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El talento como recurso crítico para la defensa

Sin talento no habrá capacidad real para absorber la ola inversora

En un momento de profunda reconfiguración geopolítica, la industria española de Defensa encara una oportunidad histórica. El impulso inversor previsto para los próximos años —tanto a escala nacional como europea— abre la puerta a un desarrollo industrial sin precedentes. Pero, como revela el reciente informe elaborado por EY Insights e Infodefensa sobre la industria española de Defensa, existe un factor que puede convertirse en el verdadero cuello de botella del sistema: el talento.

Todas las compañías entrevistadas para la realización del estudio coinciden en un diagnóstico contundente: urge garantizar el talento preciso. El sector necesitará hasta 15.000 profesionales cualificados en los próximos cinco años, solo entre ingenieros y técnicos superiores, y en un escenario temporal y sectorial más amplio, 200.000 nuevos ingenieros entre 2023 y 2033. Y la escasez no es solo cuantitativa. Las nuevas capacidades asociadas a la digitalización, la inteligencia artificial, los sistemas autónomos o la ciberdefensa demandan perfiles altamente especializados que hoy se forman en un volumen insuficiente.

La paradoja es evidente: España dispone de una buena calidad formativa, pero el flujo anual de egresados es incapaz de seguir el ritmo de las necesidades industriales. Todo ello en un contexto en el que otros países europeos, con mayores salarios y ecosistemas más maduros, ya compiten por atraer talento formado en España. El riesgo de fuga de talento es real, y se suma a una inminente guerra por el talento dentro del propio sector nacional, donde las PYMES temen quedar relegadas frente a la capacidad de atracción de las grandes corporaciones.

El desafío exige una respuesta de amplio espectro. Por un lado, los poderes públicos tienen una importante tarea. El sistema educativo debe reforzar la orientación hacia carreras técnicas y FP industrial, y acelerar la adaptación curricular hacia tecnologías emergentes. La formación dual —en universidades y FP— y el trabajo conjunto entre empresa, academia y centros tecnológicos serán esenciales para aumentar la empleabilidad y ajustar la oferta a las necesidades reales. A ello contribuiría también la puesta en marcha de una plataforma nacional digital de perfilado, orientación, reskilling/upskilling e intermediación laboral. Es preciso a su vez garantizar un marco de relaciones laborales competitivo, flexible y seguro y un marco de protección social y al desempleo que incentive la transición al empleo y evite la trampa de la pobreza a la que se someten los desempleados que dejan de buscar activamente empleo.

Por otro lado, el propio sector privado deberá redoblar su papel. La competencia por profesionales cualificados obliga a diseñar planes de atracción y fidelización que integren formación continua, itinerarios de desarrollo claros y un clima laboral capaz de generar orgullo de pertenencia. En paralelo, es imprescindible aumentar la inversión en procesos de reskilling para incorporar talento procedente de otros sectores industriales donde existe una enorme capacidad infrautilizada.

La percepción social de la Defensa representa otro reto. Muchas empresas subrayan la necesidad de mejorar la comunicación pública para superar prejuicios culturales y transmitir el impacto estratégico, económico y tecnológico del sector. La asociación creciente entre Defensa y alta tecnología está empezando a cambiar la narrativa, pero todavía queda camino para convertir al sector en una opción profesional atractiva para los jóvenes y, especialmente, para las mujeres, cuya incorporación sigue siendo insuficiente.

El informe lo sintetiza con claridad: sin talento no habrá capacidad real para absorber la ola inversora. La mejor política de generación de talento es un marco de inversión estable, sostenido y previsible, que permita a las empresas planificar con horizonte, invertir en personas y expandir sus capacidades.

España tiene ante sí una oportunidad única para consolidar una industria de Defensa más robusta, innovadora y estratégica. Pero el verdadero recurso crítico no es sólo tecnológico ni financiero: es humano. Pongámonos mano a la obra.

Publicado en El Mundo

Resumen

La industria española de Defensa afronta una gran oportunidad de crecimiento impulsada por la inversión, pero el principal cuello de botella es la falta de talento cualificado. El sector necesitará decenas de miles de ingenieros y técnicos, con perfiles cada vez más especializados en tecnologías emergentes. Pese a la calidad formativa existente, la escasez de egresados y la competencia internacional amenazan con una fuga de talento. El reto exige acción conjunta del sector público y privado en educación, formación, atracción y retención profesional. Sin talento, la oportunidad inversora no podrá materializarse.

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