Impulsando la I+D+i en Euskadi

Por Patxi Arrasate, Socio de EY Abogados

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Publicado en El Correo, el 28 de abril de 2019

La innovación es determinante para incrementar la capacidad competitiva y la productividad de las empresas. Como muestra, el 50,6% de la cifra de negocio de las empresas vascas proviene de la venta de productos innovadores.

A pesar de que en Euskadi, según la OCDE, únicamente el 5% de la industria pertenece a sectores de nivel tecnológico alto, en 2017 se emplearon en la Comunidad 2.688 millones de euros en actividades de Innovación, lo que supuso un crecimiento del 5,6% respecto al año anterior. En relación al PIB, el gasto en I+D+i de Euskadi aumentó 4 centésimas porcentuales, 8 centésimas por encima del nivel estatal. Es cierto que estamos debajo de la media europea en términos de gasto, pero pese a ello Euskadi mantiene su posición de región con alta innovación y es considerada por la Comisión Europea como un “polo de innovación”.

La actividad innovadora requiere un esfuerzo para el que hay que buscar la solución más conveniente. Y es que aunque la innovación se percibe como algo primordial en nuestras empresas, el 52% de las mismas considera que existen factores que la dificultan, principalmente el riesgo inherente a los proyectos, el retorno no inmediato de los recursos invertidos y las restricciones asociadas a la obtención de fondos para esta actividad.

En este contexto, los incentivos públicos a la I+D+i son una importante herramienta para promover la innovación desde las administraciones, ya que aumentan la probabilidad de que las empresas aborden proyectos que resulten en el lanzamiento de nuevos productos y servicios. Buena prueba de ello es que en 2017 un total de 30 de los 35 países de la OCDE concedieron un trato fiscal preferencial a la I+D+i empresarial.

En Euskadi y en el resto de España las diferentes administraciones poseen diversos instrumentos de financiación para la I+D+i empresarial aplicables en las distintas fases del ciclo de vida de un proyecto. Estos instrumentos tienen un importante impacto en la cuenta de resultados de las empresas, lo que los convierte en una muy interesante vía de dinamización de la actividad innovadora de las empresas. Destacan, por ejemplo, las ayudas directas, subvenciones y créditos blandos para la ejecución de proyectos, los cuales pueden alcanzar el 100% del presupuesto en algunos programas europeos o hasta el 50% en el programa Hazitek del Gobierno Vasco.

Por otro lado, existen beneficios fiscales como son las deducciones en el Impuesto sobre Sociedades por los gastos asociados a proyectos de I+D+i, calculados a través de la aplicación de porcentajes de incentivo variables según la tipología del trabajo que se trate. Si la empresa posee personal dedicado en exclusiva a I+D+i, el beneficio puede ser mayor, mediante la aplicación de porcentajes de deducción adicionales o bonificaciones sobre la cuota de la Seguridad Social para dicho personal.

En el caso de la fase de explotación de resultados, existen otros incentivos en el Impuesto sobre Sociedades que se concentran en la cesión del conocimiento generado, mediante la reducción de la tributación sobre las rentas derivadas de esta cesión a través de un instrumento denominado Patent Box.

De todas formas, ¿qué ocurre cuando una empresa no puede aplicarse la deducción porque presenta resultados negativos en un ejercicio o cuando la deducción generada excede la cantidad máxima aplicable en un determinado ejercicio? En Bizkaia existen opciones para el aprovechamiento de estos incentivos en estos casos. Por un lado, es posible aprovecharlos en la cuota del Impuesto sobre Sociedades durante un período de hasta 30 años. Por otro, si se quiere anticipar el aprovechamiento del incentivo, la Norma permite que las empresas puedan vender su deducción por I+D+i a otras empresas, quienes podrán aplicarse la deducción con un 20% de beneficio sobre el importe abonado al ejecutor del proyecto. Se trata de una herramienta para impulsar la innovación, cuya esencia radica en la colaboración entre dos empresas: una desarrolladora, a quien le sobran deducciones, y otra, financiadora, que puede aprovecharlas.

A pesar de los incentivos existentes, la complejidad en su aplicación y, sobre todo, de su maximización dificulta a las empresas su uso. Esta compleja matriz de instrumentos de financiación en un contexto interconectado como el actual aconseja contar con recursos altamente especializados en un conjunto amplio de ámbitos competenciales (I+D, tributación de empresas, legal, procedimientos tributarios, etc.) que permita analizar, identificar y diseñar la estrategia óptima de fuentes de financiación de una forma adaptada a cada proyecto empresarial. Desde EY llevamos años ayudando a las empresas a utilizar todos estos instrumentos para poder impulsar su actividad investigadora e innovadora.

Sobre el autor

EY - Patxi Arrasate  Patxi Arrasate  

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