Nota de Prensa

14 diciembre 2020 Madrid, ES

El 91% de los inversores institucionales evalúa los factores de sostenibilidad y gobernanza de las empresas antes de invertir

El 43% de los encuestados reconoce hacerlo frecuentemente, frente al 34% de 2018 o el 27% de 2016

Contacto de prensa
Carlos López Abadía

EY España, Comunicación Externa: Sectores y Oficinas

Periodista con más de veinte años de experiencia en la información económica, la comunicación corporativa y la digital. Ahora, dedicado a compartir el conocimiento sectorial y regional de la Firma.

  • El 98% analiza el rendimiento no financiero basándose en informaciones corporativas y el 83% está interesado en que exista un marco formal que permita a las empresas medir y comunicar el valor intangible.

La COVID-19 impulsa el valor de las acciones ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza) de las compañías, reafirmando la tendencia que ya se venía gestando en los últimos años. En este sentido, los inversores institucionales están recurriendo a la evaluación de estos factores para medir el rendimiento de las empresas y apostar así por compañías comprometidas con la creación de valor a largo plazo. Según el estudio Global Institutional Investor Survey de EY, realizado a partir de una encuesta a cerca de 300 inversores institucionales de todo el mundo, el 91% de los encuestados considera que la información no financiera ha sido, frecuentemente o de forma ocasional, fundamental a la hora de decidir dónde invertir en los últimos doce meses. De hecho, la proporción de inversores que dicen que esto ha sucedido con frecuencia ha pasado del 27% de 2016 o del 34% de 2018 al 43% actual.

El 98% de los encuestados evalúa el rendimiento no financiero basándose en las divulgaciones corporativas. De ellos, un 72% dice que lo hace de una forma metódica y estructurada (en 2018 era el 32% y en 2013, cuando se inició este análisis, más de un tercio decía que hacía “poca o ninguna revisión de las divulgaciones no financieras”).

Los resultados de la encuesta muestran, además, que muchos inversores creen que las compañías no informan adecuadamente sobre los riesgos ESG que podrían afectar a sus modelos de negocio. Así, lo cree el 42% de los inversores preguntados por los riesgos de gobernanza, el 41% en el caso de los riesgos sociales y el 34% si se les hace referencia a los riesgos medioambientales.

Alberto Castilla, Socio de Sostenibilidad de EY, afirma: “Los inversores precisan de una mayor estandarización y rigurosidad de los datos no financieros porque contribuye a reforzar la confianza y credibilidad en las empresas y en los mercados. Las organizaciones más concienciadas con los factores ESG tendrán más posibilidades de recuperarse tras la crisis al favorecer la creación de valor a largo plazo”.

En este sentido, el 83% de los encuestados pone de manifiesto que es necesario contar con un marco formal que permita a las empresas medir y comunicar el valor intangible y así poder evaluar su estrategia de creación de valor a largo plazo, incluyendo un 40% que dice ser “muy necesario”. Tan solo el 2% de los inversores consultados dice que no ven la necesidad de que las empresas midan y comuniquen el valor intangible.

El estudio destaca que los principales retos detectados para que los informes de información ESG ganen en eficacia y utilidad son: la desconexión entre los informes ESG y la información financiera, la falta de información en tiempo real, así como de la información relativa a cómo la empresa crea valor a largo plazo, la necesidad de centrarse en los temas realmente importantes y la falta de visión de futuro en las divulgaciones.

Hoja de ruta

El estudio identifica las acciones principales que deberán acometer las organizaciones en tres áreas para cumplir con las expectativas de los inversores y asegurar que los ESG desempeñan un papel fundamental en el actual entorno de crisis:

  1. Construir una conexión más fuerte entre el rendimiento financiero y no financiero. Los inversores pueden centrarse en construir enfoques más creíbles para entender lo que influye el valor a largo plazo en ciertos sectores y compañías, mientras que las propias empresas pueden focalizarse más en la materialidad (reportar sobre qué factores medioambientales, sociales y económicos son más relevantes para sus stakeholders y podrían impactar en su capacidad de crear valor a largo plazo).
  2. Reforzar el análisis de los riesgos y las oportunidades del cambio climático y la transición a la descarbonización futura y comunicarlo de forma comprensible a través de informes del TCFD (grupo de trabajo sobre divulgación de información financiera relacionada con el clima). Esto permitirá conocer la resiliencia de las estrategias de negocio y de los activos en una serie de posibles escenarios climáticos de cara a capitalizar las oportunidades económicas de la descarbonización, incluyendo el acceso al capital.
  3. El estudio de EY revela, además, que más de dos tercios de los inversores aseguran hacer un “uso significativo” de las divulgaciones de ESG que crea el TCFD. Asimismo, el 78% de estos encuestados dice que estos factores medioambientales, sociales y de gobernanza tienen un impacto significativo en el proceso de toma de decisiones sobre dónde invertir.
  4. Inculcar disciplina en la presentación de informes no financieros y en los controles para generar confianza. El establecimiento de prácticas efectivas de gobernanza y la búsqueda de una garantía independiente de los procesos no financieros, controles y los resultados de datos pueden ayudar a generar confianza y transparencia con los inversores.

De hecho, el estudio apunta que el 82% de los inversores encuestados dice que sería útil tener una verificación independiente del impacto de las inversiones verdes.

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