El GHG Protocol ha presentado propuestas para actualizar su estándar de reporte de emisiones de Scope 3 dentro de una revisión más amplia de sus normas corporativas. Estas modificaciones buscan mejorar la claridad en la definición de límites de las emisiones, reduciendo ambigüedades sobre qué debe incluirse en cada categoría, así como elevar la calidad de los datos mediante un mayor uso de información primaria procedente de proveedores frente a estimaciones genéricas. Asimismo, se plantea revisar la estructura de las 15 categorías actuales de Scope 3 y limitar el uso de metodologías menos precisas, como el enfoque basado en gasto (spend-based), en favor de mediciones más robustas. Otro objetivo clave es alinear el estándar con marcos regulatorios emergentes como los ESRS o ISSB, reforzando la comparabilidad entre compañías. El proceso se encuentra actualmente en fase de consulta pública y se espera que las versiones definitivas se publiquen hacia 2027. En conjunto, la dirección es clara: reducir la flexibilidad metodológica y aumentar el rigor en el cálculo de emisiones indirectas. Este cambio es especialmente relevante, ya que Scope 3 concentra la mayor parte de las emisiones de muchas empresas, pero también presenta mayores niveles de incertidumbre, menor trazabilidad y mayor discrecionalidad. Por ello, la revisión busca convertir este ámbito en un espacio más auditable, comparable y útil para la toma de decisiones empresariales y financieras.
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