Las buenas prácticas empresariales, clave para el crecimiento y la inversión

por José Luis Perelli, Presidente de EY España

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Publicado en El Economista, 28 de febrero de 2018

El Buen Gobierno Corporativo y la transparencia empresarial suponen una oportunidad de crecimiento para las compañías en un mercado global y altamente competitivo. Generan confianza y seguridad jurídica -claves para obtener financiación-, mejoran su posicionamiento, fortalecen los procedimientos internos y hacen confluir los intereses de los accionistas y administradores.

La reforma del Código de Buen Gobierno de Sociedades Cotizadas y la Ley 31/2014 de reforma de la Ley de Sociedades de Capital, así como las recomendaciones de la OCDE en esta materia, están induciendo que las buenas prácticas empresariales se sitúen como uno de los temas centrales en las agendas de las empresas y sus consejos de administración, de los inversores y reguladores. Implican, en términos generales, establecer relaciones de transparencia entre la dirección de la compañía, sus accionistas y clientes, inversores, proveedores, acreedores y empleados, así como definir los objetivos de la compañía y el camino hacia su consecución, tomando muy en cuenta factores como la sostenibilidad o la ética.

Tal es su relevancia que, según un estudio de EY, un 97% de los inversores institucionales ha cancelado o reconsiderado una inversión ante un marco insuficiente de Gobierno Corporativo, haciendo que los estándares de gobernanza empresarial determinen el acceso a la financiación, entre otros muchos aspectos.

De esta manera, y para ofrecer un marco con garantías que promueva el crecimiento, desde EY consideramos fundamental que las empresas analicen el estado de sus normas de Gobierno Corporativo, de una manera comparativa con respecto de la competencia, y que midan la efectividad de sus sistemas internos de control, con especial atención a la ciberseguridad. Asimismo, va a ser determinante avanzar hacia un reporting corporativo completo y estructurado, extremar la diligencia por parte de los miembros del Consejo en la toma decisiones y diseñar una política de retribución adecuada. Por último, la responsabilidad fiscal que recae en el Consejo conlleva la implementación de mecanismos de control y gestión de los riesgos fiscales, un asunto de máxima relevancia, junto con las nuevas obligaciones de información y transparencia fiscal que establecen los códigos de Buen Gobierno.

En este ámbito, es significativo señalar la necesidad de avanzar hacia un marco de Gobierno Corporativo global y estable, que incluya normativas comunes a nivel internacional que eviten que las empresas que operan en diversas jurisdicciones deban afrontar exigencias de Buen Gobierno y transparencia dispares. Sin duda, todo ello contribuirá a la consolidación de un mercado global transparente y comprometido con la creación de valor para sus accionistas, y para la sociedad en su conjunto.

“Desde la Firma consideramos fundamental que las empresas analicen el estado de sus normas de Gobierno Corporativo, de una manera comparativa con respecto de la competencia, y que midan la efectividad de sus sistemas internos de control, con especial atención a la ciberseguridad”.

En definitiva, las buenas prácticas empresariales de gobierno corporativo y transparencia son elementos de confianza para el mercado, los accionistas, reguladores y demás grupos de interés, tanto a corto como a largo plazo, por lo que deben tomarse muy en consideración no solo por las compañías sujetas a requerimientos legales y de supervisión en éste ámbito, sino también por todas aquellas que tengan auténtica vocación de liderazgo. Sólo estas últimas podrán forjar un mundo que requiere metas cada vez más ambiciosas.

Sobre el autor

EY - José Luis Perelli

 José Luis Perelli
Presidente de EY España
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