EY celebró ayer en Madrid la jornada sobre Sostenibilidad “Qué temas generan hoy y generarán mañana impacto tangible”, donde se han abordado los principales hitos por los que la sostenibilidad avanza hasta convertirse hoy en eje transformador de muchos sectores de nuestra economía -energía, automoción, agricultura, moda, infraestructuras o banca-.
En el encuentro, enmarcado en la iniciativa anual de EY global “Impact Week”, se han presentado tres informes.
El impacto tangible
En la primera sesión, Alberto Castilla, socio responsable de Sostenibilidad de EY, explicó el concepto del Impacto tangible asociado a la sostenibilidad, y cómo la sostenibilidad ha disrumpido muchos sectores de actividad desde hace veinte años (las energías renovables, el sector del automóvil, el del acero, etc.). Según él, “La sostenibilidad tiene la capacidad de generar tres impactos: en los resultados financieros (en ingresos y gastos), en la gestión de riesgos y la resiliencia, y en el entorno en el que operan las compañías (desde emisiones al consumo de agua, pasando por la formación o el empleo). Y a esa triada, la llamamos en EY Impacto Tangible”. Para debatir este concepto, participaron en una mesa redonda, moderada por Alberto Andreu, senior Advisor de EY, Olalla del Río, directora de sostenibilidad de MOEVE; Javier López-Galiacho, director de cumplimiento y sostenibilidad de FCC; y Charles Kirby, socio de Sostenibilidad en EY Consulting.
En esta mesa, los expertos pusieron de manifiesto que la sostenibilidad se está consolidando como un vector clave de competitividad al impactar de forma directa en estos tres ámbitos en sus organizaciones. A lo largo de las distintas intervenciones, los participantes también coincidieron en que la sostenibilidad ha evolucionado desde el cumplimiento normativo hacia su integración estratégica; que las compañías priorizan cada vez más su capacidad de medir y demostrar su contribución económica, social y ambiental; que la presión de inversores y reguladores está acelerando la transformación; y que la conexión entre sostenibilidad y resultados financieros se consolida como un elemento diferencial en la competitividad.
Barómetro DIRSE-EY
En la segunda sesión, Alberto Castilla y Joyce Bruce, senior manager de EY, dieron a conocer también las conclusiones del VI Barómetro de Materialidad DIRSE–EY que constata que 2025 ha sido un año de estabilidad aparente, que la sostenibilidad entra en 2026 con una agenda más social, regulatoria y digital (menos ambiental), que los temas emergentes tienen que ver con la ciberseguridad y la digitalización y que sigue existiendo un gap entre lo que se declara como prioritario y lo que se gestiona.
Para comentar el informe, tuvo lugar una mesa redonda en la que participaron Nuria Rodríguez, presidenta de DIRSE y directora de Sostenibilidad de Naturgy, e Isabel García Tejerina y Eduardo Madina, senior advisors de EY, que moderó Alberto Andreu. En las distintas intervenciones, los participantes concluyeron que el riesgo geopolítico y su influencia en las cadenas de suministro globales, así como el impacto de la IA, introducirán nuevas prioridades; pero en un mundo tan cambiante es más necesario que nunca contar con un propósito claro y un ejercicio de materialidad robusto para no perder la propia esencia de la empresa. “En todo caso, aunque el cumplimiento normativo en cuestión de reporte y transparencia es un ejercicio clave de transparencia, lo verdaderamente importante es gestionar y transformar”, apuntó Alberto Andreu.
La Financiación Sostenible en España: situación, necesidades y claves para la transición
Para concluir la jornada, se expusieron las conclusiones del informe “La financiación sostenible en España: situación, necesidades y claves para la transición”, impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa y el Consejo de Finanzas Sostenibles, con la colaboración de EY.
En una mesa formada por Marta Martínez Guerra, directora general de Servicios, Subsecretaría para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico; Ana Ferrán, senior manager de EY y Mario Delgado Alfaro, socio de Regulación Financiera de EY, se concluyó que la cifra de financiación sostenible en 2024 se articula a través de 91.000 millones en préstamos bancarios sostenibles, 25.000 millones de financiación pública, 21.000 millones en bonos sostenibles, 3.900 millones canalizados por fondos de inversión durante 2024 (y con destino en España), 1.100 millones por fondos de pensiones y 300 millones en mercados privados, a los que se suma el papel del sector asegurador con 6.400 millones en indemnizaciones asociadas a eventos climáticos extremos. Desde la perspectiva de los sectores con proyectos sostenibles, el acceso a esta financiación depende de factores clave como la estructura del sector, la naturaleza de los proyectos y la capacidad de estructurar oportunidades financiables, según se explicó a lo largo de la exposición.
Conclusiones de la Jornada
Para Alberto Andreu, “Hay tres palabras que resumen esta jornada: “tangible” (todas las medidas de sostenibilidad que implantan las compañías tienen impacto directo o indirecto en euros); “lenguaje” (la sostenibilidad necesita hoy más que nunca un lenguaje conectado con el negocio y los órganos de gobierno y gestión de las empresas); y “propósito” (hoy es más necesario que nunca para no perder el rumbo en los tiempos complejos actuales)”.
Elena Fernández, socia de Sostenibilidad de EY, señaló, a modo de conclusión: “hemos hablado poco de sostenibilidad y mucho de gestión: gestión de impactos, prioridades y recursos. Me quedo con tres aprendizajes: el primero, que el cumplimiento no es diferencial, lo que diferencia a las compañías es el impacto; el segundo tiene que ver con que cualquier reflexión que haga la compañía con cuáles son sus prioridades debe usarse para tomar las decisiones correctas; y, por último, la obtención de financiación no basta con contar historias, hacen faltan evidencias y métricas que pongan en valor el impacto”.
Para finalizar, las empresas deben afrontar un cambio estructural en el modo en el que conciben la sostenibilidad. “Estamos ante una transformación profunda del modelo empresarial en la que la sostenibilidad condiciona ya la capacidad de crecimiento y adaptación de las compañías. El reto no es definir nuevas ambiciones sino gestionarlas con rigor, integrarlas en el negocio y demostrar su impacto de forma clara y consistente en el tiempo. La prioridad hoy es conseguir avances que se toquen, ligado a impacto tangible y necesitamos ser capaces de imaginar un futuro bonito para poder llegar a él”, concluye Alberto Castilla, de EY.