La CNMV ha publicado su informe anual de supervisión de la información de sostenibilidad correspondiente al ejercicio 2024, en el que analiza cómo las empresas cotizadas están aplicando los requisitos regulatorios (incluyendo ESRS y CSRD) y define prioridades futuras. El informe señala que la mayoría de emisores ya están alineándose con las normas europeas, sin salvedades en los informes de verificación, lo que refleja un avance relevante en la calidad del reporting. Sin embargo, la CNMV identifica importantes áreas de mejora, especialmente en la descripción del modelo de negocio y la cadena de valor como base para entender los riesgos e impactos ESG. También detecta debilidades en los procesos de análisis de materialidad y en la identificación de impactos, riesgos y oportunidades (IRO). Otro foco crítico es el alcance de los informes, que debe coincidir con el perímetro financiero, así como la claridad en la estructura y organización de la información. Se subrayan problemas en la calidad de los KPI, especialmente en comparabilidad, metodologías y conexión con objetivos estratégicos. Las cuestiones climáticas siguen siendo un reto, con carencias en emisiones (especialmente alcance 3) y en los planes de transición. Asimismo, los desgloses de taxonomía europea (artículo 8) presentan un amplio margen de mejora. De cara a 2025, la supervisión se centrará en la materialidad, el alcance y la estructura de los informes, así como en los planes de transición climática. En conjunto, el informe muestra un progreso significativo en cumplimiento, pero evidencia que la calidad, coherencia y utilidad de la información de sostenibilidad aún requieren un importante salto cualitativo.
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