Ley de Secretos Empresariales. Novedades jurídicas

Febrero 2019

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La Ley de Secretos Empresariales transpone la Directiva 2016/943, del Parlamento Europeo y del Consejo con la que se busca la protección de aquella información no divulgada y protegida por las empresas por su alto valor comercial, industrial y económico, así como la armonización de la normativa al respecto entre los Estados miembros.

Pese a ser uno de los activos más valorados por las empresas, hasta ahora la protección de los secretos se limitaba a la firma de pactos o cláusulas de confidencialidad y, en última instancia, a la aplicación del artículo 13 de la Ley 3/1991, de Competencia Desleal sobre la violación de secretos. A través de esta Ley se persigue garantizar la competitividad entre las entidades de investigación europeas y, al mismo tiempo, mejorar el marco de desarrollo y explotación de la innovación y transferencia de tecnología dentro del mercado interior.

La principal novedad del proyecto es la definición del objeto de protección, es decir, qué se considera secreto empresarial. Para ello, se establecen tres condiciones a cumplir: a) ser información secreta, no generalmente conocida dentro del sector; b) tener valor empresarial, ya sea real o potencial, y c) haber sido objeto de medidas razonables por parte del titular para mantenerlo en secreto.

Por una parte, el Capítulo II recoge un catálogo de circunstancias en las que la obtención, utilización y divulgación del secreto es considerada lícita en atención a otros intereses que se consideran merecedores de una mayor tutela como son la defensa del interés general o la libertad de expresión e información, entre otros. Por otra parte, se enumeran las conductas ilícitas que suponen una violación de secretos, ya sea por la obtención, acceso, utilización o divulgación de información secreta. Como novedad se incluye la producción, oferta o comercialización de mercancías infractoras, entendiendo como tales aquellas mercancías cuyo diseño, características o comercialización se benefician de secretos empresariales obtenidos, utilizados o revelados ilícitamente.

El proyecto de ley configura el secreto empresarial como un derecho patrimonial cuyo titular puede transmitir o licenciar con el alcance temporal, territorial y material que libremente pacte con las partes. De forma complementaria y adicional al texto de la Directiva, el Capítulo III del proyecto dispone ciertas reglas sobre la vertiente patrimonial del secreto empresarial que serían de aplicación en defecto de acuerdo entre las partes.

Por último, los Capítulos IV y V abordan la perspectiva procesal de defensa de los secretos empresariales.

Recoge un catálogo abierto de acciones que dispone el titular frente a los infractores, así como frente a “terceros adquirentes de buena fe”. Se hace especial mención a la indemnización de daños y perjuicios, la cual podrá ser calculada teniendo en cuenta factores económicos y perjuicios morales, o bien en base a una regalía hipotética. Asimismo, se estipula una regla de prescripción propia de dichas acciones, fijada en tres años desde que el titular del secreto tuviera conocimiento de la violación y pudiera ejercitarlas. Como particularidad, se incluyen una serie de reglas que persiguen preservar el tratamiento confidencial del secreto durante el procedimiento, así como un marco normativo para el desarrollo de las diligencias de comprobación de hechos y acceso a fuentes de prueba.

La ley ha sido finalmente aprobada por el pleno del Senado. Al no haber introducido modificaciones respecto al texto aprobado por el Congreso, queda definitivamente aprobada y entrará en vigor a los veinte días de su publicación en el Boletín Oficial del Estado.

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Blanca Escribano
Socia de Digital Law EY