Lo que nos deja esta edición
Seis ediciones no solo trazan la evolución de los temas. Trazan también la evolución de lo que se espera de quien gestiona la sostenibilidad: de responder qué preocupa, a entender si eso preocupa lo suficiente como para condicionar una decisión.
El estudio se cierra con cuatro conclusiones que resumen ese recorrido:
Reportar menos para transformar más. La madurez de la sostenibilidad ya no se mide por cuánto se reporte, sino por la capacidad del reporte para orientar decisiones estratégicas. Focalizar la agenda significa concentrar el esfuerzo en los temas que generan resiliencia, rendimiento financiero y efectos medibles en el entorno.
Ampliar la mirada de sostenibilidad para incorporar nuevas prioridades. El contexto económico y geopolítico ya pesa, con fuerza, en la agenda.
Llevar la materialidad a las decisiones de negocio. Es la conclusión con más recorrido pendiente, dada la brecha ya expuesta entre gobernanza e inversión.
Reforzar el rol del CSO/DIRSE como integrador estratégico, capaz de unir sostenibilidad con riesgos, finanzas, tecnología, personas y consejo. El DIRSE ha dejado de ser quien reporta, para convertirse en quien conecta.
Sobre este estudio
El Barómetro de Materialidad DIRSE–EY nació en mayo de 2020, en plena pandemia, con una segunda oleada en noviembre de ese mismo año centrada en los temas ya identificados como materiales. La edición de noviembre de 2022 lo adaptó a las entonces recién desarrolladas NEIS de EFRAG; la de marzo de 2024 incorporó, con Datamaran, una comparativa entre las prioridades de los profesionales de sostenibilidad y las de los propios CEO en sus informes financieros; y la de mayo de 2025 dio el primer paso hacia la pregunta que esta sexta edición desarrolla con más detalle. Como en toda edición, el estudio refleja la percepción de los profesionales de la sostenibilidad, que gestionan estos temas cada día dentro de sus organizaciones.