Mejores prácticas para las Comisiones de Auditoría

por Miguel Ferre, Senior Advisor de EY y Vicepresidente del Global Corporation Center

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Publicado en Expansión, 7 de noviembre de 2017

La crisis económica internacional generó desconfianza de los mercados hacia el gobierno corporativo de las empresas y hacia cómo los órganos de gobierno supervisaron la fiabilidad de la información financiera. El buen Gobierno Corporativo es esencial para la rentabilidad de las empresas y por ello, tanto inversores como sus asesores de voto, y los reguladores consideran a la Comisión de Auditoría como un órgano crucial.

Cuando entró en vigor la Ley 22/2015 de Auditoría de Cuentas se extendió la obligación de contar con Comisión de Auditoría para Entidades de Interés Público, atribuyéndose la supervisión a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Desde 2002 esta obligación existía para sociedades cotizadas, pero con la entrada en vigor de la ley se amplía a más de 600 entidades.

Dada la trascendencia de la actuación de esta Comisión, la CNMV aprobó en junio la Guía Técnica sobre Comisiones de Auditoría de Entidades de Interés Público con los principios generales de actuación y buenas prácticas. Contiene 79 recomendaciones que persiguen armonizar el correcto funcionamiento de este órgano y reforzar su función en asuntos como la responsabilidad de consejeros, del auditor de cuentas o del auditor interno. Adicionalmente, la CNMV publicó el pasado julio un documento con “Preguntas y respuestas en relación con las Comisiones de Auditoría en Entidades de Interés público” que con un carácter orientativo trata de mejorar la comprensión de sus criterios interpretativos.

En lo que se refiere a la composición de la Comisión, la Guía insiste en que los perfiles de sus miembros no se limiten a capacidades profesionales en contabilidad, auditoría o gestión de riesgos, sino que abarquen las tecnologías de la información. La Guía establece, como práctica novedosa, la existencia de programas de bienvenida para los nuevos miembros.

Una recomendación destacable, en cuanto al funcionamiento de la Comisión, es que las Comisiones de Auditoría dispongan de reglamento propio y que sea publicado en la web de la entidad. Otro cambio serán las recomendaciones específicas que amplían el marco establecido por la legislación de sociedades de capital y auditoría de cuentas, en materias como el acceso a la información, la participación de invitados en las sesiones, la planificación de las reuniones y las figuras del presidente y secretario de las comisiones de auditoría.

Entre las funciones que la Comisión de Auditoría tiene encomendadas destacan las relaciones entre el auditor interno y externo para la supervisión de la información financiera o las recomendaciones específicas sobre el funcionamiento de los canales de denuncias.

Por último, debe subrayarse la importancia dada a la evaluación de la eficacia del funcionamiento, a diferencia de lo que la ley de sociedades de capital prevé respecto que sea únicamente parte de la evaluación anual del consejo de administración. En este punto, el Consejo de Administración debería ser informado de esa evaluación, labor en la que la Comisión de Auditoría puede apoyarse en un consultor externo.

Contar con herramientas que faciliten el cumplimiento de las funciones de la Comisión de Auditoría aporta un gran valor añadido a las empresas. La CNMV recomienda en su Guía que las entidades se esfuercen en adaptar principios generales a sus circunstancias propias. Por ello, será frecuente que las organizaciones se apoyen en terceros para que les ayuden en esta adaptación. Cabe la autorregulación a través de los estatutos sociales y Reglamentos internos de las sociedades, incluido el Reglamento de la propia Comisión de Auditoría.

En particular, un elevado grado de internacionalización exige que la Comisión de Auditoría desarrolle exigencias en la supervisión de riesgos y de la información financiera, con la complejidad de la diversidad de jurisdicciones. Es posible una correcta identificación local de los riesgos, pero puede ser preferible una visión global y no aplicar análisis de riesgos de manera aislada. En caso de no seguir ese enfoque global, invertir en mercados emergentes puede aumentar los riesgos innecesariamente.

En definitiva, esta Guía constituye un avance en términos de gobierno corporativo para las Entidades de Interés Público, al alinear el funcionamiento de las Comisiones de Auditoría con buenas prácticas de gobierno corporativo reconocidas internacionalmente. Estas Comisiones son un órgano de primera importancia en la gobernanza empresarial, y resulta esencial que tenga una visión dinámica de la empresa, lo que exige un creciente nivel de profesionalidad, dedicación y responsabilidad de sus miembros.

Promover el buen funcionamiento de la Comisión de Auditoría no es una mera cuestión de cumplimiento normativo, sino que verdaderamente es un elemento clave para reforzar la transparencia de las compañías y, por tanto, el fortalecimiento de la confianza de los mercados.

 

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EY - Miguel Ferre

  Miguel Ferre

Senior advisor de EY y Vicepresidente del Global Corporation Center