El fraude financiero se ha consolidado como una de las principales amenazas criminales a nivel mundial, situándose al mismo nivel que el narcotráfico y el blanqueo de capitales. Así lo concluye la segunda edición del “INTERPOL Global Financial Fraud Threat Assessment 2026”, que describe un fenómeno en rápida expansión, altamente tecnificado y profundamente interconectado con otras formas de criminalidad organizada, como la trata de personas, el ciberdelito y, en determinadas regiones, la financiación del terrorismo.
Una amenaza global en crecimiento exponencial
El informe constata que entre 2024 y 2025 las notificaciones y difusiones relacionadas con fraude financiero aumentaron un 54 %, reflejando tanto un incremento real de la actividad criminal como una mayor cooperación internacional. En este periodo, INTERPOL ha apoyado a los países miembros en más de 1.500 casos transnacionales de fraude, con activos perdidos valorados en 1.100 millones de dólares.
Solo en 2025, las pérdidas económicas globales asociadas al fraude financiero se estimaron en 442.000 millones de dólares, una cifra que probablemente subestima el impacto real debido a los elevados niveles de infradenuncia. INTERPOL evalúa el riesgo global del fraude financiero como alto y prevé una escalada significativa en los próximos tres a cinco años.
El impacto humano del fraude
Más allá del daño económico, el informe subraya el profundo impacto humano del fraude financiero. Las víctimas sufren con frecuencia trauma psicológico, vergüenza, aislamiento social y pérdida de confianza, lo que reduce la probabilidad de denuncia y dificulta la acción policial. En los casos más graves, se han documentado consecuencias extremas, incluido el suicidio, lo que convierte al fraude financiero en un delito de alto impacto social.
Centros de estafa y trata de personas
Uno de los hallazgos más alarmantes es la expansión global de los llamados scam centres o centros de estafa. Inicialmente concentrados en el Sudeste Asiático, hoy están presentes en todas las regiones del mundo y operan bajo un modelo de doble victimización: personas engañadas y traficadas mediante falsas ofertas de empleo, obligadas a perpetrar fraudes, y víctimas finales defraudadas en otras jurisdicciones. A finales de 2025, víctimas de casi 80 nacionalidades sufrieron desplazamientos ilegales (“tráfico de personas”) con el objetivo de trabajar forzosamente en estos centros.
La inteligencia artificial como multiplicador del fraude
El informe destaca el papel de la inteligencia artificial como un potente multiplicador del fraude financiero. Herramientas disponibles en mercados clandestinos permiten clonar voces, generar identidades sintéticas, crear deepfakes y automatizar campañas completas de fraude. INTERPOL alerta sobre el uso emergente de IA agentiva, capaz de planificar y ejecutar de forma autónoma un fraude de principio a fin, reduciendo drásticamente las barreras de entrada y favoreciendo la industrialización del fraude.
Fraudes híbridos
El uso de contenidos falsos generados por IA ha incrementado la eficacia de estas prácticas, que se expanden rápidamente a nivel global y afectan a un número creciente de víctimas.
Un ecosistema criminal organizado y transnacional
INTERPOL describe un ecosistema criminal formado por redes policriminales, altamente organizadas, adaptables y con alcance transnacional, que colaboran entre sí y con estructuras especializadas en blanqueo de capitales. El informe alerta asimismo sobre la creciente convergencia entre fraude financiero y financiación del terrorismo.
El informe también destaca los principales riesgos de fraude por región. En el caso concreto de Europa, se destaca que:
- El fraude financiero representa una amenaza alta y creciente en Europa, impulsada por la elevada digitalización, el uso intensivo de pagos electrónicos, la sofisticación de los sistemas financieros y el fuerte desarrollo del comercio electrónico, factores que convierten a la región en un objetivo prioritario para redes criminales organizadas.
- Entre 2024 y 2025, los avisos y difusiones de INTERPOL relacionados con fraude aumentaron un 69 %, el mayor incremento registrado a nivel mundial. La mayoría de los infractores identificados son nacionales de países europeos —especialmente de Europa Occidental y Oriental—, aunque también se detecta participación de actores procedentes de Asia Central y África Occidental.
Los principales riesgos de fraude en Europa son tres:
- El fraude de inversión, el más costoso económicamente, que afecta sobre todo a personas mayores e inversores inexpertos mediante plataformas falsas que prometen altos rendimientos en criptomonedas, energías renovables o activos de lujo. Estas estafas suelen prolongarse en el tiempo y conllevan revictimización, extorsión y uso de víctimas como money mules.
- Business Email Compromise (BEC), cada vez más sofisticado, con uso de malware, reconocimiento exhaustivo de las organizaciones objetivo y cuentas bancarias locales para reducir alertas.
- La convergencia entre fraude de suplantación e identidad, mediante campañas multicanal (vishing, smishing y quishing) y fraudes emocionales como los “grandparent scams”, diseñados para inducir urgencia y transferencias inmediatas de fondos.
Conclusión
El fraude financiero ha dejado de ser un delito marginal para convertirse en una amenaza estructural para la economía, la seguridad y la cohesión social global. La combinación de tecnología avanzada, criminalidad organizada y explotación humana exige una respuesta igualmente coordinada, tecnológica y centrada en las víctimas. El mensaje de INTERPOL es claro: sin una acción colectiva y anticipatoria, el coste del fraude seguirá creciendo, tanto en términos económicos como humanos.marca, a su reputación, a sus empleados y al éxito a largo plazo.