Nota de prensa

El 93% de entidades financieras considera que mejorar la calidad de los datos es una de las principales prioridades de la gestión de riesgos en los próximos 3 años según encuesta de EY

Lima, 22 de febrero de 2019

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La encuesta anual de gestión de riesgos de EY destaca que las gerencias de riesgos de las entidades financieras deben acelerar el ritmo en que adoptan y despliegan las nuevas tecnologías.
La transformación digital ha puesto en agenda elementos como la ciberseguridad o la inteligencia artificial, los cuales permiten elevar los estándares de seguridad y optimizar los procesos de gestión de riesgos.

En una época de grandes transformaciones digitales, es importante que las entidades financieras estén alineadas con las nuevas necesidades que genera el mercado para gestionar y anticiparse a los riesgos emergentes. Según la encuesta anual de gestión de riesgos elaborada por EY, el 93% de las entidades financieras considera que mejorar la calidad de los datos es una de las principales prioridades de la gestión de riesgos en los próximos 3 años.

Con la finalidad de desarrollar un adecuado marco de cumplimiento y de riesgos para hacer frente a los riesgos en la era digital, EY Perú propone que las entidades financieras prioricen las siguientes acciones:

  1. Administración y protección de los datos: Los inversores y el mercado en general requieren mayor acceso y transparencia. Las entidades financieras deberán administrar mejor los datos y enfrentar las demandas cada vez más estrictas de privacidad de datos. Numa Arellano, Socio de Consultoría para la Industria Financiera de EY Perú, comenta que “si bien se ha realizado una inversión significativa en almacenamiento y accesibilidad, las entidades financieras deberán centrarse más en la arquitectura de los datos, capacidades analíticas y en el desarrollo de un marco integrado de privacidad de datos y gestión de riesgos”. Asimismo, indica que “las entidades financieras peruanas deben implementar apropiadamente la Ley de Protección de Datos Personales y su Reglamente, aprobado mediante el Decreto Supremo N°003-2013-JUS, caso contrario estarán expuestas a procesos sancionadores”.    
  2. Revisar la transición del IBOR al ARR y analizar sus impactos financieros: El desafío continuo es hacer que la implementación de los nuevos procesos financieros funcionen en la práctica y que las instituciones financieras cumplan con las exigencias y expectativas que les genera el mercado y la reforma. Un aspecto reciente que plantea la reforma bancaria a nivel global es el cambio de las tasas de interés interbancarias (IBOR) a las tasas de referencia alternativas (ARR). Según Arellano, “si bien este es un cambio técnico específico, tendrá un impacto importante en las entidades financieras peruanas, especialmente en la gestión de tesorería, préstamos, financiamiento, contabilidad, legal, cumplimiento y otras. La transición será un esfuerzo importante para las entidades que tienen una exposición importante a productos y contratos vinculados con IBOR”.
  3. Mejorar el gobierno y la capacidad de resiliencia: Las nuevas tecnologías están probando la efectividad de los procesos existentes en las entidades financieras. La transformación digital ha puesto en agenda elementos como la ciberseguridad o la inteligencia artificial, los cuales permiten elevar los estándares de seguridad de la información y optimizar los procesos del negocio. La resiliencia al cambio es la prueba para progresar en dicho sector. “Los reguladores esperan que las entidades financieras posicionen a la resiliencia operativa y financiera como una prioridad para la alta dirección y gerencia; y deberán adecuarse al cambio", comenta el experto de EY Perú.
  4. Abordar los impulsores de la conducta indebida: Para que las iniciativas de mejorar la cultura y la ética en las entidades financieras lleguen a buen puerto, el desafío consiste en establecer el "tone at the top” o la atmósfera ética en la organización. De esta manera se desarrolla una cultura y un comportamiento positivo en la entidad. “El cambio es esencial, pero puede y debe ser impulsado desde la alta dirección y gerencia. Las cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza, y en particular la agenda de finanzas sostenibles, deben convertirse en elementos clave en la planificación estratégica y la elaboración de perfiles de riesgo”, sugiere el especialista en el sector financiero.

Para finalizar, Arellano señala que “una mayor diversidad de talento humano se está convirtiendo no solo en una expectativa regulatoria, sino en una necesidad operativa para las empresas bancarias. Las personas, cuyo conocimiento se extiende más allá de los riesgos financieros y regulatorios, son necesarias para un mejor gobierno corporativo y una supervisión de riesgos más profunda. Si los directorios y la alta gerencia se vuelven proactivos sobre los cambios, desarrollan las habilidades correctas y nuevas formas de trabajar, pueden ofrecer marcos de cumplimiento y de riesgos más ágiles y eficientes, equipados con tecnologías modernas y marcos mejorados para el gobierno de riesgos”.