Solvencia II, la evolución de la Auditoría Interna

por Ángel Campomanes, Director Grupo de Servicios Financieros de EY

  • Compartir

Publicado en Expansión, 7 de abril de 2016

Con el sistema de gobierno definido por la normativa de Solvencia II se han introducido nuevas funciones que, bien entendidas y encajadas en la organización, pueden desempeñar un papel clave en el desarrollo de un sistema adecuado de gestión de riesgos. Estos requerimientos darán un nuevo impulso a algunas funciones (auditoría interna, riesgos, actuarial y cumplimiento) esenciales en el modelo de gobierno de las entidades.

Sin embargo, al igual que con el resto de desarrollos que supone la adaptación a la nueva regulación, hay que ser prácticos y ajustar las necesidades y requerimientos al tamaño, complejidad y exigencias del negocio. Así, la función de auditoría interna (FAI), junto con el resto de funciones clave, supondrá un gran impulso para las entidades aseguradoras.

Además de Solvencia II, la nueva Ley de Auditoría de Cuentas, que entrará en vigor el próximo junio, introduce importantes novedades que incluyen la obligatoriedad para todas las aseguradoras (al ser consideradas entidades de interés público) de contar con una comisión de auditoría cuya composición debe cumplir unos requisitos en cuanto a independencia y conocimientos técnicos. Las funciones de dicha comisión supondrán mayores niveles de exigencia para la FAI y nuevas áreas objeto de revisión, que a su vez requerirán reevaluar las capacidades de los equipos en relación a una gran variedad de materias: sistema de gobierno, gestión de riesgos y capital, planificación estratégica, metodologías y cálculos actuariales, reporting, tecnologías de la información, datos, etcétera.

Las grandes corporaciones tienen ya experiencia –en ocasiones con apoyo externo– para abordar estos requerimientos. En pequeñas organizaciones, establecer la FAI va a generar un incremento significativo de trabajo y de los recursos asignados para proporcionar al consejo el nivel de aseguramiento esperado. Será responsabilidad de la comisión de auditoría buscar la mejor fórmula para dar un contenido relevante a la función, dotándola de un estatus adecuado y con los recursos necesarios (de forma directa o a través de apoyo externo) para que pueda contribuir al buen funcionamiento de la compañía y a mejorar la identificación y la gestión de los riesgos.

Se espera una función de auditoría interna más enfocada en los riesgos del negocio y muy especializada

Se espera, por tanto, una FAI más enfocada en los riesgos del negocio, muy especializada, con suficientes recursos y cooperando con el resto de funciones para evitar duplicidades. Actuar con transparencia resultará de gran ayuda, pero sin perder la independencia, lo que distingue al auditor interno del resto de la organización. Para salvaguardar esta independencia e impedir colusiones y conflictos de intereses, se debe establecer un estatuto de la función que defina su mandato, objetivos, dependencias, etcétera. Auditoría interna deberá rendir cuentas directamente a la comisión, respetando las vinculaciones con la dirección en cuanto a la asistencia para establecer dirección, apoyo y conexión administrativa.

Todos los cambios a los que el sector se enfrenta este año son una gran oportunidad para potenciar una FAI independiente, eficiente y de alto valor añadido para las compañías, lo que va a suponer grandes retos y oportunidades para los profesionales que tendrán que responder a las nuevas exigencias.

Sobre el autor

EY - Ángel Campomanes Mañueco

 Ángel Campomanes Mañueco

Director del Grupo de Servicios Financieros de EY
Tfno.: +34 91 572 50 34