La mirada hacia adelante es más optimista: el 68 % de las empresas prevé que sus ventas crecerán durante 2027 y el 53 % espera una mejora en su rentabilidad. En cuanto a las inversiones, casi el 50 % proyecta que crecerán el año próximo y se destinarán, principalmente, a bienes de capital e incorporación de tecnología (70 %) y al fortalecimiento del capital de trabajo (19 %).
“Después de un 2025 de fuerte recuperación y frente a un escenario de desaceleración de la inflación y mayor calma cambiaria, este año el proceso de estabilización se mostró algo más heterogéneo, propio de una economía que todavía está acomodando sus precios relativos. Aun así, la resiliencia de las compañías es notable y se refleja en que la mayoría sigue invirtiendo y proyectando crecimiento para el 2027”, destacó Alejandro Kelman, socio de EY Argentina.
Respecto de las fuentes de financiamiento, la autofinanciación continúa siendo la principal vía utilizada por las compañías (31 %), seguida por los bancos y entidades financieras locales (22 %) y los aportes de casa matriz (15 %). Para el 69 % de los encuestados, las necesidades de financiación no registraron cambios respecto del año anterior, lo que evidencia cierta cautela para tomar deuda.
“Todavía falta que el financiamiento estructurado y el mercado de capitales recuperen protagonismo para acompañar proyectos de mayor escala, como los que se enmarcan en el RIGI. La autofinanciación sigue siendo el refugio natural de las empresas mientras se consolida la estabilidad macroeconómica”, señaló el socio de EY Argentina.