La Comisión Europea considera que la economía española mantiene un crecimiento sólido y resiliente, pero advierte de varios desafíos estructurales que requieren reformas adicionales. Entre sus principales recomendaciones figuran reforzar la sostenibilidad de las finanzas públicas y reducir la deuda, acelerar la ejecución de los fondos europeos, aumentar la productividad mediante la innovación y la digitalización, mejorar el acceso a la vivienda asequible y abordar la escasez de mano de obra cualificada. Asimismo, insta a España a seguir avanzando en la transición energética, reforzar las infraestructuras de agua ante los riesgos climáticos, mejorar la gestión de los recursos hídricos y fortalecer la competitividad industrial. La Comisión también subraya la necesidad de incrementar la inversión en defensa, resiliencia económica y autonomía estratégica, en línea con las prioridades de la Unión Europea para los próximos años. Además, la Comisión deja claro que la sostenibilidad ya no se aborda solo desde una óptica ambiental, sino como una cuestión de productividad, resiliencia económica y autonomía estratégica europea.
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