La transformación de la función fiscal

por Federico Linares, Socio Director General de EY Abogados

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Publicado en Expansión, 25 de mayo de 2016

Hace unas semanas tuvimos el privilegio de reunir a los directores de impuestos de las principales empresas españolas con representantes de la Administración Tributaria para debatir sobre los retos que afronta la función fiscal.

Las áreas de impuestos de las empresas se encuentran inmersas en un profundo proceso de transformación demandado por los nuevos tiempos. Tiempos de fortalecimiento de las estructuras de gobernanza fiscal. De elevación de estándares de transparencia. De procesos de control y gestión de riesgos fiscales. De tecnología y de transformación digital de la propia función. De comunicación y de reputación.

Déjenme contarles qué vemos en ese proceso de transformación.

Vemos una función fiscal integrada con el negocio, donde la cuestión principal no estriba en si organizativamente depende de la dirección financiera o de la secretaría general, sino de cómo interactúa con las distintas áreas del grupo (riesgos, sistemas, estrategia, comunicación o relación con inversores) y qué capacidad de generación de valor añadido tiene para éstas.

Vemos una función transversal, que pasa de ser un gatekeeper de riesgos fiscales a un business enabler, un habilitador de procesos de negocio. Una función que es global, en un proceso que camina junto con la propia globalización del negocio, antes lineal a través de la expansión geográfica de las operaciones y ahora exponencial a través de las nuevas tecnologías.

Una función fiscal que adopta nuevos modelos de organización y altera las tradicionales dependencias jerárquicas y funcionales de los equipos con los que cuenta. Que genera nuevos roles y actividades, y vemos así, crecientemente, áreas de Procesos y Control de Riesgos; de Controversia Fiscal Global; de Política Fiscal y relación con Administraciones Tributarias; o Tax Chief Operating Officers, que construyen puentes entre el negocio y la corporación y aseguran la efectiva implantación de las políticas fiscales del grupo. Una evolución que demanda nuevos indicadores y métricas de valoración del desempeño del responsable de impuestos y de su equipo.

Vemos, de manera aún más destacada, una función que se concibe como uno de los pilares de la estructura de buen gobierno de la compañía. Una función que desarrolla un nuevo modelo de relación con el Consejo de Administración y el Comité de Auditoría, responsables de la estrategia fiscal de la compañía y de la supervisión y control del riesgo fiscal, con los que genera una interacción más frecuente, relevante, estratégica y cercana a la realidad del negocio y la propia función. Un modelo cuya evolución discurre en paralelo a la propia profesionalización de los Consejos y sus comisiones delegadas. Un modelo que eleva a la función fiscal como una de las grandes áreas estratégicas de las compañías por la especial naturaleza de los riesgos cuyo control y gestión tiene encomendada.

Vemos una función que persigue la optimización y eficiencia impositiva a través del responsible tax planning o planificación fiscal responsable e integrada con la realidad del negocio.

Una función que se enfrenta a un nuevo universo de riesgos, sean éstos normativos, interpretativos, reputacionales u operativos. Riesgos del nuevo mundo post-BEPS. Riesgos fiscales que se generan en la denominada shadow tax function, esos riesgos en la sombra que se originan en el negocio y quedan fuera de la función fiscal cuando no existe una conexión directa y fluida entre ambos. Riesgos que necesitan de una estructura robusta de procesos de control y gestión, en los que las soluciones y desarrollos tecnológicos son plataforma habilitadora imprescindible para garantizar su adecuado funcionamiento.

Una función fiscal que reclama un nuevo modelo de cumplimiento y relación con las autoridades fiscales, que pasa del hide and seek, del gato y el ratón, a otro de transparencia donde –como dice el profesor Calderón– han desaparecido los ángulos muertos del retrovisor. Un modelo de relación cooperativa entre Administración y contribuyente que eleva los estándares de transparencia ambicionando una mayor seguridad jurídica y menores costes de cumplimiento fiscal. Un modelo en el que el perfil de riesgo del contribuyente y el nivel de calidad de su relación con la administración fiscal respectiva devienen factores críticos de éxito o fracaso y condicionan la propia naturaleza y gestión del riesgo fiscal. Uno en el que la gestión del riesgo fiscal reputacional prevalece sobre el riesgo financiero y donde la comunicación cobra un valor crítico.

Vemos una función fiscal que renace en un nuevo mundo y que, apoyada en sólidas estructuras de buen gobierno corporativo y en las nuevas tecnologías, eleva su estándar de transparencia y genera un nuevo modelo de cumplimiento tributario.

Bienvenidos al nuevo mundo.

Sobre el autor

EY - Federico Linares  Federico Linares

Socio Director General de EY Abogados