Una década que cambió el patrón de crecimiento
Entre 2010 y 2020 España vivió uno de los procesos de apertura más intensos de su historia moderna. Tras la crisis financiera global la demanda externa actuó como un estabilizador decisivo ante la caída del PIB. Entre 2008 y 2013 el sector exterior evitó una contracción aún mayor y, poco después, impulsó la recuperación.
El cambio más profundo llegó cuando, superada la crisis, el dinamismo exportador se consolidó en máximos, propiciando un nuevo patrón de crecimiento más equilibrado y sostenible, capaz de compatibilizar la expansión del PIB con el equilibrio de la cuenta corriente.
Tras el desplome del PIB causado por la pandemia en 2020, el sector exterior volvió a demostrar su fortaleza al aportar 2,9 puntos porcentuales al crecimiento en 2022, manteniéndose su aportación positiva durante los siguientes años. Se confirmó así un salto estructural: España exporta hoy más, de forma más estable, a más países y de manera más diversificada que nunca.
El grado de apertura —exportaciones más importaciones sobre PIB— alcanzó un récord del 80,6% en 2022, casi 25 puntos más que en 2010, una dinámica que se sostiene en el tiempo. España se ha consolidado como el segundo país europeo con mayor peso de exportaciones sobre el PIB, solo por detrás de Alemania.
Competitividad reforzada y empresas más presentes en el mundo
Esta apertura no es fruto del azar. La competitividad ha sido un motor central. La cuota de España en las exportaciones mundiales de bienes y servicios alcanzó el 1,98% en 2024, según datos de Eurostat, muy por encima de su peso en el PIB global. En bienes, España ha mantenido su cuota durante la última década en un contexto en el que varios grandes exportadores europeos la han visto disminuir frente al avance de China y otras economías emergentes.
A ello se suma la consolidación de una base exportadora más robusta. Los exportadores regulares rondan ya los 40.000, un 27,7% más que hace diez años. Y su impacto en el empleo es notable: hoy, cerca del 30% de los puestos de trabajo en España están vinculados a la demanda externa final. Solo en los años más duros de 2009 y 2020 se interrumpió un crecimiento que ha marcado toda una etapa.
La transformación del sector exterior también se aprecia en su composición. Los servicios representan hoy el 29% de las exportaciones españolas y ya no son sinónimo exclusivo de turismo. Desde 2022, los servicios no turísticos son superiores a los ingresos por servicios turísticos, frente al 40% de comienzos de siglo. Este cambio tiene una enorme relevancia por el mayor valor añadido y especialización de los servicios no turísticos. España mantiene un superávit persistente en estos servicios desde 2007, reflejo de una diversificación creciente y de capacidades más sofisticadas.
El papel esencial de la cobertura de riesgos por cuenta del Estado gestionada por Cesce
En este avance de la internacionalización española, Cesce es uno de los principales instrumentos públicos y un socio de referencia para apoyar a las empresas españolas. La cobertura del riesgo por cuenta del Estado gestionada por Cesce ha desempeñado un papel fundamental. Entre 2000 y 2025, Cesce habrá emitido casi 60.000 millones de euros en seguros para cubrir los riesgos de la internacionalización empresarial. En ese periodo, el instrumento ha generado para el Estado un flujo neto de ingresos superior a 6.000 millones de euros.
Además, el seguro ha contribuido de manera decisiva a diversificar el patrón exportador, favoreciendo la venta de bienes de equipo y servicios no turísticos, de alto valor añadido, en mercados emergentes. Un reciente estudio de Analistas Financieros Internacionales cifra este impacto: entre 2000 y 2021, el seguro del Estado habría impulsado 52.000 millones de euros en exportaciones de alto valor a mercados emergentes y habría contribuido a generar hasta 482.000 empleos equivalentes a tiempo completo cada año.
Durante las fases bajas del ciclo, como la crisis financiera internacional y la crisis del COVID, Cesce ha demostrado su relevancia para la economía española. Una relevancia que se ha convertido en estructural debido a la mayor utilización de la cobertura pública por parte de las empresas. Vamos a finalizar 2025 con cifras récord de contratación, más de 5.000 millones de seguro emitido, que ponen de manifiesto que las empresas ven en Cesce un aliado estratégico en sus procesos de internalización, especialmente en el actual entorno comercial internacional.
Un entorno internacional que se complica
El éxito de la internacionalización española convive hoy con un escenario global profundamente cambiante.
Las sucesivas crisis —sanitaria, energética y geopolítica— han elevado la volatilidad de materias primas y expuesto la fragilidad de las cadenas de suministro. La seguridad económica se ha convertido en un requisito central.
El proteccionismo, por su parte, ha regresado con fuerza desde 2018, con más barreras comerciales, restricciones tecnológicas y controles a la inversión. Mientras tanto, la dependencia de bienes estratégicos se ha profundizado: los sectores vulnerables por dependencia de importaciones han pasado del 30% en 2016 a más del 33% en pocos años. En muchos bienes críticos, China ha pasado de representar el 19% de nuestras importaciones a superar el 50%.
A todo ello se suman las exigencias de la doble transición verde y digital. En cinco años, el comercio mundial de bienes asociados a estas transiciones ha crecido un 80%. España mantiene un déficit significativo en estos productos, lo que hace necesaria una estrategia de inversión que refuerce capacidades nacionales y asegure la competitividad futura del sector exterior.
Objetivos superados y nuevos retos en el horizonte
La planificación estratégica de España debe reforzarse. El objetivo de aumentar el número de exportadores debe ir acompañado de la necesidad de que estos exportadores regulares ganen tamaño y exporten volúmenes significativos.
Además, persisten retos estructurales: diversificar geográficamente unas exportaciones muy concentradas en la UE (más del 70%); incrementar su intensidad tecnológica; e integrar objetivos transversales como la seguridad económica, la sostenibilidad, la digitalización y la igualdad de género.
Sigamos impulsando la internacionalización con el apoyo de Cesce
La internacionalización ha sido uno de los grandes éxitos económicos de España en las últimas décadas. Ha reforzado la competitividad, ha impulsado el crecimiento, ha generado millones de empleos y ha situado al país en una posición más sólida en el mundo.
Pero el entorno ha cambiado. Y con él, la forma de competir. Hoy no basta con exportar más: hay que hacerlo con más resiliencia, diversificación, tecnología y sostenibilidad. El reto es exigente, pero la experiencia demuestra que el sector exterior sabe crecer incluso en escenarios adversos.
La próxima década dependerá de nuestra capacidad para anticipar, adaptarnos y gestionar los riesgos. En este camino, el seguro de crédito por cuenta del Estado será esencial. En un mundo de riesgos multiplicados, su adecuada gestión y mitigación serán una fuente decisiva de oportunidad y competitividad para nuestras empresas.
Cesce acompañará a las empresas en cada paso. El camino está trazado; lo esencial ahora es seguir avanzando.