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La IA en la empresa: del entusiasmo a la generación de valor real en Galicia

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Artículo escrito por Pelayo Novoa y Diego García Puado - Socios en EY

II Barómetro europeo de IA de EY

La Inteligencia Artificial (IA) ya no es una promesa tecnológica, sino una realidad que avanza a una velocidad difícil de asimilar. Tras un inicio marcado por el hype y proyectos experimentales, los datos del II Barómetro europeo de IA de EY muestran una consolidación clara: pasamos de una fase "piloto" llena de incertidumbre, a una fase de estabilización, con un aumento de la confianza y la generación de valor. Pero lo verdaderamente relevante es que su capacidad transformadora afectará a personas, empresas, instituciones y sectores, redefiniendo la manera de producir, decidir y competir.

El impacto de la IA es incontestable, pero ¿dónde genera mayor valor a largo plazo?

Aunque la IA mejora la productividad (43% de los encuestados) y optimiza costes, 7 de cada 10 profesionales creen que está transformando los roles laborales, y trasladan la inquietud por el recorte de puestos de trabajo. Frente a este escenario, la visión de EY apuesta por un enfoque humanista: una IA responsable y ética que potencie el criterio humano y la toma de decisiones, garantizando siempre la supervisión y la aplicación de marcos éticos claros. La IA debe ser un colaborador que libere al profesional de tareas repetitivas para aportar su valor diferencial: creatividad, empatía y juicio crítico.

En este escenario de madurez, la empresa gallega debe incorporar la IA a su reflexión estratégica y operativa. Esto implica comprender su impacto en su modelo de negocio, destinar recursos de la compañia —tiempo, inversión, liderazgo— y asumir que la adopción tecnológica no será lineal. El reto no es solo formar a las plantillas en competencias digitales e IA, sino atraer talento especializado y construir equipos híbridos que integren tecnología y negocio, seleccionando proveedores que garanticen una implementación segura y escalable.

Afortunadamente, Galicia llega a este momento con una posición diferencial, impulsada por factores que la sitúan en el mapa europeo de la IA. La Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) en A Coruña actúa como catalizador de inversión, conocimiento experto y oportunidades de colaboración público-privada. Por otro lado, el ecosistema innovador se activa con rapidez: universidades, centros tecnológicos y multinacionales configuran un entorno maduro, conectado y orientado al desarrollo de soluciones tecnológicas. A esto se une que Galicia cuenta con una masa crítica de más de 23.000 empleos tecnológicos y 3.000 compañías TIC, sumando centros de excelencia como CITIC o Gradiant, y con el papel estratégico del CESGA, llamado a ser una de las seis factorías europeas de IA con foco en salud y biotecnología.

Todo este conjunto —infraestructura, talento, investigación y capacidad regulatoria— constituye una combinación que permite a Galicia de competir en sectores clave de nuestra economía.

En el ámbito agroalimentario, la IA se está utilizando para construir modelos predictivos capaces de optimizar cultivos, anticipar necesidades de calidad y mejorar la eficiencia de las cadenas de suministro. Del mismo modo, en el sector forestal, la tecnología está permitiendo una gestión más sostenible y precisa del territorio, reduciendo riesgos y aumentando la productividad. La biotecnología y la salud están experimentando un impulso diferencial gracias a la supercomputación y a los desarrollos que nacen en centros como el CESGA, acelerando la investigación y el diseño de soluciones de medicina personalizada.

La logística también vive un momento de transformación, integrando algoritmos avanzados que optimizan rutas, reducen costes operativos y acortan plazos de entrega. En paralelo, la industria textil ya está aplicando IA para anticipar la demanda, gestionar inventarios con mayor precisión e incluso apoyar procesos creativos. Y en el sector de la automoción, la inteligencia artificial se está consolidando como un elemento clave para mejorar procesos industriales, reforzar los controles de calidad y avanzar en la seguridad de los sistemas productivos.

¿Esto quiere decir que ya está todo hecho?

El avance es prometedor, pero queda mucho camino por recorrer. El mayor desafío, reconocido por la mayoría de las compañías tecnológicas gallegas, es la captación y retención de talento. La demanda supera ampliamente a la oferta. Sin una estrategia sólida en este ámbito, el crecimiento del ecosistema podría verse limitado.

Al mismo tiempo, esta tensión abre una ventana de oportunidad: convertir a Galicia en un polo de atracción para profesionales altamente cualificados. Una región tradicionalmente exportadora de talento tiene ahora la posibilidad real de revertir la tendencia y consolidarse como un destino competitivo, con proyectos de alto valor añadido y una calidad de vida diferencial.

La IA representa un desafío complejo, pero también la mayor oportunidad tecnológica y económica de nuestra generación. Galicia reúne condiciones para salir beneficiada de esta revolución: un ecosistema tecnológico sólido, instituciones implicadas, centros de excelencia, talento emergente y un tejido empresarial con ambición y capacidad de adaptación.

El reto ahora es acelerar, integrar la IA en la estrategia empresarial, formar y atraer talento, y construir alianzas que multipliquen el impacto. Sin perder de vista es vital acertar en las inversiones, garantizando que aquellos proyectos cuyo retorno aún es incierto no comprometan la estabilidad financiera ni la capacidad de ejecución futura de la empresa. 

Publicado en La Voz de Galicia

Resumen

La IA ha pasado de ser experimental a consolidarse como una tecnología que genera valor y transforma sectores y roles profesionales. EY propone un enfoque humanista donde la IA complemente al talento humano con ética y supervisión. Galicia se posiciona como referente gracias a su ecosistema tecnológico, la AESIA, centros de excelencia y un tejido empresarial innovador. Los sectores agroalimentario, forestal, biotecnológico, logístico, textil y automoción ya se están beneficiando de su aplicación. El gran reto sigue siendo atraer y retener talento para sostener el crecimiento y aprovechar plenamente esta oportunidad.

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