Para cuantificar su impacto, se ha simulado hora a hora el portfolio que necesitarían los 3,5 GW de centros de datos, que estima la estrategia nacional de IA, para cumplir ambos criterios. El resultado es un sobredimensionamiento muy elevado: 26,8 GW de solar, 8,8 GW de eólica y 14,2 GW de baterías, es decir, 14,2 veces la potencia de la demanda. Al dimensionarse para cubrir los meses más desfavorables, esta capacidad genera 19.742 GWh de excedentes anuales y eleva los vertidos del sistema al menos un 16%. Como consecuencia, el coste de suministro de los centros de datos, asciende a 133,07 €/MWh, 2,4 veces el precio de futuros para 2030 (55 €/MWh), y queda además expuesto a penalizaciones por la variabilidad del viento, un factor que escapa al control de los centros de datos.Adicionalmente, este sobredimensionamiento inviabiliza los activos renovables existentes, al provocar su infrautilización y reducir su rentabilidad, deteriorando las señales de inversión.
Este encarecimiento se trasladaría previsiblemente a los costes de los servicios prestados por los CD y, lo que es peor, a que estas plantas decidan localizarse en otros países miembros. Por tanto, España perdería la inversión, el empleo y la soberanía digital y previsiblemente no se evitarían los impactos negativos sobre el sistema eléctrico.
Por todo ello, convendría revisar el Proyecto de Real Decreto suavizando sus exigencias, en línea con las normas europeas y en beneficio de la economía española y del consumidor eléctrico y digital. Las obligaciones adicionales solo deberían plantearse cuando la penetración de los centros de datos alcance niveles que las justifiquen.