Boletín de prensa

19 feb 2018 Buenos Aires, AR

Reforma tributaria: cambios en empresas familiares

La ley 27430 de reforma tributaria agregó un artículo al régimen de segunda categoría de la ley del impuesto a las ganancias.

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Ricardo Furman

Director de Relaciones Institucionales, EY Argentina.

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Colaboradores

Ámbito Financiero | Por Sergio Caveggia, Socio del departamento de impuestos y transacciones de EY Argentina.

La ley 27430 de reforma tributaria agregó un artículo al régimen de segunda categoría de la ley del impuesto a las ganancias que define ciertos actos o situaciones que configuran distribuciones o puestas a disposición de dividendos o utilidades a los propietarios, titulares, accionistas o socios de sujetos empresa (seguidamente se utilizará indistintamente una de las definiciones para definir al conjunto). La norma aplica a las sociedades anónimas, sociedades por acciones simplificadas, sociedades de responsabilidad limitada y otros vehículos o entidades sujetas al impuesto.

El régimen previo a la Reforma no ameritaba ésta clase de presunciones porque las ganancias obtenidas por sujetos empresa se encontraban gravadas exclusivamente a nivel de la entidad. En consecuencia los dividendos no se encontraban sujetos al impuesto salvo para casos particulares previstos en el régimen del impuesto de igualación.

Con los cambios dispuestos por la Ley de Reforma Tributaria (vigentes para los ejercicios fiscales que se inicien a partir del 1/1/18), las ganancias obtenidas por sujetos empresa se encuentran gravadas a una tasa menor y los dividendos o utilidades se impondrán a una tasa complementaria cuando sean puestos a disposición o pagados, lo que ocurra primero.

Más allá de que estas presunciones se aplican a todos los sujetos empresa por igual, revisten mayor importancia en aquellas empresas familiares de capital cerrado. Es justamente en éste tipo de sociedades o entes en donde se pueden producir situaciones sujetas a la presunción de dividendos o utilidades. Es usual encontrar casos de empresas en los que se confunden los flujos de fondos o bienes de la compañía con los de la familia.

Las situaciones o actos que la nueva regulación dispone como una distribución presunta de dividendos son, en otros, los siguientes:

Los retiros de fondos; el uso o goce, por cualquier Título, de bienes del activo de la entidad. En este caso se presumirá, admitiendo prueba en contrario, que el valor de los dividendos o utilidades puestos a disposición es el ocho por ciento (8%) anual del valor corriente en plaza de los bienes inmuebles y del veinte por ciento (20%) anual del valor corriente en plaza respecto del resto de los bienes.

Cualquier bien de la entidad que esté afectado a la garantía de obligaciones directas o indirectas de los titulares de los sujetos empresa y se ejecute dicha garantía. De verificarse esta situación, el dividendo o utilidad se calculará respecto del valor corriente en plaza de los bienes ejecutados, hasta el límite del importe garantizado.

Cualquier bien que las entidades vendan o compren a sus accionistas por debajo o por encima, según corresponda, del valor de plaza. En tal caso, el dividendo o utilidad se calculará por la diferencia entre el valor declarado y dicho valor de plaza.

Cualquier gasto que los sujetos empresa, realicen a favor de sus titulares que no respondan a operaciones realizadas en interés de la empresa, por el importe de tales erogaciones, excepto que los importes fueran reintegrados, en cuyo caso resultará de aplicación el régimen de intereses presuntos.

Los socios de los sujetos empresa perciban sueldos, honorarios u otras remuneraciones, en tanto no pueda probarse la efectiva prestación del servicio o que la retribución pactada resulte adecuada a la naturaleza de los servicios prestados o no superior a la que se pagaría a terceros por servicios similares.

Las presunciones descritas tendrán cómo límite el importe de las utilidades acumuladas al cierre del último ejercicio anterior a la fecha en que se verifique alguna de las situaciones previstas por la proporción que posea cada titular. Sobre los importes excedentes resultará aplicable la norma de intereses presuntos.

También será aplicable la figura cuando los supuestos previstos se verifiquen respecto del cónyuge o conviviente de los propietarios de los sujetos empresa o sus ascendientes o descendientes en primer o segundo grado de consanguinidad o afinidad.

Las normas referidas implican un cambio cultural en empresas de familia ya que, de no generarse los controles y procedimientos adecuados para el retiro de fondos, compensaciones gerenciales y directivas, uso de bienes de la empresa y, no menos importante, la incumbencia de familiares en el negocio, se acumularan contingencias impositivas que se encontrarán sujetas a intereses y sanciones a nivel de la empresa.