Como en años anteriores Transparencia internacional publica el Índice de Percepción de la corrupción, CPI por sus siglas en inglés “Corruption Perception Index”. El CPI sigue siendo el indicador de corrupción más utilizado en todo el mundo en la elaboración de modelos y análisis de riesgos de corrupción.
El CPI, construido a partir de 13 fuentes independientes, es el principal barómetro internacional sobre la percepción de la corrupción en el sector público. Aunque no mide corrupción real sino su percepción, sus resultados se correlacionan estrechamente con debilidades en el Estado de derecho, el deterioro democrático, restricciones a la libertad de prensa y desigualdades crecientes.
Un mundo en retroceso: tensiones geopolíticas y debilitamiento institucional
El informe contextualiza el retroceso del CPI en un mundo tensionado por rivalidades geopolíticas. En este escenario, numerosos gobiernos están utilizando argumentos de seguridad o estabilidad para centralizar el poder, debilitar controles y retroceder en estándares internacionales, incluyendo la lucha anticorrupción. Las instituciones independientes son tratadas como un “lujo prescindible”, y la transparencia o la rendición de cuentas, como obstáculos.
Tendencias globales:
El CPI correspondiente al año 2025 revela un deterioro significativo y sostenido en la lucha contra la corrupción. Por primera vez en más de una década, el promedio global ha descendido hasta los 42 puntos sobre 100, un indicador de que la mayoría de los países no están logrando contener la corrupción en el sector público. De las 182 naciones y territorios evaluados, 122 obtienen menos de 50 puntos, un umbral que señala niveles graves de corrupción institucional.
Tendencias locales
España obtiene 55 puntos en el CPI 2025 (56 puntos en el CPI de 2024) una puntuación que la sitúa ligeramente por encima de la media mundial (42), pero por debajo de países de referencia en la UE como Dinamarca, Finlandia o Alemania
Con la serie de puntuaciones que existe desde 2012, los 55 puntos es la peor puntuación en todo este periodo.
Recomendaciones clave
En el informe Transparencia Internacional plantea acciones urgentes:
- Garantizar sistemas de justicia independientes, transparentes y accesibles.
- Asegurar reparación para víctimas de corrupción, incluyendo mecanismos de acceso a justicia para comunidades afectadas.
- Regular la financiación política, conflictos de interés y lobbying.
- Proteger el espacio cívico, derechos digitales, periodistas y denunciantes.
- Reforzar la transparencia en la gestión del gasto público y en los servicios esenciales.
- Combatir los flujos financieros ilícitos y el blanqueo de capitales transnacional mediante cooperación internacional.
Conclusión
El CPI 2025 expone con claridad que la corrupción no es solo un problema de gobiernos ineficientes o funcionarios deshonestos: es un fenómeno que deteriora la democracia, alimenta desigualdades, debilita servicios públicos y, en última instancia, amenaza la estabilidad global. La ciudadanía, cada vez más consciente y movilizada, exige transparencia y rendición de cuentas. Pero la responsabilidad recae sobre los líderes: sin instituciones fuertes, independientes y comprometidas con el interés general, la corrupción no podrá ser contenida.
Desde nuestro punto de vista hay que poner de manifiesto que:
- Las consecuencias de la corrupción van mucho más allá de las noticias mediáticas o daños reputacionales que pueden ser olvidadas fácilmente, el verdadero daño de la corrupción es el distorsionar mercados, socavar la confianza y desviar recursos o que estos no se usen de manera eficiente, con el consiguiente daño para organizaciones y sociedad civil.
- Combatir la corrupción sigue siendo fundamental para la integridad empresarial, la confianza social y el desarrollo económico. Invertir en estrategias antifraude/anticorrupción y de cumplimiento normativo protege a las organizaciones, a su marca, a su reputación, a sus empleados y al éxito a largo plazo.