6 minutos de lectura 10 ene 2018
Two women walking in a museum

Lecciones de la crisis política para la gestión empresarial

Por

Beatriz Boza

Family Enterprise & Corporate Governance Partner Leader EY Latin America North

Su trayectoria profesional es una permanente transformación y apertura a nuevas experiencias para así poder aportar, disfrutar y dar sentido al mundo que la rodea.

6 minutos de lectura 10 ene 2018

¿Qué lecciones nos deja para la gestión empresarial el cierre del 2017 en materia de Buen Gobierno Corporativo (BGC)? ¿Le permitiríamos a un gerente hacer negocios de ‘buena fe’ pero a espaldas del accionista? Debemos sacar lecciones desde el mundo privado de la frustrada vacancia presidencial y tomar acción.

Uno de los pilares del BGC es la transparencia. ¿Realizar afirmaciones ciertas cumple con el requisito de transparencia? No necesariamente. ¿Decir todo lo que uno sabe es parte de la obligación de transparencia? Tampoco. ¿Basta comunicar lo que se sabe para estar actuando con transparencia? Tampoco. ¿Qué supone, entonces, la transparencia? Supone, por un lado, realizar afirmaciones ciertas, por otro, decir todo lo relevante y necesario para que el destinatario comprenda lo que se dice y, finalmente, ejercer la debida diligencia al declarar. El expresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, por ejemplo, no cumplió con el primer requisito al declarar que “la Casa Blanca no [tenía] la menor relación con [Watergate]”. En ese sentido, Nixon mintió, pues dijo algo que sabía era falso. Faltó a sabiendas a la verdad.

El expresidente Bill Clinton, sin embargo, que había declarado “nunca tuve relaciones sexuales con Monica Lewinsky,” salió airoso del proceso judicial que le seguían por perjurio, escudándose en jurisprudencia que definía ese concepto como uno que suponía penetración. Así, Clinton hizo una afirmación cierta pero incompleta. Afirmó a sabiendas una media verdad. Como acusado tenía el derecho a no incriminarse y, en consecuencia, fue absuelto judicialmente porque no mintió. Pero su absolución no significa que hubiese dicho la verdad. El estándar ético es más exigente que el judicial. Así, siendo Clinton abogado, la Corte Suprema de Justicia de EEUU, en la que él había gestionado la nominación de varios de sus miembros, lo inhabilitó para personarse ante ella. Y en su natal Arkansas también se le sancionó pues a sabiendas no declaró con veracidad. No se le puso en el banquillo de la ética por temas de su vida privada y a Nixon no se le juzgó por las escuchas ilegales, sino por faltar a la verdad.

La transparencia, enseña Eduardo Schmidt, supone comunicar la verdad de manera oportuna a quien tiene derecho a saberla. No significa que tengo que decir todo lo que sé sino lo que el destinatario tiene derecho a saber. Ello implica actuar con diligencia al momento de declarar. En ese sentido, no basta no saber si es que, en las circunstancias, ejerciendo debida diligencia, uno pudo haber sabido. 

Países desarrollados sancionan las faltas a la verdad de manera más severa que otros delitos porque la palabra tiene un valor central para la vida en sociedad y para la consolidación de instituciones democráticas en un Estado de Derecho. Por ejemplo, en EEUU, la sanción penal y civil por una falta contable es diez veces más severa que la sanción por el soborno que se ‘camufla’ contablemente.

Nuestra sociedad demanda que las empresas comuniquen con veracidad sobre la idoneidad de sus productos y finanzas. Los empleados esperan que se les comunique de manera sincera sus perspectivas laborales. Los dueños esperan que los gerentes y directores comuniquen sus conflictos de interés y que se aparten de la toma de decisiones en que estén ‘conflictuados’, pues actúan por encargo de otro. Se deben a esos ‘otros’ que han depositado en ellos su confianza y, por ende, su estándar de actuación debe ser diferente, más exigente. Los gerentes y directores deben conducirse con los más altos estándares de diligencia, cuidado y veracidad, conscientes de que no basta ser buenas personas, sino que deben crear sistemas que generen confianza en las decisiones que toman cumpliendo ese encargo. Toca serlo y parecerlo.

Resumen

¿Qué lecciones nos deja para la gestión empresarial el cierre del 2017 en materia de Buen Gobierno Corporativo (BGC)? ¿Le permitiríamos a un gerente hacer negocios de ‘buena fe’ pero a espaldas del accionista? 

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Beatriz Boza

Family Enterprise & Corporate Governance Partner Leader EY Latin America North

Su trayectoria profesional es una permanente transformación y apertura a nuevas experiencias para así poder aportar, disfrutar y dar sentido al mundo que la rodea.