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2025, el año del aterrizaje suave de las economías y de nuevos descensos en los tipos de interés

Cerramos el 2024 con más incertidumbre por motivos geopolíticos que por motivos económicos

Curiosamente cerramos el 2024 con más incertidumbre por motivos geopolíticos que por motivos económicos, manteniéndose vigente la búsqueda por parte de la mayoría de los países de un “aterrizaje suave” para sus economías al haberse ya conseguido una importante reducción en la presión de los precios, situándose las tasas de inflación en la mayoría de los países cerca del objetivo del 2%.

Tal y como está el mundo, para el 2025 no podemos descartar que afloren nuevos factores que se trasladen a la economía real y generen cierta incertidumbre y volatilidad en los mercados, alterando el comportamiento de las economías y dificultando la consecución de sus objetivos. Pero mientras tanto, si tenemos que mencionar cuales podrían ser hoy en día los focos de atención o seguimiento para el próximo año, destacaríamos:

  • Evolución y perspectivas del crecimiento económico. Tendencia al enfriamiento económico global.
  • Continuidad en el objetivo de alcanzar que la inflación se sitúe en el 2%.
  • Tendencia a la baja de los tipos de interés en las economías más desarrolladas.
  • Posible descenso de los ratios de inversión y confianza al consumo.
  • Mayores dificultades en las relaciones comerciales internacionales. Aranceles y proteccionismo.
  • Mayor control de la evolución del déficit y deuda públicos.
  • Evolución de los conflictos geopolíticos actuales y los nuevos que puedan ocurrir
  • Impacto de la nueva presidencia de Donald Trump en EE. UU.: Toma de posesión el próximo 20 de enero. Grandes expectativas en sus decisiones económicas y financieras
  • Evolución de los problemas políticos en Europa y sobre todo en Francia y Alemania, que celebrará sus elecciones generales el 23 de febrero
  • Continuidad de un dólar USA fuerte en los mercados frente a sus principales contrapartidas. Euro débil.

Por lo tanto, no descartamos que macroeconómicamente el 2025 sea un año similar al actual, pero con unos indicadores económicos más fríos o por debajo de los niveles actuales. Anecdóticamente destacar que según la mayoría de los analistas las palabras más utilizadas serán: resiliencia, fragmentación, incertidumbre, volatilidad, aranceles y aterrizaje suave.

Si analizamos el caso de EE. UU., su economía ha crecido en el 3Q un 2,8%, tres veces más que la zona euro en el mismo periodo, con una inflación en el 2,6% y unas condiciones de pleno empleo en el 4,2%. El tipo de interés oficial, pendientes de confirmar el ultimo recorte por 25 pb, se sitúa en el rango 4,25% - 4,50%. Pero lo más destacable debería ser el impacto que pueda tener el nuevo mandato de Donald Trump en su propia economía y en la de sus principales contrapartes y socios comerciales. La mayoría de los analistas recortan el PIB norteamericano hasta el 2,0% situando la inflación cerca de su objetivo del 2%. También anticipan que abra más descensos en sus tipos de interés pudiendo bajar 125 pb hasta el 3,0% – 3,5%.  No obstante, se debería mantener la favorable y alegre situación de su economía frente a sus principales competidores, así como un claro diferencial de rentabilidad a su favor. Todo esto debería permitir que el dólar USA pueda mantener su fortaleza actual en los mercados dentro del rango 1,0200 – 1,1400 USD/EUR.

Sin embargo, la situación de la Zona euro es muy diferente. Con una tasa de crecimiento más baja de lo esperado durante todo el año 2024, las expectativas futuras no son presumiblemente muy positivas ante el inesperado descenso del consumo y la inversión o el deterioro de las exportaciones, anticipando el propio BCE un crecimiento del 1,1% para el 2025 con una inflación controlada en el 2,0%.  La divergencia interna en Europa es evidente entre los países del norte y del sur. El sector manufacturero está sufriendo y el sector servicios no acaba de compensar esta situación. Alemania sigue sumida en una importante recesión que ha desembocado en una crisis política y elecciones generales el próximo 23 de febrero. En Francia el gobierno también es inestable y la situación tampoco es sencilla desde el punto de vista económico.

Ante esta situación, caracterizada por el excesivo enfriamiento económico y un mayor control de la inflación en la Zona euro, el BCE ha decidido por cuarta vez bajar el tipo oficial de refinanciación y deposito por 25 pb al 3,15% y 3,0% respectivamente, mostrando una cierta preocupación por las perspectivas económicas europeas anticipando nuevos recortes una vez que se considera que la inflación tendera a su objetivo del 2%. Los analistas anticipan cuatro o cinco nuevos recortes en el tipo oficial situándolo al 2% al final del 2025.

En el caso de España tenemos que destacar la importante resiliencia que está teniendo la economía española al entorno exterior, manteniendo una tasa de crecimiento por encima del 3% gracias sobre todo al enorme gasto público y efecto de los fondos Next Generation, así como por la positiva evolución del consumo interno, la balanza de servicios y la aportación del sector exterior. Para este nuevo año no esperamos que cambie la tendencia de nuestra economía, pero sí que se relaje, viéndose favorecido el consumo y las ventas minoristas por las condiciones de ahorro de las familias, bajos niveles de endeudamiento, la tendencia positiva del empleo, una mayor renta disponible, evolución a la baja de los tipos de interés y la normalización de los precios del petróleo, energía, fletes y resto de materias primas. Este escenario puede permitir que durante el 2025 el crecimiento económico español se mantenga como uno de los más altos y competitivos de la zona euro, pero más bajo que el año anterior, en un entorno del 2,2%. La inflación podría mantenerse en el 2,3% y la tasa de paro bajar del 11%.

Otro aspecto fundamental para sustentar estos datos de España es el impacto y la evolución positiva que está teniendo el turismo en nuestro país que, con unas entradas esperadas superiores a los 90 millones de personas al año y un gasto medio de 191 euros/día con estancias de al menos 7 días, permite que este cubierto no solo cerca del 15% del PIB, sino también que se mantengan en una senda positiva los diferentes indicadores de consumo y retail. Por lo tanto, hay que cuidar y no descuidar este sector que debería ser considerado básico para el desarrollo de la economía nacional.

Sin embargo, no todo va a ser positivo en España a lo largo del 2025. La inercia inicial podría ir ralentizándose dentro de un orden, afectada por factores externos como la ya comentada debilidad que podría mostrar la Zona euro y sobre todo Alemania o Francia, el impacto de la nueva política arancelaria de Donald Trump o la propia desaceleración esperada en la demanda externa, el 70% de nuestro comercio exterior se dirige a la Unión Europea. Desde el punto de vista interno, también podríamos vernos afectados negativamente por la propia inestabilidad del gobierno español, la existencia de cierta incertidumbre fiscal o la dificultad de acceso a los fondos Next Generation, dando lugar a una cierta desconfianza entre los consumidores y una mayor tendencia al ahorro frente al gasto. No obstante, por ahora no consideramos que pueda ser una situación preocupante, sino más bien una situación de seguimiento.

Como conclusión, el 2025 debería ser el año del “aterrizaje suave” de las principales economías. Unas lo conseguirán y otras lo pasarán peor. El control de la inflación parece un objetivo alcanzable y por lo tanto, los tipos de interés podrán seguir bajando. Probablemente observemos mayores restricciones comerciales y una mayor normalización en los precios de las materias primas con cierta presión a la baja en el precio del petróleo. Como siempre en estos escenarios el dólar USA podría mantener su fortaleza en los mercados. En resumen, un año tan difícil como los anteriores a la expectativa de novedades.


Resumen

En 2024, la incertidumbre geopolítica supera a la económica, con países buscando un "aterrizaje suave" tras reducir la inflación cerca del 2%. Para 2025, se prevé un enfriamiento económico global, con descensos en tipos de interés y mayores dificultades comerciales y geopolíticas. EE.UU. se verá influenciado por el nuevo mandato de Donald Trump, mientras que la Zona Euro enfrenta crecimiento débil y recortes de tipos. España muestra resiliencia, pero podría verse afectada por factores externos e internos. En general, 2025 se espera como un año de "aterrizaje suave" con control de inflación y normalización de precios.

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