Lo que se necesita para hacer realidad la visión
En un mundo ideal, el futuro de los empaques de plástico flexible tendrá las siguientes características:
- Los materiales de empaque sostenibles costarán menos que los materiales actuales, preservarán la calidad del producto y llamarán la atención del consumidor.
- La eliminación dará lugar, en última instancia, a un producto con valor económico, ya sea mediante su reciclaje en un sistema de ciclo cerrado o por su capacidad para convertirse en compost o biodegradarse en materia orgánica que no sea nociva ni contaminante.
- Los productos químicos y materiales necesarios estarán disponibles en cantidades suficientes y su producción no tendrá un impacto en el medio ambiente ni en la sociedad.
- La tecnología se pondrá a prueba y se verificará su eficacia, y se tomarán las decisiones de inversión adecuadas en cuanto a la maquinaria y el equipo complejos que se requieren para que funcione.
- Los nuevos participantes colaborarán con los ya establecidos, forjando nuevos ecosistemas.
- El proceso se implementará de manera idéntica en todas las regiones, como parte de un marco regulatorio e infraestructura globales coherentes.
- El reciclaje y el compostaje se consolidarán en los hábitos de los consumidores gracias a los mecanismos de recolección que se hayan establecido.
Las empresas de productos de consumo se encuentran en los primeros pasos de su camino hacia esta utopía y no pueden resolver el problema por sí solas ni de manera aislada. Pueden adoptar las siguientes medidas para promover el valor a largo plazo para su organización, el consumidor y la sociedad:
1. Coordina a los expertos internos
Ya sea para sustituir la película de resina actual por un material biodegradable o para desarrollar un sistema de reciclaje de ciclo cerrado para el plástico flexible, la organización necesita contar con una amplia gama de expertos internos en la materia que estén de acuerdo en el camino a seguir. Los equipos de gestión de productos, cadena de suministro, I&D, compras, estrategia y, por supuesto, sostenibilidad deben trabajar en conjunto para determinar el mejor plan de transición. Cada opción implica tecnologías emergentes, por lo que es fundamental que haya una alineación interna en cuanto a la dirección a seguir y al plan de pruebas.
2. Vuelve a analizar el producto y a sus consumidores
Aprovecha la oportunidad para repasar los conceptos básicos, determinar los requisitos óptimos de empaque y considerar alternativas y soluciones más innovadoras. Comprender los requisitos exactos de los productos, así como los hábitos de uso y las preferencias de los consumidores, guiará a las empresas a desarrollar estrategias que reduzcan el uso de plástico flexible en los empaques.
3. Mantente a la vanguardia de la normativa
Para orientarse entre la gran cantidad de normas, incentivos, impuestos y legislación y cumplir con las disposiciones gubernamentales, será necesario un seguimiento constante. Lo ideal sería que la inversión en iniciativas de empaques sostenibles se adelantara a la legislación —como las prohibiciones de los plásticos de un solo uso, los impuestos sobre los empaques de plástico y los ajustes fronterizos por emisiones de carbono— y aprovechara los incentivos normativos para los materiales y procesos sostenibles. Además, las marcas tienen un papel positivo que desempeñar al asesorar y ejercer presión sobre los gobiernos para impulsar un cambio a gran escala.
4. Colabora para crear ecosistemas sólidos
Las empresas deben identificar el modelo de negocio de ecosistema adecuado y determinar qué ecosistemas deben coordinar y en cuáles deben limitarse a participar. Colaborar con sus pares y competidores contribuirá a generar escala, y las preocupaciones en materia de competencia pueden gestionarse mediante el acuerdo de reglas claras para compartir riesgos y recompensas. Las alianzas con organizaciones sin fines de lucro, organismos gubernamentales, universidades e instituciones de investigación pueden aprovecharse para compartir los esfuerzos y la carga de los costos iniciales que implica la reducción del uso de plástico, así como para establecer normas en materia de reciclabilidad, compostaje y etiquetado. Las empresas de productos de consumo también pueden establecer alianzas a lo largo de la cadena de valor para realizar inversiones junto con empresas de reciclaje químico o fabricantes de plásticos biodegradables, con el fin de desarrollar materiales rentables y garantizar el suministro futuro.
5. Involucra a tus consumidores para que formen parte de la solución
Las empresas de productos de consumo son expertas en influir en el comportamiento de los consumidores, lo cual será una habilidad importante que habrá que emplear en el momento adecuado, ya que los consumidores y las comunidades deben cumplir con su parte. Deberán motivar, involucrar y educar a los consumidores para que adopten nuevos comportamientos y rutinas. Por ejemplo, el reciclaje químico de los plásticos flexibles requiere que los consumidores se acuerden de reciclar los materiales plásticos flexibles y de hacerlo de manera correcta. Además, exige que los municipios implementen un sistema de reciclaje de flujo único en la acera y un sistema de clasificación que envíe el material a una empresa de reciclaje químico. Es posible que los envases biodegradables requieran que los consumidores participen en el compostaje doméstico; de lo contrario, el material simplemente terminaría enterrado en un vertedero como cualquier otro plástico. En cualquier caso, las marcas serán una parte esencial de la solución al aplicar sus conocimientos para fomentar buenos hábitos y un etiquetado informativo que facilite un reciclaje adecuado.
El statu quo ya no es una opción; sin embargo, dada la etapa incipiente en que se encuentran las tecnologías de empaque sostenible, es posible que estas iniciativas no resulten económicamente viables hasta dentro de varios años. En la fase inicial de desarrollo, lo más prudente probablemente sea invertir en varias tecnologías para determinar la viabilidad técnica y la rentabilidad de una tecnología principal. Una vez establecida, se necesitará una inversión específica para ampliar rápidamente la tecnología y garantizar el suministro de los materiales necesarios.
La colaboración con otros actores del sector y a lo largo de toda la cadena de valor permitirá a las empresas gestionar los riesgos y los costos, especialmente en el ámbito de las compras, así como impulsar una mayor demanda para lograr economías de escala.
Agradecemos a las siguientes personas por su contribución: Mark Weick, Matt Handford, Minhaj Baqai, Morgan Cole y Melissa Harari, de Ernst & Young LLP.