Los nuevos “supercompetidores” del mercado

Por Ignacio Rel, Socio responsable del Área de Consultoría de EY

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Publicado en ABC, el 28 de octubre de 2018

Ya ha pasado suficiente tiempo como para ver la respuesta que han dado las empresas al reto de la “Transformación Digital”, un término con un gran número de interpretaciones dependiendo del conocimiento y de la capacidad de las compañías para afrontarlo.

Los hay que han hecho grandes esfuerzos por marcar tendencia y otros que recelan de que no sea nada más que otra moda pasajera. Pero, ¿qué se ha hecho hasta ahora?

En primera instancia, los planes de Transformación Digital se han enfocado en la integración de nuevas tecnologías para mejorar la eficiencia de su cadena de valor ante el entorno competitivo, que les obliga de forma continua a proteger los márgenes. Algunos ejemplos de acciones críticas en el desarrollo de ventajas competitivas son tecnologías como la robótica, que automatizan procesos repetitivos con bajo aporte de valor añadido; los sensores (Internet of Things), que ayudan a capturar información para mejorar las operaciones; el uso de registros descentralizados (Blockchain), para garantizar la trazabilidad de productos o servicios y mejorar la cadena de suministro o, incluso, para optimizar medios de pago sin moneda utilizando soporte tecnológico.

No solo se ha trabajado por el lado de la eficiencia. El uso adecuado de ingentes volúmenes de datos (Big Data), donde con algoritmia matemática podemos crear modelos analíticos y predictivos (Inteligencia Artificial), nos puede ayudar a conocer mejor a los consumidores, a mejorar la experiencia de nuestros clientes, a definir nuevos productos y servicios o mejorar los existentes; en definitiva, a desarrollar ventajas competitivas incrementado nuestras ventas y mejorando márgenes.

Sin embargo, el gran reto, que ya es presente, para las compañías viene a través de la reimaginación de los modelos de negocio, ante la irrupción de un consumidor cada vez más digital que no es capaz de concebir su vida sin el dispositivo móvil.

Inicialmente, las empresas basadas en plataformas tecnológicas tomaron la delantera operando en cualquier parte del mundo, gracias a la reducción del proteccionismo, las mejoras logísticas y la adopción de nuevas tecnologías que les permitían escalar sus operaciones a nuevas regiones casi automáticamente.

La economía colaborativa o las plataformas digitales que crean nuevos mercados, desintermediando a los competidores dominantes, amenazan con redibujar industrias convencionales que representan billones de euros a nivel global.

No obstante, las empresas basadas en activos físicos están haciendo los deberes, resaltando la ventaja competitiva que les proporcionan, invirtiendo en innovación y aprovechando las nuevas tecnologías mediante la creación de ecosistemas de colaboración con start up para integrar agilidad, creatividad y flexibilidad. Todo ello, con una cultura empresarial que fomenta la exploración de nuevos modelos y la aceptación de proyectos fallidos.

En definitiva, un futuro interesante, donde veremos nuevos modelos de negocio diferentes y donde aquellas empresas que inviertan en innovación y nuevas tecnologías, apalancándose en sus activos físicos, serán los nuevos “supercompetidores” del mercado.

 

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EY - Ignacio Rel  Ignacio Rel  

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