Este cambio no solo tiene implicaciones técnicas. El aumento y la volatilidad de estos costes reducen la previsibilidad para consumidores e industria, y pueden alterar la señal económica del mercado diario, especialmente cuando los servicios de operación se concentran en horas de precios mayoristas bajos o incluso negativos. En este contexto, el precio del mercado diario deja de ser, por sí solo, una referencia suficiente del coste eléctrico efectivo.
A partir del análisis de la evolución reciente de estos costes y de su tratamiento en otros mercados europeos, se identifica la necesidad de revisar si el esquema actual de imputación horaria a la demanda sigue siendo adecuado para costes que son cada vez más estructurales, volátiles y difícilmente gestionables por los consumidores.
En respuesta a este diagnóstico, se plantean dos líneas principales de actuación: reforzar el papel de la CNMC en la supervisión y fiscalización de los costes de operación, especialmente los asociados a la operación reforzada, y desarrollar una metodología que permita identificar estos costes y articular su recuperación mediante mecanismos regulados o ex ante, cuando proceda.
Estas medidas deberían coordinarse con otras iniciativas (revisión de la planificación de REE -MAP- y del Procedimiento de Operación 7.4), así como acompañarse de actuaciones estructurales para reducir el coste en origen, como la aceleración de la conexión de nueva demanda, el desarrollo de la flexibilidad y el almacenamiento, la respuesta activa de la demanda y los servicios de mercado específicos para el control de tensión. El objetivo final sería hacer estos costes más visibles, supervisables y predecibles, sin comprometer las señales eficientes del mercado ni la seguridad del sistema eléctrico.