Este informe nace con una convicción clara: el envejecimiento de las plantillas de las organizaciones no es una cuestión circunstancial ni un desafío exclusivo del área de Recursos Humanos. Es una realidad demográfica y empresarial que impacta directamente en la continuidad del negocio, en la disponibilidad de capacidades críticas, en los costes operativos y en la manera en que concebimos el trabajo y las carreras profesionales. Además, también estamos convencidos de que envejecen los profesionales, pero no el talento, que es un activo vivo que no depende de la edad.
Los resultados de esta primera Brújula del talento senior elaborada por EY muestran que existe una amplia conciencia del riesgo, pero también evidencian la necesidad de avanzar decididamente desde la reflexión hacia la acción. Muchas organizaciones han puesto en marcha iniciativas relevantes —en planificación, desarrollo, bienestar o transición a la jubilación—, pero todavía persiste un enfoque fragmentado e insuficientemente integrado en la estrategia global del negocio.
Las organizaciones líderes tienen la responsabilidad de anticiparse, no de reaccionar. Gestionar el talento senior de forma estratégica implica repensar la planificación de la plantilla, invertir en empleabilidad a lo largo de toda la vida profesional, adaptar el trabajo a carreras más largas y construir experiencias de empleado coherentes, que reconozcan el valor de la experiencia y permitan transiciones ordenadas y sostenibles.
Este informe no pretende ofrecer soluciones únicas ni recetas cerradas. Su ambición es mayor: provocar una conversación estratégica en los órganos de decisión, aportar información rigurosa y facilitar una hoja de ruta que permita a cada organización tomar decisiones alineadas con su realidad, su cultura y su modelo de negocio.
Convertir el envejecimiento de la plantilla en una oportunidad competitiva exige liderazgo, visión de largo plazo y compromiso. Requiere integrar esta realidad en la agenda del Consejo y del Comité de Dirección, dotarla de gobernanza, métricas y recursos, y asumir que la sostenibilidad del empleo y del talento es inseparable de la sostenibilidad del negocio. Confiamos en que esta primera brújula sirva como punto de partida para avanzar hacia modelos de gestión del talento más inclusivos, anticipatorios y resilientes, capaces de aprovechar todo el potencial de una plantilla diversa en edad, experiencia y capacidades.