Así, las preguntas que plantea el informe no son teóricas, surgen de manera recurrente en conversaciones con equipos directivos, consejos de administración y responsables operativos del sector. ¿Están preparados los modelos organizativos actuales para absorber mayor complejidad sin comprometer la ejecución? ¿Permiten gestionar múltiples riesgos, coordinar capacidades y mantener disciplina financiera en proyectos cada vez más exigentes?
El análisis parte de una evidencia clara: en el entorno actual, el modelo organizativo deja de ser un mero soporte de la estrategia y se convierte en un determinante directo de la competitividad. Revisarlo no es un ejercicio formal, sino una decisión que afecta a la capacidad de adaptarse, competir y crecer con éxito.
No se trata de elegir una estructura, sino de entender sus implicaciones
Uno de los mensajes más relevantes del informe es que no existe un modelo organizativo universalmente válido para el sector de la construcción e infraestructuras. Las compañías operan con configuraciones muy distintas en función de su tamaño, su grado de diversificación, su presencia geográfica y su ambición estratégica.
Sin embargo, el análisis también pone de manifiesto que la estructura formal, por sí sola, no garantiza resultados. Cuando no existe coherencia entre la estrategia, la gobernanza y la ejecución, aparecen fricciones que erosionan la eficiencia, como responsabilidades poco claras, decisiones lentas, duplicidades y pérdida de control.
Desde esta perspectiva, el verdadero riesgo no está en optar por un modelo u otro, sino en no comprender las implicaciones que tiene su diseño y su operación en un entorno cada vez más complejo.
Modelo organizativo y gobernanza: una relación inseparable
El informe distingue de forma clara entre modelo organizativo y modelo de gobernanza, subrayando su carácter complementario. Mientras el primero define cómo se distribuyen funciones, responsabilidades y relaciones dentro de la empresa, el segundo establece los principios y procesos que rigen la toma de decisiones, la supervisión y el control.
En un sector con proyectos de gran escala, elevados requerimientos de capital y riesgos significativos, esta distinción resulta especialmente relevante. Un modelo organizativo inadecuado puede derivar en retrasos, sobrecostes o conflictos contractuales. Del mismo modo, una gobernanza mal definida limita la capacidad de anticipar riesgos y dificulta la toma de decisiones consistentes a lo largo del ciclo de vida de los proyectos.
La eficacia no depende de elegir entre centralización o descentralización, sino de alinear ambos modelos de forma coherente con la ambición estratégica y el perfil de riesgo de cada compañía.
Repensar la organización como ejercicio estratégico, no puntual
El informe insiste también en que revisar el modelo organizativo no debe entenderse como un ajuste aislado ni como una respuesta táctica a problemas coyunturales. Se trata de un ejercicio continuo de adaptación estratégica, que exige reflexionar sobre cómo se estructuran las decisiones, cómo se gobierna el riesgo y cómo se integran las capacidades críticas en la ejecución diaria.
En este sentido, la organización deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en la infraestructura invisible que sostiene la estrategia. Las compañías con mayor capacidad de adaptación son aquellas que revisan de forma sistemática la coherencia de su modelo organizativo y de gobernanza frente a un entorno estructuralmente más complejo.
Una agenda abierta para los equipos directivos
Esta primera edición de EY Claves para la transformación tiene como objetivo ofrecer un marco riguroso que ayude a las compañías del sector a evaluar críticamente sus modelos actuales, entender los riesgos asociados a su diseño y tomar decisiones mejor fundamentadas.
Con todo esto, en un sector donde la presión sobre la ejecución es constante, repensar la organización es una de las palancas más relevantes para sostener la competitividad. El informe completo desarrolla este marco con mayor profundidad y está concebido como punto de partida para una reflexión estratégica que, necesariamente, continuará en el tiempo.