La consultoría ayudó a estructurar la comunicación de un flujo de compra "phygital" (físico-digital) que redefine por completo la deducción de impuestos, basándose en la transparencia y la confianza:
- Ahorro instantáneo en caja: el IVA se deduce en el momento exacto del pago (VAT is deducted at payment). El cliente solo paga el importe neto, eliminando de raíz la necesidad de iniciar procesos inciertos de reembolso a posteriori.
- Garantía cero riesgo financiero: STAMP asume el control del riesgo mediante una pre-autorización en la tarjeta del cliente durante el registro. Si la factura no es validada en la aduana (sistema DIVA), STAMP garantiza el pago del IVA a la tienda, asegurando cero riesgo financiero para el comerciante.
- Propiedad del dato y white label: a diferencia de los intermediarios opacos, STAMP comparte los datos del comprador con la marca y permite operar bajo un modelo de "marca blanca", transformando un simple trámite administrativo en una poderosa herramienta de fidelización e hiperpersonalización.