo no va a invertirse, sino que va a ganar más fuerza y además va a alcanzar a empresas de menor tamaño. Es recomendable que los directivos de aquellas empresas que estén más retrasadas dejen por un momento sus quehaceres más habituales de lado y dediquen tiempo a los aspectos que recoge la información no financiera y a su plasmación adecuada de cara a terceros.

Sobre el autor

EY - Francisco Rahola

 Francisco Rahola

Socio responsable de la Zona Norte de EY
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