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Galicia 2026: industria, talento y transición para un nuevo escenario económico

Artículo escrito por Pelayo Novoa, socio responsable de las oficinas de EY en Galicia

La coordinación público-privada, la inversión en innovación y la formación de talento serán determinantes para convertir estas oportunidades en crecimiento sostenible y bienestar social.

Galicia afronta 2026 en un escenario más complejo que en años anteriores, marcado por una incertidumbre global que se ha instalado en la toma de decisiones empresariales y públicas. Las tensiones geopolíticas, el impacto de las políticas arancelarias impulsadas por la administración estadounidense y la atonía de las principales economías europeas configuran un contexto desafiante. Sin embargo, la comunidad cuenta con un activo diferencial: la estabilidad política, que aporta confianza y previsibilidad en un entorno internacional volátil, reforzando su capacidad para atraer inversión y ejecutar proyectos estratégicos.

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Tras un sobresaliente 2024 y un 2025 de crecimiento sostenido, se espera que la economía gallega modere su ritmo en 2026. Aunque las tasas de crecimiento del PIB serán ligeramente inferiores a las nacionales, el PIB per cápita gallego avanza a mayor velocidad, convergiendo así hacia la media española. De hecho, Galicia es la comunidad autónoma con mayor incremento del PIB per cápita desde 2019, un logro sustentado en la mejora de la productividad, que se ha convertido en el motor principal de esta evolución.

El consumo interno, impulsado por la recuperación del turismo y el dinamismo del sector servicios, sigue siendo el principal sostén del crecimiento económico en Galicia. Sin embargo, el tejido industrial y las exportaciones operan en un entorno adverso, condicionado por la desaceleración global, las tensiones comerciales y la transición hacia nuevos modelos productivos. Esta dualidad refleja la necesidad de reforzar la competitividad exterior mientras se consolidan los motores internos de la demanda.

Galicia continúa siendo una de las regiones con menor tasa de desempleo, que se ha reducido significativamente en el último año hasta alcanzar el 8%. En contraste, sigue siendo una de las regiones más envejecidas de España: el 25,7% de la población supera los 65 años. El saldo vegetativo sigue siendo negativo y la emigración juvenil persiste, efectos que se compensan con un saldo migratorio positivo que, aunque permite que la población gallega crezca en los últimos años, no mitiga la percepción de escasez de talento en el tejido industrial, dificultando tanto la sustitución generacional como la adaptación a las demandas de la economía digital. Este reto debe ser abordado con políticas que incentiven el retorno de los jóvenes y atraigan talento extranjero.

En el ámbito de la transición energética, Galicia dispone de abundantes recursos naturales y un tejido industrial sólido que deberían traducirse en generación de riqueza y beneficio social en el corto y medio plazo. Sin embargo, la paralización judicial de numerosos proyectos eólicos está creando una sensación de inseguridad jurídica que frena la atracción de inversión y ralentiza el desarrollo del sector. Superar este bloqueo será clave para que la comunidad aproveche plenamente su potencial en energías renovables y consolide su papel en la economía verde. 

En esta misma línea, el incremento del gasto en defensa en Europa y España, impulsado por la guerra de Ucrania y el compromiso de la OTAN de alcanzar el 5% del PIB en 2035, abre una oportunidad histórica para la industria gallega. De esta forma, la Unión Europea, España y la Xunta movilizarán fondos con el objetivo de dinamizar esta industria. El reto para Galicia es integrar en este sector competencias de sectores como automoción, aeroespacial, naval y tecnológico, desarrollando tecnologías duales que permitan aplicaciones tanto civiles como militares, para generar sinergias y competitividad global.

Para capitalizar esta oportunidad, Galicia debe superar la fragmentación empresarial mediante clústeres y cooperación en cadenas de valor europeas, avanzar en digitalización (gemelos digitales, manufactura aditiva, sistemas modulares) y fortalecer la internacionalización con alianzas en consorcios multinacionales. El acceso a fondos europeos y programas OTAN exige tamaño crítico y capacidades tecnológicas avanzadas, lo que implica reforzar la conexión entre universidades, centros tecnológicos y empresas para garantizar talento especializado. Si se logra articular esta estrategia, el aumento del gasto en defensa puede convertirse en una palanca transformadora para el tejido industrial gallego.

En poco tiempo hemos pasado de la sorpresa sobre la capacidad disruptiva de la Inteligencia Artificial Generativa al convencimiento de que este tsunami tecnológico va a suponer una nueva revolución con impacto tanto económico como social. Gracias a la sólida red educativa y a la oferta de titulaciones STEM, Galicia cuenta con una amplia base de jóvenes formados en tecnología que alimentan de forma continua el ecosistema empresarial. Esta conexión entre universidades, centros de investigación y empresas garantiza un flujo constante de talento especializado, clave para sostener la innovación y el crecimiento del sector tecnológico gallego.

El gran reto para las empresas gallegas es no quedarse atrás en la implementación de la Inteligencia Artificial Generativa, un proceso que exige una inversión significativa en tecnología, talento y adaptación organizativa. Quien no asuma este esfuerzo corre el riesgo de perder competitividad en un mercado cada vez más digital y automatizado. 

Con todo esto, Galicia encara 2026 con retos estructurales y oportunidades estratégicas. La estabilidad política, la vocación exportadora y el potencial en transición energética e Inteligencia Artificial son fortalezas clave. Sin embargo, persisten desafíos como la incertidumbre global, la presión demográfica y la necesidad de acelerar la digitalización empresarial. La coordinación público-privada, la inversión en innovación y la formación de talento serán determinantes para convertir estas oportunidades en crecimiento sostenible y bienestar social.

Resumen

Galicia afronta 2026 con mayor incertidumbre global, pero respaldada por su estabilidad política. El crecimiento se moderará, aunque destaca el avance del PIB per cápita gracias a la productividad. Persisten retos como el envejecimiento, la escasez de talento y las dificultades industriales. La transición energética, la defensa y la IA ofrecen oportunidades si se refuerzan la inversión y la digitalización.

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