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El sector sanitario ya está preparado para el siguiente salto

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2026 se presenta como un año clave para capitalizar el momento actual, con un sistema sanitario en evolución, grandes desafíos estructurales por resolver y un potencial significativo para posicionar a España como referente europeo en salud, innovación y equidad.

La sanidad española empieza 2026 con una capacidad operativa reforzada, una visión estratégica más definida y un entorno internacional que exige eficiencia, sostenibilidad e innovación. Tras años de transformación acelerada, el sector se encuentra en una posición privilegiada para capitalizar sus fortalezas y abordar los retos estructurales que aún persisten.

España 2026. Un año por delante

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Los fondos europeos han sido un catalizador relevante y, aunque existen numerosas iniciativas en marcha, 2026 debe ser el año de la ejecución efectiva. El principal desafío será comprobar si los servicios autonómicos de salud logran culminar los proyectos en curso, aportando el valor previsto tanto a nivel individual como al conjunto del Sistema Nacional de Salud.

De cara a 2026, identificamos cuatro ejes estratégicos que marcarán el rumbo del sistema sanitario español en los próximos años: i) Apalancarse en áreas con ventaja competitiva; ii) Dirigir el modelo asistencial hacia la prevención; iii) Impulsar reformas estructurales para consolidar un hub de innovació; iv) Implementar estratégicamente la Inteligencia Artificial.

Apalancarse en áreas con ventaja competitiva

España dispone de un ecosistema sanitario y científico con capacidad para destacar en diversos subsegmentos estratégicos dentro del entorno europeo. Esta ventaja competitiva se manifiesta en áreas clave que, por su dinamismo y potencial de crecimiento, merecen especial atención:

  • La interconexión entre agricultura, industria alimentaria y farmacéutica, alineada con la iniciativa “One Health” de la OMS, sitúa a España en una posición destacada en el desarrollo de ingredientes funcionales, suplementos y productos OTC con base científica sólida, reforzando el valor estratégico de las biociencias, la nutracéutica y la cosmética.
  • El creciente interés en el ámbito MedTech, especialmente en dispositivos mínimamente invasivos, dental y cardiovascular, se ve respaldado por un ecosistema de pymes innovadoras que, en colaboración con hospitales, permiten generar evidencia clínica ágil y de alta relevancia.
  • El avance en salud digital, impulsado por la adopción generalizada de la historia clínica electrónica, el talento tecnológico disponible y una estructura pública descentralizada, facilitará la escalabilidad de modelos de telemedicina, monitorización remota y gestión de enfermedades crónicas.
  • La combinación de una red hospitalaria de primer nivel, el prestigio investigador, la capacidad de reclutamiento de pacientes y el compromiso sostenido de la industria farmacéutica posicionan a España como un candidato sólido para consolidarse como polo europeo en ensayos clínicos.
  • Los servicios auxiliares a la industria farmacéutica, incluyendo CRO, CDMO y fabricantes de API, presentan un elevado potencial de crecimiento, impulsado por la demanda global y por la necesidad estratégica de reforzar la soberanía industrial en Europa.

Dirigir el modelo asistencial hacia la prevención

La evolución del Sistema Nacional de Salud requiere un cambio de paradigma hacia un enfoque proactivo, centrado en la prevención, la anticipación y la promoción de la salud. Este nuevo modelo debe apoyarse en pilares clave que permitan mejorar la eficiencia, la equidad y la sostenibilidad del sistema:

  • La medicina preventiva debería alcanzar entre el 5% y el 7% del gasto sanitario total, con especial atención a enfermedades crónicas, salud mental y patologías cardiovasculares. Para que su impacto sea real, es imprescindible acompañarla de campañas informativas, formación profesional y un compromiso firme por parte de los responsables institucionales. La anticipación, por sí sola, no garantiza la intervención.
  • El refuerzo de la atención primaria exige una dotación adecuada de recursos, herramientas diagnósticas y capacidad resolutiva, apoyada por tecnologías que permitan identificar de forma temprana a personas en situación de riesgo.
  • La interoperabilidad de datos se consolida como un elemento clave para anticiparse a los problemas sanitarios. En este contexto, la inversión en salud comunitaria y en la promoción de hábitos saludables adquiere una relevancia equiparable a la inversión en fármacos o tecnología.
  • La transformación digital ofrece una oportunidad única para abordar de forma integrada los determinantes sociales de la salud definidos por la OMS, facilitando la continuidad asistencial, la prevención y una atención más equitativa.

Impulsar reformas estructurales para consolidar un hub de innovación

Para que España consolide su posición como referente europeo en innovación sanitaria, será necesario acometer reformas estructurales e impulsar inversiones en áreas clave que permitan transformar el modelo actual y fortalecer su competitividad:

  • Espacio nacional de datos. Es prioritario avanzar hacia una infraestructura interoperable basada en estándares comunes y acceso regulado, que permita aprovechar el potencial de la Inteligencia Artificial y la investigación biomédica.
  • La evolución hacia modelos de compra basados en valor permitirá medir resultados clínicos y experiencia del paciente, más allá del precio, fomentando así la innovación, la eficiencia y la sostenibilidad del sistema.
  • La inversión en infraestructura digital y talento especializado será clave para integrar tecnologías como la Inteligencia Artificial y reforzar la ciberseguridad. La formación continua, el trabajo interdisciplinar la incorporación de nuevos perfiles profesionales serán elementos esenciales para esta transformación.
  • El capital humano debe seguir siendo el pilar fundamental del sistema sanitario. La formación interdisciplinar y la motivación de los profesionales serán determinantes para una transformación duradera. La Inteligencia Artificial no sustituirá el componente humano, sino que lo potenciará ampliando sus capacidades y mejorando la calidad asistencial.

En un entorno global marcado por avances tecnológicos sin precedentes, la verdadera innovación será aquella que garantice que nadie quede atrás.

Implementar estratégicamente la IA como catalizador transformador en procesos clínicos y asistenciales

La Inteligencia Artificial está llamada a generar un impacto transformador en aquellos procesos clínicos y asistenciales que requieren una elevada carga de datos y una precisión constante. Su aplicación, siempre que se garantice la calidad de los datos, permitirá avanzar hacia un sistema más eficiente, predictivo y personalizado:

  • La aplicación de Inteligencia Artificial en diagnóstico por imagen y patología digital permite priorizar casos, detectar patrones complejos y reducir significativamente los tiempos de lectura, mejorando así la eficiencia clínica.
  • En la gestión de enfermedades crónicas, los modelos predictivos basados en Inteligencia Artificial ofrecen la capacidad de anticipar descompensaciones y personalizar tratamientos, contribuyendo a una atención más proactiva y eficaz.
  • En el ámbito de urgencias y atención primaria, la Inteligencia Artificial facilita la mejora del triaje y libera tiempo de los profesionales para tareas de mayor valor añadido, optimizando la experiencia asistencial.
  • En la gestión administrativa y la investigación clínica, la automatización de procesos y la extracción de datos no estructurados permiten acelerar el desarrollo de tratamientos y mejorar la toma de decisiones basada en evidencia.
  • Persisten retos organizativos estructurales que deben abordarse con urgencia, como la fragmentación de la atención primaria, la relación entre atención primaria y hospitalaria, el “hospitalocentrismo” y la compartimentación entre especialidades, que limitan la eficiencia del sistema.

Todo ello debe estar respaldado por un marco ético, legal y de ciberseguridad robusto, dada la sensibilidad y volumen de los datos sanitarios.

La inversión en el sector permitirá avanzar en la consolidación de los actores relevantes que conforman el ecosistema sanitario, impulsando empresas más sólidas, con mayor capacidad de innovación, vocación internacional y un enfoque centrado en la sostenibilidad, la prevención y la transformación digital.

Por lo tanto, 2026 se presenta como un año clave para capitalizar el momento actual, con un sistema sanitario en evolución, grandes desafíos estructurales por resolver y un potencial significativo para posicionar a España como referente europeo en salud, innovación y equidad. Las respuestas integradas basadas en ciencia, tecnología y gobernanza, junto con la inversión en talento, serán determinantes para hacer realidad esta transformación.

Resumen

En 2026, la sanidad española afronta un año clave para consolidar fortalezas y abordar retos estructurales, impulsada por fondos europeos, innovación y transformación digital. Los ejes estratégicos serán aprovechar ventajas competitivas en biociencias y MedTech, avanzar hacia la prevención, impulsar reformas para un hub de innovación y aplicar Inteligencia Artificial para mejorar eficiencia y personalización asistencial. La integración de talento, infraestructura digital y gobernanza será esencial para posicionar a España como referente europeo en salud, sostenibilidad y equidad.

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