5 minutos de lectura 18 dic. 2019
producción robusta

Por qué un sistema de producción robusto es un requisito previo para una fábrica inteligente

Por Craig Lyjak

EY Global Smart Factory Leader

Líder de opinión de Excelencia Operacional. Innovador digital. Desarrollador apasionado de personas. Foodie. Padre.

5 minutos de lectura 18 dic. 2019
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Un sistema robusto de producción construido sobre plataformas como Microsoft Azure y Microsoft Dynamics 365 constituye la base de EY Smart Factory.

A lo largo de los años, la mayoría de los fabricantes han implementado algún tipo de programa de excelencia operativa o de mejora continua para mejorar su rendimiento. Pero aunque esos programas pueden haber proporcionado algunos beneficios inmediatos, en nuestra experiencia, esos resultados casi siempre resultaron ser insostenibles a largo plazo.

¿Por qué? La razón principal es que los programas fallaron en configurar las nuevas formas de trabajar dentro de la estructura sobre la cuál opera la compañía. Las organizaciones gradualmente pierden el enfoque y se vuelven complacientes; y los viejos problemas para los que los programas fueron diseñados terminan volviéndose parte de la rutina diaria.

Lo que los fabricantes necesitan

Los fabricantes necesitan un sistema de producción robusto que analice cómo funciona una organización de manera mucho más amplia. Incorpora no sólo herramientas y procesos de mejora reconocidos, como Six Sigma y Lean, sino también la estructura, los roles y las responsabilidades de la organización. Al hacerlo, se asegura de que los cambios y los resultados se mantengan.

Este sistema de producción es la base de EY Smart Factory, una solución basada en tecnologías de Microsoft, socio aliado de EY. EY Smart Factory ayuda a los lideres de producción o manufactura a desarrollar, implementar e impulsar programas globales de excelencia operativa en un sistema conectado y controlado de forma centralizada. Además de operar en Microsoft Azure, también utiliza Microsoft Dynamics 365 para ayudar a los fabricantes a unificar las relaciones con los clientes, los procesos y los datos no sólo en la fábrica sino en toda la organización.

Elementos clave que diferencian a EY Smart Factory de los programas tradicionales de mejora del rendimiento 

Algunos elementos fundamentales son clave para generar el tipo de resultados sostenibles que tantos fabricantes se esfuerzan por lograr. El primero es el concepto de liderazgo de servicio. El sistema de producción EY Smart Factory ayuda a las empresas a desarrollar a sus líderes de producción como entrenadores altamente efectivos.

Los equipa con todo lo necesario para mantenerlos comprometidos diariamente con lo que está sucediendo en toda la organización. También ayuda a construir continuamente nuevas capacidades entre los individuos de primera línea que trabajan con maquinaria para transformar las materias primas en productos terminados. Este liderazgo es vital para que la organización sea autosuficiente y logre resultados sostenibles.

Las normas como elemento clave

Las normas son otro elemento clave de este sistema de producción. Pero en este caso, no estamos hablando de los rígidos y estrictos estándares que pueden convertir el trabajo de un empleado en una rutina aburrida y repetitiva. Los estándares del sistema de producción EY Smart Factory son únicos en dos aspectos:

  1. Se posicionan no como la forma definitiva e incuestionable de trabajar, sino como  el mejor enfoque actual. Así se anima a los empleados a buscar siempre mejores formas de hacer las cosas y perfeccionar los estándares establecidos.
  2. Las normas se establecen cuando los problemas ya se han resuelto, para trazar una línea directa entre el uso de esas normas y el impacto y beneficio para la empresa. Esta clara conexión ilustra la importancia de las normas y crea un cambio cultural para que los colaboradores de empresa las sigan.

Si los estándares resuelven problemas, esto permite que la empresa tenga más éxito y se facilita el trabajo de las personas, ¿por qué querrían hacer las cosas de otra manera? 

El sentido de pertenencia de los empleados como elemento clave

El tercer elemento clave es el concepto de participación de los empleados. Para que los colaboradores se concentren continuamente en cómo ellos y la compañía pueden hacer mejor las cosas, deben estar orgullosos de su trabajo y de su empresa. Esto requiere que el empleador ayude a los empleados a desarrollar sus habilidades y capacidades y les dé responsabilidades en las que deban rendir cuentas, es decir, darles la libertad para actuar como "propietarios" de la empresa.

Un empleado que ve su trabajo como una simple ejecución de tareas específicas hasta que el turno termina, probablemente no se preocupará demasiado por cómo mejorar esas tareas en beneficio de la compañía. Un progreso gradual del nivel de madurez del sistema de producción es fundamental para ayudar a los equipos. Primero los acredita por el buen trabajo realizado hasta la fecha, luego identifica las oportunidades y les da un plan de 90 días de mejoras paso a paso para cerrar las brechas de desempeño.

Es importante destacar que este sistema de producción no es solo teórico — sino que se ha probado y se ha ido perfeccionando continuamente con el paso del tiempo. Cuando se implementa, su objetivo es generar valor para el negocio, lo que ayuda a fomentar su aceptación y uso en toda la organización.

Por ejemplo, el sistema de producción tiene su mayor impacto en la reducción de pérdidas — en promedio, aumenta la Efectividad del Equipo Operativo (OEE por sus siglas en inglés) y la productividad entre un 10% y un 25%. Si la gente en una instalación ve claramente cómo el uso del sistema de producción ayudará a la planta, a su línea y a ellos mismos a ser más efectivos en la eliminación de pérdidas, estarán ansiosos por usarlo.

El cambio de cultura como elemento crucial para obtener resultados sostenibles

La contribución más duradera del sistema de producción de EY es el cambio cultural que genera debido a la forma en que se despliega. En lugar de tratar de inculcar un cambio radical — que rara vez tiene éxito — los profesionales de EY ayudan a guiar la transformación de la cultura de un fabricante de forma gradual. Trabajamos con los empleados de una organización en un progreso simple, comenzando con la ejecución de una tarea específica de manera consistente y correcta hasta el punto en que se convierte en un hábito.

Con el tiempo, a medida que los empleados interiorizan el hábito y entienden su importancia, el hábito se convierte en comportamiento. La gente sabe por qué necesita actuar de cierta manera sin que se tenga que presionar. Cuando suficientes personas desarrollan ese comportamiento, benefician la cultura de la organización en general. Es entonces cuando los resultados que la compañía busca se convierten en sostenibles y en una base para futuros esfuerzos de mejora.

Un sistema de producción elimina la distinción tradicional entre el despliegue de un programa de excelencia operativa y la gestión de la empresa. Bien hecho, hace que mejorar continuamente los procesos sea simplemente una parte de cómo funciona el negocio. A continuación, establece el escenario para la transformación digital que los fabricantes de hoy en día están tratando de lograr.

Resumen

La mayoría de los fabricantes han implementado programas de excelencia operativa o de mejora continua a lo largo de los años para mejorar su rendimiento. Estos programas pueden haber proporcionado algunos beneficios inmediatos; sin embargo, los resultados arrojaron ser insostenibles a lo largo de los años.

Lo que los fabricantes necesitan en cambio es un sistema de producción robusto que analice cómo funciona una organización de manera mucho más amplia. Este sistema de producción es la base de EY Smart Factory, una solución basada en tecnologías de Microsoft, socio de la alianza EY. Esta solución ayuda a los ejecutivos de fabricación a desarrollar, implementar e impulsar programas globales de excelencia operativa en un sistema conectado y controlado y centralizado.

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Por Craig Lyjak

EY Global Smart Factory Leader

Líder de opinión de Excelencia Operacional. Innovador digital. Desarrollador apasionado de personas. Foodie. Padre.

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