ey-inmigracion-trabajo

Más productividad para garantizar el crecimiento

Temas relacionados

La atonía en la creación de empleo en un contexto de dinamismo económico obliga a la economía vasca a reforzar el crecimiento de la productividad para impulsar el crecimiento del PIB

El País Vasco perdió 12.417 afiliados a la Seguridad Social en enero, la mayor caída este mes tradicionalmente malo para el empleo desde 2013, registrando a su vez un tibio crecimiento interanual del 1%, frente al 2,3% para toda España. A su vez, según las últimas previsiones del Instituto Vasco de Estadística, la población de 20 a 64 años de edad en Euskadi se reducirá casi en 30.000 personas entre 2021 y 2036, un 2,1%.

La atonía en la creación de empleo en un contexto de dinamismo económico y, en paralelo, la reducción futura de la población en edad de trabajar obliga a la economía vasca a reforzar el crecimiento de la productividad para impulsar el crecimiento del PIB.

De acuerdo con las últimas estimaciones de la AIREF, dado que la aportación al PIB del crecimiento de la población (horas trabajadas-trabajo) va a ser nulo e incluso negativa en algunos períodos a partir de 2029, para alcanzar su estimación de crecimiento potencial de la economía española del 1,3% en el período 2025-2050, es imprescindible duplicar el crecimiento de la productividad hasta el 1,1% de media en el periodo, frente al 0,5% observado en los últimos 25 años.

Para conseguirlo, la AIREF insta a las autoridades a aumentar la Inversión en nuevas tecnologías digitalización, IA y conectividad, impulsar un capital humano formado en base a las necesidades del mercado laboral, promover un entorno institucional que facilite la innovación y creación de empresas, y, entre otras, aprovechar para ello al máximo la oportunidad histórica que suponen los fondos NextGenerationEU.

Duplicar el crecimiento de la productividad no será fácil, ni siquiera en un contexto en el que se espera que los avances tecnológicos, muy en particular, el desarrollo de la Inteligencia Artificial, aporten importantes mejoras.

Es por ello preciso impulsar una amplia agenda de medidas, tanto desde el ámbito de las políticas públicas, como de las decisiones empresariales, que impulse la productividad.

Por lo que respecta a las políticas públicas, más allá de las citadas por la AIREF, es imprescindible abordar con especial dedicación las políticas de empleo.

Es urgente desplegar una ambiciosa agenda de programas de recualificación de trabajadores que permita adaptarlos a las necesidades y capacidades tecnológicas actuales.  Hay mucho margen para ampliar la inversión en capital humano mediante proyectos con alta capacidad de absorción de fondos públicos vinculados a reformas estructurales, como la introducción de bonos de formación y aprendizaje, el impulso de la Formación Profesional Dual Universitaria o, más concretamente, la puesta en marcha de una plataforma nacional digital de perfilado, orientación, reskilling/upskilling e intermediación laboral. Un sistema nacional de recualificación para desempleados, trabajadores y autónomos con el objetivo de mejorar su empleabilidad, la cohesión social y territorial y, por ende, el crecimiento económico.

Ello contribuirá a la integración activa de los más 81.000 millones de desempleados que sitúan aun la tasa de paro casi en el 10% a nivel nacional y el 7,5% en Euskadi. Pero es preciso hacer mucho más para avanzar hacia su incorporación en el mercado de trabajo, a través de un marco de relaciones laborales flexible y seguro y un marco de protección social y desempleo que incentive la transición al empleo y evite la trampa de la pobreza a la que se someten los desempleados que dejan de buscar activamente empleo.

La inmigración ha contribuido de forma crítica al crecimiento de la actividad económica y requiere un capítulo especial. Más allá improvisar regularizaciones desvicunladas del mercado de trabajo, es preciso impulsar medidas que faciliten la atracción de talento extranjero cualificado vía legal ex ante/contratación en origen (hoy son sólo el 5% de los inmigrantes que acceden al permiso de trabajo, frente al 25% que lo hace vía solicitud de asilo o el 70% vía arraigo tras una estancia irregular). Igualmente, el contexto internacional actual supone una oportunidad para facilitar la atracción de estudiantes extranjeros a nuestras universidades, como fase previa a la entrada a nuestro mercado laboral, otra palanca para impulsar nuestra productividad.

Estos y muchos otros avances en las políticas públicas son necesarios para enfrentar los desafíos del nuevo contexto. Pero ello no será suficiente. Todos estamos convocados a esta tarea. Es preciso que estas políticas sean acompañadas de prácticas empresariales de gestión de personas e inversión en capital humano que permitan atraer, retener y cuidar el talento, e impulsar su recualificación permanente y su productividad.  

En definitiva, ante el contexto disruptivo actual, y ante las previsiones demográficas que tenemos, urge impulsar la productividad y la activación hacia el empleo como principales motores del desarrollo económico y social.

Publicado en Expansión

Resumen

La economía vasca afronta una caída del empleo y un futuro descenso de la población en edad de trabajar, lo que obliga a impulsar con urgencia la productividad. Según la AIREF, será necesario duplicar el crecimiento de la productividad para sostener el PIB ante la aportación negativa del empleo a partir de 2029. Para lograrlo, se requiere aumentar la inversión en tecnología, capital humano e innovación, aprovechando fondos europeos. También son clave políticas de empleo más ambiciosas, con programas de recualificación y un marco laboral que incentive la incorporación al trabajo. Además, será imprescindible facilitar la inmigración cualificada y mejorar la gestión empresarial del talento para asegurar el crecimiento económico y social.

Acerca de este artículo