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Prioridades clave hoy y mañana: visión de los profesionales de la sostenibilidad

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DIRSE, la Asociación Española de Directivos de Sostenibilidad, ASG, y EY presentan los resultados del VI Barómetro de Materialidad, un estudio que desde 2020 analiza cómo evoluciona la agenda ASG de las organizaciones españolas. Esta sexta edición, realizada en mayo de 2026, recoge 123 respuestas: 82 de profesionales que incorporan la función de sostenibilidad entre sus responsabilidades, y 41 de perfiles cuya actividad está vinculada a ella.

El estudio nació en 2020 preguntando qué preocupaba a las organizaciones en plena pandemia. Esta sexta edición mantiene esa pregunta y añade otra, más de fondo: ¿para qué sirve el análisis de doble materialidad? Conceptualmente, la doble materialidad forma parte de las exigencias del marco regulatorio. Pero esta edición también quiso saber si, además de identificarse, llega a formar parte de las decisiones de negocio.

La respuesta que ofrece esta edición es matizada. La materialidad está firmemente integrada en la gobernanza de las organizaciones: distintas funciones corporativas participan de forma transversal en su análisis, y sus resultados se revisan en los comités de dirección y orientan hojas de ruta. Su influencia es, en cambio, considerablemente más limitada cuando se trata de decisiones de inversión. Esa distancia, entre gobernar la conversación estratégica y condicionar la asignación de capital, es el hilo conductor de esta edición.

VI Barómetro DIRSE-EY

Cómo han evolucionado los temas importantes desde 2020 hasta hoy

«En 2025, la agenda ambiental da paso a una agenda más social, regulatoria y digital»
«Consolidación de los temas prioritarios e irrupción de nuevos»

La serie histórica del Barómetro permite observar una evolución con una dirección reconocible a nivel de bloque. Antes de la pandemia, la agenda estaba dominada por el bloque de Medioambiente. Durante la COVID, el centro de gravedad se desplazó hacia Empleados y Cadena de Valor y Sociedad. Con el despliegue de la CSRD y las NEIS, fue Gobernanza la que ganó terreno, en la medida en que las organizaciones tuvieron que dotarse de procesos, comités y trazabilidad del dato. Esta sexta edición confirma, por primera vez con fuerza propia, un quinto bloque en ascenso: los temas no recogidos por las NEIS, vinculados a la resiliencia del negocio.

Figura 01. Evolución de los bloques prioritarios desde la COVID-19 hasta hoy.

El detalle a nivel de subtema es todavía más elocuente que el bloque. Dentro del bloque de temas no NEIS, el subtema de ciberseguridad, que no figuraba como categoría independiente antes de la pandemia, se sitúa en 2025 como el tema individual más prioritario de todo el Barómetro, por delante de la mitigación del cambio climático (subtema del bloque Medioambiente), que había encabezado el ranking en ediciones anteriores y que en esta ocasión queda fuera del Top 7.

Figura 02. TOP 7 de temas prioritarios: antes de la COVID-19 frente a 2025.

Conviene no interpretar este dato como un abandono del bloque de Medioambiente, que, como se detalla más adelante, sigue ampliamente gestionado, en un estadio más consolidado que urgente. Refleja, más bien, una ampliación del concepto de materialidad hacia una agenda de sostenibilidad más amplia, en un contexto regulatorio y geopolítico que también está cambiando.

Un nuevo terreno de juego

«Las palancas que condicionarán las prioridades ASG en 2026 son económicas, tecnológicas y geopolíticas»
«Algunos de los temas que más preocupan a los consejos quedan fuera de los estándares temáticos de las NEIS»
«La diversidad retrocede en la agenda mientras la formación y el desarrollo avanza como tema prioritario»

Al preguntar qué factores condicionarán la materialidad durante los próximos doce meses, los riesgos socioeconómicos se sitúan como la palanca de mayor peso, seguidos por la inteligencia artificial, las tensiones internacionales y la inestabilidad política. La sostenibilidad siempre ha evolucionado al ritmo de su contexto económico y geopolítico; lo que confirma esta edición es que, este año, ese contexto pesa más como palanca de cambio que la propia presión regulatoria.

Figura 04. Palancas que condicionarán las prioridades ASG en 2026.

La prioridad de la ciberseguridad, ya visible en la evolución histórica del TOP 7, se produce además sin que ella ni la digitalización cuenten todavía con un estándar temático propio dentro de las NEIS. Esto evidencia que las prioridades de sostenibilidad seguirán evolucionando al ritmo del contexto, e invita a pensar el valor de la materialidad como un ejercicio estratégico que va más allá de su función anclada al cumplimiento normativo.

BAROMETRO
Figura 05. TOP 7 temas prioritarios en 2025.

Ese mismo desplazamiento del terreno de juego se aprecia, a menor escala, en el bloque de Empleados. La estabilidad es la norma: el subtema de salud y seguridad se mantiene como principal prioridad, seguido del bienestar laboral. Dentro de esa estabilidad, sin embargo, se observa un movimiento: la formación y el desarrollo ganan peso dentro del Top 5, mientras que la diversidad, equidad e inclusión lo pierde. La lectura del estudio es que las organizaciones están priorizando, en el corto plazo, preparar a las personas para un entorno de transformación tecnológica constante, más que un abandono de fondo del compromiso con la diversidad.

De convencer a transformar

«Los temas más prioritarios no siempre han sido los más gestionados»
«Solo cinco temas han producido transformación tangible y reporte simultáneamente»

Al comparar los temas prioritarios con aquellos sobre los que las organizaciones realmente actúan, el estudio encuentra una alta coherencia en varios casos: salud y seguridad, ciberseguridad y gestión eficiente de la energía figuran tanto entre las prioridades como entre las actuaciones más extendidas. La evidencia más clara de desajuste, sin embargo, va en la dirección contraria a la que cabría esperar: la mitigación del cambio climático y la economía circular, fuera ya del Top 7 de 2025, se mantienen como los temas más ampliamente gestionados del estudio, lo que sugiere que la gestión responde también a compromisos de largo plazo que no dependen del ranking de una edición concreta.

El hallazgo más relevante de esta edición aparece al analizar la integración de la materialidad en los distintos niveles de la organización. El 85% de los encuestados señala que el análisis de materialidad cuenta con participación transversal, y el 82% afirma que es revisado por la alta dirección o el consejo. Esa integración se mantiene alta en el uso para priorizar impactos, riesgos y oportunidades (71%) y para definir hojas de ruta (70%). Sin embargo, desciende de forma notable cuando se trata de decisiones de mayor calado: un 54% la integra en su estrategia corporativa, y solo un 32% la utiliza para condicionar decisiones de inversión.

Figura 08. Integración de la doble materialidad en la organización.

La materialidad está integrada en la gobernanza. Todavía informa poco la toma de decisiones.

El mismo patrón se repite en la gestión cotidiana: el 65% de las organizaciones incorpora la materialidad a su cuadro de mando, pero solo el 33% la traslada a la presupuestación de gasto de capital u operativo, y un 30% la utiliza para modificar su portafolio de productos. La materialidad, en definitiva, ya ha transformado la manera en que las organizaciones piensan sus prioridades. Todavía no ha transformado, con la misma intensidad, la manera en que deciden dónde invertir.

Figura 09. Aplicación de la doble materialidad en la gestión empresarial.

Esta edición confirma, además, que no todos los temas materiales cumplen la misma función dentro de la organización. Al preguntar si el esfuerzo dedicado a cada tema se orienta principalmente a transformar la gestión interna, a convencer a los grupos de interés a través del reporte, o a ambas cosas a la vez, aparecen tres grupos claramente diferenciados: temas de transformación del negocio (ciberseguridad, digitalización, gestión de riesgos), temas de construcción de confianza (ética, derechos laborales, impacto social) y un grupo intermedio de cinco temas exactos (entre ellos energía, economía circular, salud y seguridad) que cumple ambas funciones simultáneamente, y que probablemente concentre el mayor retorno del esfuerzo cuando los recursos disponibles son limitados.

Figura 10. Efectos que ha generado la materialidad en las prioridades ASG — TOP 5 temas 2025.

Lo que nos deja esta edición

Seis ediciones no solo trazan la evolución de los temas. Trazan también la evolución de lo que se espera de quien gestiona la sostenibilidad: de responder qué preocupa, a entender si eso preocupa lo suficiente como para condicionar una decisión.

El estudio se cierra con cuatro conclusiones que resumen ese recorrido:

Reportar menos para transformar más. La madurez de la sostenibilidad ya no se mide por cuánto se reporte, sino por la capacidad del reporte para orientar decisiones estratégicas. Focalizar la agenda significa concentrar el esfuerzo en los temas que generan resiliencia, rendimiento financiero y efectos medibles en el entorno.

Ampliar la mirada de sostenibilidad para incorporar nuevas prioridades. El contexto económico y geopolítico ya pesa, con fuerza, en la agenda.

Llevar la materialidad a las decisiones de negocio. Es la conclusión con más recorrido pendiente, dada la brecha ya expuesta entre gobernanza e inversión.

Reforzar el rol del CSO/DIRSE como integrador estratégico, capaz de unir sostenibilidad con riesgos, finanzas, tecnología, personas y consejo. El DIRSE ha dejado de ser quien reporta, para convertirse en quien conecta.

Sobre este estudio

El Barómetro de Materialidad DIRSE–EY nació en mayo de 2020, en plena pandemia, con una segunda oleada en noviembre de ese mismo año centrada en los temas ya identificados como materiales. La edición de noviembre de 2022 lo adaptó a las entonces recién desarrolladas NEIS de EFRAG; la de marzo de 2024 incorporó, con Datamaran, una comparativa entre las prioridades de los profesionales de sostenibilidad y las de los propios CEO en sus informes financieros; y la de mayo de 2025 dio el primer paso hacia la pregunta que esta sexta edición desarrolla con más detalle. Como en toda edición, el estudio refleja la percepción de los profesionales de la sostenibilidad, que gestionan estos temas cada día dentro de sus organizaciones.



Resumen

El VI Barómetro de Materialidad DIRSE–EY, realizado en mayo de 2026 sobre 123 respuestas, confirma que la agenda de sostenibilidad continúa ampliándose, incorporando la ciberseguridad, la digitalización y la inteligencia artificial junto a sus prioridades tradicionales. La materialidad está firmemente integrada en la gobernanza de las organizaciones, pero su capacidad de influir en las decisiones de inversión todavía tiene un recorrido importante por delante. El estudio se cierra con cuatro conclusiones: reportar menos para transformar más, ampliar la mirada hacia nuevas prioridades, llevar la materialidad a las decisiones de negocio, y reforzar el rol del CSO/DIRSE como integrador estratégico. El reto ya no consiste en identificar qué es material, sino en conseguir que la materialidad cambie las decisiones que crean impacto tangible.

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