4 minutos de lectura 10 oct 2018
Solar panels in the middle of the city

Más vale tarde que nunca

Por

EY Perú

Organización multidisciplinaria de servicios profesionales

4 minutos de lectura 10 oct 2018

Como ya es costumbre, este año el Perú sale al fondo del ranking de las 100 principales multinacionales latinas que elabora la consultora estadounidense BCG. Con apenas cinco representantes en el listado, aparece por muy detrás de México (28), Brasil (26) Chile (18), Colombia (11) y Argentina (9).

Uno de los principales factores que explican ese pobre desempeño es el tratamiento tributario al que se encuentran sometidas las “multilatinas” peruanas. Estamos entre los países que todavía gravan a las casas matrices por los dividendos que reciben del exterior, aun cuando hayan sido sometidos previamente a imposición donde se originan. Para atenuar en algo el impacto negativo, el impuesto retenido fuera por tales dividendos es un crédito frente al que se abona en el Perú. Sin embargo, hasta ahora no se permitía descontar el impuesto pagado por la sociedad extranjera que los distribuye, generando un desincentivo para repatriar dividendos y desalentando la inversión en el exterior.       

Para corregir esa situación, en el marco de las facultades delegadas, el gobierno aprobó un decreto que incorpora la figura del “crédito indirecto” en nuestra legislación. Según la norma, las personas jurídicas domiciliadas que tengan una participación accionaria de al menos 10% en una sociedad extranjera desde el próximo año podrán deducir del impuesto a la renta que deban cancelar a la SUNAT, no solo el que haya gravado los dividendos fuera del país (crédito directo), sino también aquel pagado por la propia entidad del exterior respecto de las utilidades que generan los dividendos que son distribuidos (crédito indirecto). Es algo que se esperaba hace mucho tiempo.        

Con ello se busca evitar la doble imposición económica, es decir, que la misma renta sea gravada dos veces en cabeza de sujetos diferentes, una con el impuesto externo sobre la sociedad que distribuye el dividendo y, otra, con el impuesto nacional sobre el accionista. La medida está dirigida a inversionistas que realizan actividades más allá de nuestras fronteras a través de subsidiarias y que venían disputándose mercados en desigualdad de condiciones frente a sus competidores.

Si bien se ha dado un paso en la dirección correcta, como en todo, hay espacio para mejoras. Mirando lo que están haciendo otras naciones encontramos que cada vez son más las que apuestan por un método más simple para evitar la doble imposición internacional, que consiste en exonerar los ingresos obtenidos mediante subsidiarias extranjeras. Sería muy positivo adoptar ese esquema en un futuro cercano.

Después de todo, esa es la tendencia alrededor del mundo. De hecho, 30 de las 37 economías más desarrolladas, agrupadas en la OCDE, ya no gravan a las multinacionales por los dividendos procedentes de otras jurisdicciones, lo cual es particularmente significativo, si tenemos en cuenta que esa organización se caracteriza por llevar adelante las mejores prácticas internacionales en materia fiscal.       

Resumen

Como ya es costumbre, este año el Perú sale al fondo del ranking de las 100 principales multinacionales latinas que elabora la consultora estadounidense BCG.

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