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La empresa española en 2026: ganar competitividad en un mundo incierto

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La empresa española encara 2026 con un doble desafío: gestionar un entorno global marcado por tensiones económicas y geopolíticas crecientes, y avanzar en las transformaciones estructurales que determinarán su competitividad futura

La empresa española encara 2026 con un doble desafío: gestionar un entorno global marcado por tensiones económicas y geopolíticas crecientes, y avanzar en las transformaciones estructurales que determinarán su competitividad futura. Aunque la incertidumbre sigue siendo elevada, su naturaleza ha evolucionado respecto a 2025. El ejercicio anterior estuvo muy condicionado por la amenaza —y posterior materialización— de una política arancelaria por parte de Estados Unidos con efectos adversos para Europa, si bien su impacto fue relativamente más moderado en España. Tras absorber este shock, persisten diversos focos de tensión internacional que siguen alterando las cadenas de suministro, presionando los precios energéticos y condicionando la estabilidad del comercio mundial.

España 2026. Un año por delante

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En el plano interno, los retos tampoco son menores. La inseguridad regulatoria, especialmente en los ámbitos fiscal y laboral, continúa generando inquietud entre las empresas. La ausencia de unos Presupuestos Generales del Estado actualizados desde 2023 dificulta enormemente la planificación económica y resta visibilidad al tejido productivo, un efecto especialmente acusado en las pequeñas y medianas empresas. Estas pymes aún arrastran debilidades estructurales derivadas de la crisis provocada por la pandemia y necesitan un marco estable para consolidar su crecimiento. La certidumbre institucional y normativa no es solo una demanda del mundo empresarial: es una condición indispensable para atraer inversión, escalar proyectos, impulsar el emprendimiento y reforzar la confianza en la economía española.

A pesar de este escenario complejo, la empresa española ha demostrado una notable capacidad de adaptación, crecimiento y generación de empleo. La economía cerrará 2025 con un avance del PIB cercano al 2,9%, y para 2026 estará en torno al 2,3%, según estimaciones de la CEOE. El mercado laboral mantiene un tono dinámico, con creación de empleo —aunque más moderada— en el horizonte de 2026. No obstante, fenómenos como el incremento del absentismo y una rotación laboral excesiva se han convertido en amenazas que pueden lastrar el dinamismo empresarial y reducir la competitividad del mercado de trabajo a medio plazo.

Productividad: el reto decisivo

Más allá de los factores coyunturales, la productividad emerge como el desafío central y la palanca clave para el futuro de la economía española. Sin mejoras sustanciales en eficiencia, será difícil mantener tasas de crecimiento sólidas, avanzar hacia un modelo empresarial competitivo, mejorar el bienestar en el trabajo y converger con las economías europeas más dinámicas. Para ello, las empresas deben liderar tres transformaciones fundamentales que serán decisivas en los próximos años.

1. Transformación tecnológica e Inteligencia Artificial

La adopción plena de tecnologías digitales y, en particular, de la Inteligencia Artificial (IA), se ha convertido en un factor diferencial de competitividad. Ya no se trata únicamente de automatizar tareas, sino de transformar procesos de negocio para ganar eficiencia, reducir tiempos, mejorar la calidad y liberar recursos hacia actividades de mayor valor añadido.

La IA tiene potencial para revolucionar áreas como la logística, la gestión del talento, el análisis predictivo, la relación con los clientes y la toma de decisiones estratégicas. Sin embargo, esta transformación exige inversión, capacitación y, sobre todo, visión a largo plazo. Aquellas empresas que integren la IA de forma transversal estarán mejor posicionadas en un mercado global cada vez más orientado a modelos productivos intensivos en conocimiento y datos.

2. Ciberseguridad: el nuevo pilar de la resiliencia empresarial

La digitalización conlleva también una mayor exposición a riesgos. La ciberseguridad se ha consolidado como un elemento imprescindible para garantizar la continuidad operativa y fortalecer la confianza de clientes, inversores y socios comerciales.

En un entorno en el que las amenazas son más sofisticadas y frecuentes, proteger los datos, los sistemas productivos y la propiedad intelectual ya no es un coste adicional: es una inversión estratégica. La ciberseguridad se ha convertido en una condición habilitadora para operar, competir y expandirse, especialmente para las empresas con presencia internacional o integradas en cadenas de suministro globales.

3. Sostenibilidad y transición verde

La sostenibilidad forma parte del ADN de la empresa española y, en 2026, su relevancia será aún mayor. La transición hacia una economía baja en carbono, la eficiencia energética, la movilidad sostenible y la implantación de infraestructuras verdes son ahora elementos centrales del posicionamiento competitivo.

Lejos de ser una obligación, la transición ecológica representa una oportunidad para mejorar la eficiencia, reducir costes, acceder a financiación sostenible y abrir nuevos mercados. Desde Fundación CEOE observamos a diario cómo las empresas avanzan a gran velocidad en esta agenda, impulsando proyectos de economía circular, energías renovables y cadenas de suministro responsables, con alianzas que multiplican su impacto.

El talento como motor del cambio

Ninguna de estas transformaciones es posible sin personas capaces de liderarlas. España necesita atraer, desarrollar y fidelizar talento, y para ello es imprescindible reforzar las competencias digitales, técnicas y transversales de los trabajadores. La formación continua debe adaptarse a las necesidades reales de las empresas y anticiparse a los perfiles que demandará el mercado en los próximos años.

La cultura organizativa debe evolucionar hacia modelos más flexibles, adaptativos y orientados al aprendizaje permanente. La diversidad, la inclusión y el liderazgo humanista no solo son valores que enriquecen las organizaciones: son factores directos de competitividad. Desde Fundación CEOE impulsamos proyectos que avanzan precisamente en esa dirección, promoviendo entornos laborales donde la innovación, la creatividad y el desarrollo profesional se convierten en motores de crecimiento.

Internacionalización: la llave para crecer en tiempos incierto

En un mundo más fragmentado y con un comercio internacional menos predecible, la internacionalización se vuelve más necesaria que nunca. La apertura exterior permite diversificar riesgos, acceder a mercados más dinámicos y escalar proyectos que, en el ámbito exclusivamente nacional, tendrían un recorrido limitado.

Las empresas españolas han demostrado una notable fortaleza exportadora incluso en momentos adversos. En 2026, mantener y ampliar esa presencia internacional será crucial para sostener el crecimiento en un entorno global donde la competencia se intensifica y los modelos productivos evolucionan rápidamente.

Regulación inteligente para un crecimiento sostenible

La competitividad empresarial también depende de un entorno regulatorio estable, predecible y eficiente. El exceso de trámites, la duplicidad normativa y las cargas administrativas ralentizan la actividad económica y penalizan especialmente a las pymes, que cuentan con menos recursos para gestionarlas.

La simplificación administrativa —en la que trabajan distintas instituciones y en la que CEOE participa activamente— es una reforma urgente y estratégica. Reducir burocracia implica liberar tiempo y recursos, atraer inversión, acelerar proyectos y, en última instancia, mejorar la productividad de todo el país.

Conclusión

España afronta 2026 con desafíos significativos, pero también con oportunidades reales para fortalecer su competitividad. Contamos con empresas resilientes, innovadoras y con una creciente vocación internacional; con un mercado laboral en evolución positiva; y con un tejido productivo cada vez más comprometido con la transformación tecnológica y la sostenibilidad.

Si logramos acompañar este impulso empresarial con estabilidad regulatoria, una apuesta decidida por el talento, inversión en innovación e inteligencia artificial, y una estrategia clara de internacionalización, España no solo será capaz de gestionar la incertidumbre global: podrá convertirla en una ventaja estratégica para competir en el mundo que viene.

Resumen

En 2026, las empresas españolas enfrentan un entorno global incierto y retos internos de regulación, productividad y transición verde, pero han mostrado resiliencia y capacidad de adaptación. La clave de su competitividad será liderar la transformación tecnológica con IA, fortalecer la ciberseguridad, impulsar la sostenibilidad y atraer talento cualificado.
La internacionalización sigue siendo esencial para diversificar riesgos y crecer, mientras la simplificación normativa mejora la eficiencia y el dinamismo empresarial.
Con inversión, innovación y estabilidad regulatoria, España puede convertir los desafíos globales en ventaja estratégica.

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