Primer paso: la biodiversidad ya se reconoce como un asunto material
Los sectores Agroalimentario (100 %), Lujo (100 %), Energía y Utilities (94 %) y Construcción e Inmobiliario (94 %) muestran niveles elevados de reconocimiento de la biodiversidad como asunto material.
En los sectores agroalimentario y de lujo se observa una clara consideración de la biodiversidad como una cuestión sistémica, es decir, como un factor que afecta al funcionamiento de sistemas económicos, sociales y ambientales más amplios, más allá de los riesgos financieros directos para una empresa concreta. Esta visión está ganando relevancia porque pone de manifiesto que la biodiversidad no es solo una cuestión de cumplimiento o gestión de riesgos ambientales, sino también de resiliencia económica. Entre los aspectos más destacados se encuentran la dependencia de materias primas y servicios ecosistémicos esenciales, los riesgos de interrupción de la cadena de suministro y los impactos de la producción de materias primas sobre la biodiversidad.
Por otro lado, en los sectores de Energía y Utilities y de Construcción e Inmobiliario, además de las cuestiones mencionadas anteriormente, también destacan los impactos negativos asociados al cambio de uso del suelo, la contaminación y la sobreexplotación de los recursos naturales.
Más allá de la materialidad: el segundo paso está en comprender cómo el negocio depende e impacta a la naturaleza
Un 52 % de las empresas evalúan los impactos de forma cualitativa mediante bases de datos sectoriales y referencias a marcos conocidos: ENCORE (Exploring Natural Capital Opportunities, Risks and Exposure), SBTN Materiality Screening Tool (herramienta desarrollada dentro del ecosistema metodológico del Science Based Targets Network), TNFD (Taskforce on Nature-related Financial Disclosures) y análisis geoespacial (WWF Biodiversity Risk Filter). No obstante, se observa una evolución progresiva hacia enfoques más cuantitativos. El 48 % de las empresas ya complementa los análisis cualitativos con herramientas de medición cuantitativa, aunque esta cifra se reduce al 19 % en España. Para ello, emplean enfoques híbridos que incorporan huellas de biodiversidad (como MSA.km²), indicadores propios de biodiversidad y análisis de ciclo de vida (LCA). El 78 % de las huellas de biodiversidad son mencionadas por empresas francesas.
El 98 % de las empresas ha identificado al menos un impacto negativo material, frente al 81 % en España. Estos impactos negativos identificados se concentran principalmente en el cambio de uso del suelo, la artificialización, la desertificación y la deforestación. Además, se observa una creciente capacidad para identificar impactos sobre especies y ecosistemas concretos, lo que refleja una comprensión cada vez más sofisticada de las presiones que las actividades empresariales ejercen sobre la naturaleza. Por su parte, el 26 % de las empresas identifica al menos un impacto positivo material, porcentaje que aumenta hasta el 33 % en España. Tanto en Europa como en España, destacan especialmente las iniciativas voluntarias de restauración ecológica.
Las dependencias de los modelos de negocio respecto a la naturaleza son reconocidas por el 41 % de las empresas. En el caso de las empresas españolas, esta cifra desciende significativamente hasta el 14 %. No obstante, incluso cuando estas dependencias son identificadas, rara vez se traducen de forma sistemática en la identificación de riesgos físicos concretos para el negocio. Por ejemplo, las empresas de los sectores agroalimentario e industrial identifican una fuerte dependencia de los servicios de aprovisionamiento proporcionados por la naturaleza, como el suministro de madera y biomasa. Sin embargo, estas dependencias pueden convertirse en riesgos físicos cuando la degradación de los ecosistemas compromete la disponibilidad o calidad de dichos recursos, generando potenciales impactos sobre los costes, la continuidad del suministro y la resiliencia del negocio. Asimismo, en una gran mayoría de los casos, las dependencias se evalúan de forma cualitativa mediante ENCORE o el WWF BRF.