Mejor Gobierno Corporativo con estándares internacionales

por Miguel Ferre, Senior Advisor de EY y Vicepresidente del Global Corporation Center y Giuseppe Tringali, Presidente del Global Corporation Center

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Publicado en Expansión, 27 de abril de 2017

Las empresas españolas están cada vez más diversificadas, la globalización obliga a ello, y se precisa de nuevos estándares internacionales que acompañen y estimulen este fuerte incremento de las inversiones en el extranjero. La expansión de la actividad más allá de las fronteras del país de origen implica siempre una mayor complejidad operativa y organizativa para las compañías, que normalmente se encuentran con múltiples trabas normativas que dificultan, cuando no penalizan, su adaptación a los nuevos territorios.

La propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) insistió en el reciente encuentro “Los retos del Gobierno Corporativo” del Global Corporation Center –una iniciativa de Fundación EY y el IE Business School– en la necesidad de que los gobiernos de los países desarrollados pacten normativas comunes de Gobierno Corporativo.

Estos cambios regulatorios deberían ser consensuados con el sector privado en la búsqueda de la mayor eficiencia posible. Es evidente que el papel de las compañías en la nueva economía digital es decisivo, ya que será el que marcará la evolución de la economía global.

Para ilustrar el escenario anteriormente descrito bastan algunas cifras relevantes. Al cierre de 2015, la inversión acumulada por las empresas españolas en el exterior ascendía a 570.000 millones de euros (52% del PIB). Durante la crisis, estas empresas registraron un aumento en la internacionalización pues en 2007, de media, el 50% de su negocio procedía del exterior mientras que en 2014 esta cifra llegó al 64%.

Como no puede ser de otra manera, esta posición inversora afecta a la gobernanza empresarial: algo más de la mitad de las empresas tiene presencia en al menos once jurisdicciones diferentes, según estudios de EY.

Esto implica que las compañías tienen que adaptar su funcionamiento a las exigencias normativas y regulatorias de cada país de destino, lo que puede redundar en pérdidas de eficiencia y de recursos. El tiempo y el dinero que se destinan a realizar los cambios necesarios para operar en cada jurisdicción no se están invirtiendo ni en negocio operativo ni en operaciones de crecimiento inorgánico.

Los conflictos de naturaleza fiscal que están viviendo tanto las grandes multinacionales como las empresas familiares con los gobiernos en los que operan, muchos de los cuales acaban en los tribunales, son un perfecto ejemplo de la diversidad de criterios que existen en el mundo sobre la materia.

Para evitar controversias, conflictos, denuncias y sanciones por motivos fiscales, resulta necesario una mayor transparencia por parte de las compañías, y esto sería mucho más fácil si se sigue avanzando en la consecución de estándares internacionales.

Otra de las áreas afectadas por esta diversidad normativa es la de “reporting” o presentación de informes corporativos. El 26% de los directivos consultados en una encuesta reciente de EY asegura que debe tener en cuenta al menos una decena de estándares distintos para elaborar su documentación empresarial.

Esta situación retrasa y dificulta una actividad fundamental para las relaciones de la compañía con los reguladores y los inversores, así como con otros stakeholders, socios y con los propios medios de comunicación. De hecho, según el mismo estudio, el 43% de las empresas españolas afirma que esta complejidad regulatoria está teniendo un impacto significativo en la eficacia de sus tareas de reporting, frente al 25% registrado a nivel global.

El gobierno corporativo también requiere de ciertas mejoras en la gestión que se hace de las compañías desde los propios consejos de administración, ya que éstos deben ser cada vez más transparentes y profesionalizados.

Resulta, pues, muy necesario establecer un modelo común de gobierno corporativo, consensuado entre las principales economías del mundo desarrollado, que pueda ser adaptable en función de la evolución de las compañías y de las necesidades operativas que se den en cada momento. Solo así las empresas podrán velar por aumentar las inversiones, el crecimiento de la economía y la estabilidad financiera. Un planeta global provoca conflictos globales, y la solución, por tanto, nunca puede ser local.

Sobre los autores

 Miguel Ferre

Senior advisor de EY y vicepresidente del Global Corporation Center

 Giuseppe Tringali

Presidente del Global Corporation Center