En el caso de la Comunidad Valenciana, la recuperación tras la DANA ha sido extraordinaria, siendo la Comunidad que más creció en 2025, rompiendo cualquier previsión, lo que pone de manifiesto, una vez más, nuestras capacidades como sociedad y como empresarios de rehacernos en circunstancias inverosímiles.
En esta línea, según estimaciones de BBVA Research, el PIB valenciano, con crecimientos esperados de entre el 2,8% y el 3%, podría situarse en 2026 cerca de un 15 % por encima del nivel previo a la pandemia, una evolución superior a la media nacional, lo que permitiría reducir la tasa de paro hacia el 11,5 %, aunque con importantes diferencias sectoriales y territoriales.
La Región de Murcia mantiene una senda de crecimiento también buena, con un crecimiento esperado de entre el 2,3% y el 2,5%, apoyada en el sector agroalimentario, la industria asociada, el turismo y el consumo interno. Su mayor estabilidad relativa en los últimos años se explica, en parte, por su fuerte orientación exterior y por la resiliencia de su sector primario y transformador.
El sector exterior es uno de los principales activos de ambas economías. La Comunidad Valenciana es la cuarta comunidad exportadora de España, con ventas al exterior cercanas al 27 % de su PIB regional. Destacan la alimentación y bebidas, la automoción, los productos químicos, los materiales de construcción, el calzado y las frutas y hortalizas, con una elevada diversificación de mercados.
La Región de Murcia presenta una de las mayores ratios exportadoras del país. Sus exportaciones representan cerca del 40 % de su PIB. Esta fortaleza exterior constituye una ventaja competitiva, aunque también incrementa la exposición a la volatilidad de la demanda internacional, a los costes logísticos y a posibles tensiones comerciales.
La orientación internacional de ambas regiones ha permitido atraer inversión extranjera directa (IED) creciente. Desde 2024, la Comunidad Valenciana ha captado cerca de 1.200 millones de euros en proyectos de IED, destacando inversiones en energías renovables, tecnología industrial y logística avanzada. Murcia, por su parte, ha recibido fuertes inversiones, con un foco en agroindustria, biotecnología y transporte.
Nuestros parques empresariales, clústeres sectoriales e infraestructuras de primer nivel son factores que refuerzan la capacidad de ambas regiones para consolidarse como destinos atractivos para empresas internacionales.
Si hay un aspecto que puede marcar de manera significativa el 2026 y el futuro cercano de nuestras regiones son los positivos avances que se esperan para proyectos estratégicos y transformacionales: Uno de los proyectos más significativos es el Corredor Mediterráneo, una infraestructura ferroviaria crucial para la competitividad regional que conectará el norte y el sur de España a lo largo de la costa mediterránea, que se espera que esté parcialmente operativo en 2026. Otro proyecto destacado es la fábrica de baterías de Volkswagen. Esta planta, que forma parte de la estrategia de Volkswagen para la electrificación de su producción, generará miles de empleos y posicionará a la región como un centro clave en la fabricación de componentes para vehículos eléctricos. Se espera también que la planta esté operativa en 2026. Asimismo, 2026 será un año clave para la planta de hidrógeno verde de Castellón, impulsada por BP e Iberdrola, que debería estar en funcionamiento en el segundo semestre del año.
Así pues, el 2026 debe ser un año en el que aprovechemos las dinámicas de crecimiento y en el que, alentados por nuestras extraordinarias capacidades, puestas de manifiesto en la reacción a la Dana, afrontaremos nuestros desafíos definitivamente.
En este sentido, ambas comunidades continúan por debajo de la media nacional en términos de PIB per cápita, un indicador estrechamente vinculado a la productividad. Esta brecha pone de relieve la necesidad de avanzar hacia un modelo productivo con mayor valor añadido, mayor dimensión empresarial y una incorporación más intensa de tecnología e innovación.
En este contexto, la digitalización y la Inteligencia Artificial (IA) emergen como elementos clave para reforzar la competitividad regional. Cada vez más empresas de la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia están incorporando soluciones basadas en IA para optimizar procesos productivos, mejorar la gestión logística, prever la demanda, automatizar tareas administrativas y reforzar la toma de decisiones. En sectores como la industria manufacturera, la agroindustria, la logística y los servicios avanzados, la adopción de herramientas de análisis de datos, visión artificial o mantenimiento predictivo genera ganancias de eficiencia y reducción de costes. No obstante, el grado de implantación sigue siendo desigual, especialmente entre pymes, lo que plantea el reto de facilitar el acceso a financiación, talento digital y formación especializada.
El mercado laboral continúa siendo uno de los principales desafíos estructurales. A pesar de la creación de empleo, mantenemos tasas elevadas de desempleo, persisten elevados niveles de temporalidad y, sin embargo, persisten las dificultades para cubrir muchos puestos, no sólo perfiles especializados, técnicos o digitales. A ello se suma una preocupación creciente por el absentismo laboral, señalado de forma recurrente por las organizaciones empresariales como un factor que impacta negativamente en la productividad, la planificación de la producción y los costes empresariales.
A los retos del sector privado se añaden los políticos y públicos. Estos retos forman parte de las principales preocupaciones de nuestros empresarios y se concentran en la presión regulatoria, la inseguridad jurídica y la incertidumbre política. A nivel autonómico, hay aún mucho espacio de mejora.
También destaca la infrafinanciación autonómica, que afecta de forma persistente tanto a la Comunidad Valenciana como a la Región de Murcia. Ambos territorios se sitúan de manera recurrente entre los peor financiados según los análisis del Ministerio de Hacienda y la AIReF. Esta restricción presupuestaria tiene un impacto indirecto sobre la competitividad territorial, al condicionar la calidad de las infraestructuras, los servicios públicos, la agilidad administrativa.
Como reza el título del artículo, deberíamos abordar 2026 con la fuerza de saber que somos capaces de cosas extraordinarias y abordar definitivamente los retos, que están a nuestro alcance y promover conseguir los que no lo están. Partimos con enormes aspectos positivos para conseguirlo, por lo que mejorar la productividad, reducir la brecha de renta per cápita, abordar los problemas del mercado laboral y avanzar en la inversión en modernización productiva y digitalización del tejido empresarial serán factores decisivos para consolidar un crecimiento sostenible y duradero que está a nuestro alcance.
Publicado en Las Provincias