Gracias a la condicionalidad de este instrumento, España ha llevado a cabo reformas estructurales que la Comisión llevaba tiempo reclamando en el marco del Semestre Europeo. Estas reformas prepararán el terreno para que las inversiones incluidas en el plan tengan la capacidad de transformar la economía española, haciéndola más moderna y resiliente, y teniendo un impacto a largo plazo. Conviene referirnos al estudio “Economic Impacts of the Recovery and Resilience Facility”, publicado por la Comisión el 21 de mayo de 2025. Este estudio estima que, dado el tamaño de su plan (que representa el 11% de su PIB), España se sitúa como el segundo mayor beneficiario después de Italia, con una proyección de crecimiento de su PIB de 142.700 millones de euros (9,5% del PIB actual) entre 2020 y 2030. Además, se estima que su pico de crecimiento anual será de 3.5% en 2026, solo superado por Grecia (4.5%) y Croacia (4%), en comparación con el impacto medio de la UE del 1,4%. El estudio también analiza los efectos indirectos (“spillover effects”) del MRR. Aunque estos efectos contribuyen de forma limitada al crecimiento de la economía española, el estudio señala que las medidas del plan español tienen efectos más allá de sus fronteras: una cuarta parte de los efectos indirectos de los que se beneficia Alemania en el marco del MRR (42.600 millones de euros entre 2020 y 2030) tendría como origen las medidas incluidas en el plan español.
Para que este impacto económico se materialice, debemos asegurarnos de que todas las medidas incluidas en el plan español se lleven a cabo dentro del plazo de 31 de agosto. En vista de este gran reto, la Comisión publicó una Comunicación (“Road to 2026”, 4 de junio de 2025) que marcó un punto de inflexión estratégico. Esta Comunicación invitaba a los Estados miembros a revisar sus planes, eliminando o adaptando aquellas medidas que ya no puedan ejecutarse a tiempo, priorizando la asignación de las subvenciones y revisando la redacción de las medidas, los hitos y los objetivos para garantizar que se centraran únicamente en los elementos esenciales. Finalmente, la Comunicación subrayó la importancia de que las reformas e inversiones emprendidas bajo el MRR mantengan su efecto más allá de 2026. El objetivo no es solo finalizar los proyectos, sino asegurar que los fondos tengan un efecto transformador en la economía y un impacto sostenido en el tiempo.
En línea con estas orientaciones, España presentó una modificación de su plan de recuperación el 29 de noviembre de 2025, que fue adoptada por la Comisión el 17 de diciembre de 2025 y que se espera que el ECOFIN la apruebe el 20 de enero. Esta revisión sigue a la revisión aprobada por el ECOFIN de 10 de octubre de 2025 por la que 1.200 millones de euros fueron principalmente reasignados a inversiones destinadas a la recuperación de las zonas afectadas por la DANA de octubre de 2024.
Con la última revisión del plan, España entra en una fase decisiva de ejecución del MRR. Esta revisión ha permitido simplificar la redacción del plan y reorientar recursos hacia inversiones maduras, con alta probabilidad de finalización antes de agosto del 2026. El plan revisado mantiene el núcleo estructural del diseño original: una apuesta firme por la transición verde, la digitalización, la movilidad sostenible y la innovación industrial. Esta revisión reduce el número de hitos y objetivos pendientes de 339 a 223. Además, en vista de la baja absorción en varios instrumentos financieros y del mejor acceso a los mercados financieros por parte de España, se ha reducido el volumen de préstamos a aproximadamente 22.780 millones de euros. También se ha creado un instrumento de inyección de capital a través del ICO para apoyar inversiones verdes y otras inversiones estratégicas. Y en cuanto a las reformas, el plan simplificado propone mantener aquellas que respondan a las recomendaciones específicas realizadas en el marco del Semestre Europeo para 2025 y permitan ser aprobadas en plazo.
En el año 2025 la Comisión ha realizado el quinto desembolso a España por más de 23.000 millones de euros (más de 7.000 millones en subvenciones y más de 16.000 millones en préstamos), el mayor realizado a ningún Estado miembro en la historia del MRR. En este 2026 y tras la revisión del plan, queda por desembolsar el 33% de los fondos asignados a España (34% de las subvenciones y 30% de los préstamos) en un máximo de dos pagos. Aunque el ejercicio de simplificación que se ha llevado a cabo es un paso necesario para asegurar un buen ritmo en la verificación de los hitos y objetivos, seguimos necesitando de la estrecha colaboración de todas las autoridades (nacionales, regionales y locales) para aprovechar la oportunidad que el MRR nos brinda.
En conclusión, la implementación del MRR en España presenta avances sustanciales, un potencial impacto económico significativo y un reto temporal ineludible. Con una ejecución rigurosa y una planificación estratégica ajustada al horizonte de agosto de 2026, España puede convertir este esfuerzo excepcional de inversión pública en una palanca duradera de competitividad, resiliencia y modernización económica.
La información y las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no reflejan necesariamente la opinión oficial de la Comisión Europea.