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CBAM: del precio del carbono a la gestión de la cadena de suministro

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El CBAM ya no es una obligación a futuro, sino un factor que condiciona decisiones empresariales en el presente. 

Con la publicación de precios oficiales en 2026, el carbono importado empieza a tener una traducción económica concreta. A partir de ahora, para las empresas expuestas, el reto no será solo pagar certificados, sino calcularlos, justificarlos y anticiparlos en compras, contratos, presupuestos y márgenes. En este nuevo contexto, la trazabilidad deja de ser un requisito técnico y se convierte en una condición de competitividad.

Informe CBAM EY Septiembre 2026

En julio de 2026, la Comisión Europea publicó el segundo precio trimestral de los certificados CBAM: 75,28 euros por tonelada de CO₂. Tres meses antes, el precio del primer trimestre se había fijado en 75,36 euros por tonelada de CO₂. La diferencia entre ambos precios es mínima y, salvo cambios relevantes en el mercado europeo de derechos de emisión, no se esperan grandes variaciones en el siguiente precio trimestral, cuya publicación está prevista para el 5 de octubre de 2026. El mensaje de fondo, por tanto, es claro: el CBAM ya no es solo una obligación regulatoria, sino una variable económica y operativa que las empresas deben incorporar a sus decisiones de compra, suministro y planificación.

Ese dato debería cambiar la conversación dentro de las empresas. El CBAM ya no es una norma “que viene”; desde 2026 empieza a ser una variable económica concreta, con impacto en compras, contratos, márgenes y decisiones de suministro.

La Comisión Europea define el Carbon Border Adjustment Mechanism (CBAM) como la herramienta de la UE para poner un precio justo al carbono emitido durante la producción de determinados bienes intensivos en emisiones que entran en el mercado europeo, e incentivar una producción industrial más limpia en terceros países. Su alcance inicial cubre bienes de sectores como cemento, hierro y acero, aluminio, fertilizantes, electricidad e hidrógeno.

La lógica de fondo es sencilla: las industrias europeas más intensivas en emisiones ya pagan por parte de su carbono a través del mercado europeo de derechos de emisión, el EU ETS, que es el sistema que fija un precio a las emisiones dentro de la UE. El CBAM busca evitar que productos equivalentes importados entren en el mercado europeo sin reflejar un coste comparable por el carbono emitido durante su fabricación. Pero la gran novedad que ha traído este año 2026 no está solo en esa equivalencia de precio. Está en que el mecanismo obliga a las empresas a aterrizar esa lógica en decisiones muy concretas: saber qué importan, desde dónde, con qué emisiones incorporadas, con qué soporte documental y con qué impacto económico.

Este documento pretende explicar este mecanismo y su impacto en las empresas europeas.


Resumen

El CBAM ya no es una obligación a futuro, sino un factor que condiciona decisiones empresariales en el presente. Con la publicación de precios oficiales en 2026, el carbono importado empieza a tener una traducción económica concreta. A partir de ahora, para las empresas expuestas, el reto no será solo pagar certificados, sino calcularlos, justificarlos y anticiparlos en compras, contratos, presupuestos y márgenes. En este nuevo contexto, la trazabilidad deja de ser un requisito técnico y se convierte en una condición de competitividad. El informe CBAM: del precio del carbono a la gestión de la cadena de suministro elaborado por EY España, pretende explicar este mecanismo y su impacto en las empresas europeas.

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